Con un canto en los dientes

La Razón
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El Partido Popular empieza a darse cuenta de que una hipotética investidura de Mariano Rajoy a principios de agosto va a ser poco menos que imposible. Necesitamos un gobierno urgente; lo necesitan los presupuestos y las comunidades autónomas; nos lo reclaman desde Europa y hasta Obama nos ha urgido a llegar a acuerdos, pero la política –parece mentira que algunos lo hayan olvidado– tiene sus tiempos y los marcados por Rajoy no se adecúan a los que requiere una situación tan complicada como la que tenemos.

El PSOE se juega su papel de líder de la oposición, por lo tanto, tiene que pensarse con calma la abstención por mucho que aprieten sus históricos, y solo optar por ella en caso extremo y siempre y cuando Ciudadanos cambie la suya por un «sí». Ciudadanos, por su parte, ha tensado demasiado la cuerda insistiendo en su rechazo a Rajoy y ahora, aunque quisiera, tendría sumamente complicado dar de la noche a la mañana un golpe de timón de 180 grados.

España está atrapada en una situación política que sólo pueden resolver los líderes que no han ganado, y estos, a su vez, están presos de sus propios mensajes, demasiado duros, demasiado radicales o demasiado prepotentes.

Sabiendo como sabían que la negociación iba a ser inevitable, Pedro Sánchez y Albert Rivera no han tenido ningún empacho en poner vetos infranqueables que ahora no saben, no quieren o no pueden traspasar sin tener que tragarse sus propias promesas, tan cercanas todavía en la memoria de todos.

El «¿qué parte del “no” no se entiende?» de Pedro Sánchez, y el incomprensible «sólo apoyaríamos un gobierno sin Rajoy» de Rivera, les impide dar el paso de manera inmediata. Ambos se han enrocado en exceso y ahora necesitan tiempo para deshacer la madeja si es que consiguen deshacerla, así que olvidémonos de agosto, porque si hay gobierno en septiembre nos daremos con un canto en los dientes.