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La preocupación del Rey

Tiempo de lectura 4 min.

29 de julio de 2016. 01:50h

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Fernando Rayón 29/7/2016

Dice Don Juan Carlos que su hijo el Rey está «preocupado» Así se lo dijo a Ollanta Humala, presidente saliente de Perú, donde asiste a la toma de posesión del presidente electo, Pedro Pablo Kuczynski. Nuestro Rey Emérito no se corta un pelo, que diría el castizo, y dice que Felipe VI «Está tratando de poner de acuerdo a los partidos políticos». Las declaraciones, captadas por los micrófonos de las cámaras durante el miércoles pasado tuvieron ayer su momento álgido, no en vano las consultas del soberano incluían a los líderes de los principales partidos.

Y la preocupación tenía sus motivos. Hace unos días, en esta misma columna recordaba –a la vista de las declaraciones de los representantes políticos durante el fin de semana– que veía mucho más factible el llamado gobierno de progreso: PSOE + Podemos + nacionalistas– que el gobierno en minoría del PP. Hoy sigo pensando lo mismo, y no porque quiera enfadar a los lectores, sino porque las declaraciones de los principales líderes van en la misma línea de aquellos nacionalistas.

Es verdad que Albert Rivera ha propuesto que todos los partidos se abstengan para permitir un gobierno en minoría del PP. Pero él mismo sabe que esa petición no la cumple ni su propio partido, que, tras duras negociaciones, ha decidido abstenerse tan sólo en una segunda votación de investidura de Rajoy. Mal ejemplo. Pedro Sánchez, sin embargo, insistía una y otra vez en que el presidente en funciones debía presentarse, con el único objetivo de que pierda las dos votaciones y pueda aparecer él como la alternativa que no es. Por si había alguna duda, ya ha dicho que votará en contra de Rajoy... pero exige que se presente para poder votar en contra. Pensará que si fracasa, aún le puede quedar a él alguna posibilidad. Y ¡cuidado! que como dije, numéricamente sí la tiene, pero sería presidente de un gobierno incapaz de pactar ninguna reforma constitucional, ni de desarrollar ninguna ley: un gobierno imposible de pilotar por el apoyo y las presiones de los nacionalistas.

Y Rajoy, que maneja los tiempos como nadie, pues de nuevo ha soltado una gallegada: aunque ha anunciado que ha aceptado el encargo del Rey, no ha confirmado que vaya a ir a la investidura ni siquiera cuando lo haría. ¿Y eso es posible? Pues sí. Lo que Rajoy ha dicho es que ayer aceptó el encargo del Rey y que intentará buscar apoyos para formar Gobierno; pero cuando le preguntaron si iría a la investidura si al final no consigue los apoyos necesarios, dijo que lo anunciaría «en un plazo razonable» y que hoy abriría ahora otra ronda de contactos políticos. Recordó que, hoy por hoy, sólo cuenta con sus 137 diputados y la abstención de los 32 de C’s en la segunda votación. Pero cuando le volvieron a preguntar si se presentaría aunque no consiguiera los escaños necesarios, dijo aquella frase para enmarcar: «No conviene adelantar acontecimientos, mucho menos en circunstancias como ésta». Y se quedó tan pancho.

Acaba la primera ronda de Felipe VI con un Rajoy que ha aceptado el encargo real y que hoy comienza su ronda particular. ¿Cómo sale el soberano de ella? Pues como entró, que ya es difícil, con el prestigio de quien lo intenta por el bien de España. ¿Y cómo salen los líderes políticos? Pues como entraron: como protagonistas de un bloqueo que ya empieza a durar demasiado. Mientras, algunos españoles ya se han ido de vacaciones. Y es que, afortunadamente, el reloj de los españoles no es aún el de Pedro Sánchez.

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