Vencer la soledad

Subyacen en la manifestación de las víctimas de hoy una mezcla de sentimientos encontrados: tristeza, dolor, rabia y protesta. Todo ello al socaire de una sentencia europea bajo el prisma de que, a veces, el Derecho no coincide con la Justicia. Al amparo de los llamados derechos humanos, el Tribunal de Estrasburgo ha lanzado un hiriente venablo hacia quienes llevan la sangre, el asesinato, clavado en su alma desde hace largo tiempo. ¿Cómo dirimir entre un veredicto judicial, a todos luces tremendo, y el enojo de las víctimas». ¿Cómo expresar su ánimo ante las fotos de excarcelaciones en cascada?: Un gran dilema que obliga a acatar el fallo, para acto seguido, digerirlo con dificultad.

Cuando hablas con alguna víctima, ya sea de terroristas, delincuentes comunes o violadores en serie, siempre tienen una palabra en su lamento: la soledad. Suele decir la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, incansable luchadora en el recuerdo de su hija muerta, que ese «sentirse solos» es la mayor amargura. Solos ante un poder político que ha de moverse entre alfileres. Por ello, es muy de alabar la actitud del Gobierno de trasladar al PP, a su partido, la presencia en la concentración. Ignacio González, Esperanza Aguirre, Ana Botella, Mayor Oreja, Esteban González Pons, Carlos Floriano y tantos otros. Madrid, en sus calles, nunca ha dado la espalda a los familiares de quienes vieron sesgadas sus vidas.

Escribió Juan Ramón Jiménez que «en la soledad no se echa en falta más que lo que a la soledad te lleva». Cierto. España es el único miembro de la UE con una banda terrorista aún sin disolverse y entregar las armas. Con un millar de muertos en el camino. Trágico balance que los magistrados de Estrasburgo debieron valorar. El Estatuto de las víctimas, aprobado por el Gobierno, les permitirá recurrir la libertad de algunos presos. Es un avance. Hoy en Madrid, se ha de ver un fuerte clamor en defensa de la vida. Arropados todos, para vencer la soledad. Su trago más amargo.