Como uno más

ETA ya no mata. ¿Que suma votos y sumará más? Democrático, ¿no? Lo que nunca alcanzaron en cuarenta años de bombas y tiros en la nuca. Su proyecto totalitario avalado por las urnas. Creciendo en el vacío de la España sin fibra moral para batallas ajenas a las del pan de cada día en estos tiempos de crisis pavorosa. ETA ya no mata. Y al amparo de nuestro conformismo avanza una estrategia letal. Lo expresó Aznar con la claridad que le acompaña: «Si queremos un futuro sin terror no podemos actuar como si el terror no hubiera existido». Gente extraña esa María San Gil escandalizada porque socialistas y populares lleguen a «potear» con los de Bildu por el casco viejo de San Sebastián en estos tiempos de «normalidad». Donde los asesinos disfrutan de permisos carcelarios sin arrepentimiento por la sangre derramada. Donde, bastándonos con que ya no maten, les dejamos escribir el relato falseado de estas décadas de infamia, para escarnio de quienes murieron con la promesa de que no sería en vano.

La sentencia del chivatazo a ETA participa del engaño. Reconoce que se hizo «para no entorpecer» la negociación de Zapatero con ETA, pero el tribunal se mancha las togas con el polvo del camino y argumenta que el fin (la paz) justifica los medios (la violación de la ley por quienes debían protegerla). Foto completa de un proceso repugnante: se negoció la paz con los terroristas, se les legalizó, se les permitió alcanzar las instituciones y ahora debemos felicitarnos. Ya no matan. Les hemos concedido pátina democrática. Pueden hacerse la foto a las puertas del Congreso con Rubalcaba y su coalición anti-PP. Como un aliado más.