Una Guerra Mundial provocada y deseada

FOTO: VASILIY ZHLOBSKY EFE

Los medios de comunicación comentan con absoluta normalidad y naturalidad la posibilidad de una escalada militar en Ucrania a raíz de la anexión por parte de la Federación de Rusia de las cuatro zonas del este y el sureste del país. Pero lo más sorprendente si cabe, es que las noticias de esa escalada incorporan en su relato el muy probable uso del arma nuclear por Rusia que, ante el «fracaso» de su operación militar lanzada el 24 de febrero y el avance de las fuerzas de Ucrania, se vería abocada a adoptar esa decisión límite a estas alturas de la película, que ya va camino de los ocho meses.

Mientras, a Occidente se nos transmite una información monolítica de los acontecimientos que suceden en el frente y en la retaguardia, que solo nos dice que Putin es un malvado que está enfermo, habiendo padecido todo tipo de patologías que estarían detrás de su criminal actuación; quedando expuesto a un golpe de fuerza contra él que puede suceder en cualquier momento ante el desencanto por su desastrosa gestión militar con el culmen de esta desesperada movilización de 300.000 reservistas, que huyen despavoridos por todas las fronteras de Rusia. Por el contrario, Zelensky se nos vende como un héroe y patriota ucraniano embutido las 24h del día en su uniforme de campaña dando la cara por su pueblo, arengándolo a la expulsión de los invasores, lo que en estos días se estaría consiguiendo a juzgar por las imágenes de obligada visualización que nos llegan. Lejos está en mi ánimo ensalzar al autócrata Putin criado en el KGB soviético y que considera que la «implosión de la URSS es la mayor catástrofe geopolítica mundial sucedida en el siglo XX». Pero ello no justifica aceptar el relato de lo que sucede, que es interesado y falsario y que oculta la verdad de las causas y consecuencias buscadas por quienes desde la sombra están dirigiendo los hilos de esta tragedia para conseguir la victoria de sus intereses económicos y políticos a costa del pueblo ucraniano y de los ciudadanos europeos de la UE, que son los que verdaderamente están padeciendo las consecuencias de la situación creada.

Rusia, la guerra y el comunismo remiten a lo sucedido en 1917 en Rusia y en Fátima (Portugal). Quien ahora se acerque a esos extraordinarios sucesos sin prejuicios, puede entender mejor la oportunidad que se obtuvo de construir un mundo sin comunismo, libre y en paz. Y cómo la Sinagoga de Satanás lo está impidiendo.