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La incongruencia de Sánchez aboca a España a otras elecciones

Tiempo de lectura 4 min.

02 de agosto de 2016. 21:11h

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2/8/2016

Mariano Rajoy le ha abierto a Pedro Sánchez todas las puertas para una posible negociación con vistas a desbloquear la situación política que vive España desde hace ocho meses. El presidente en funciones puso encima de la mesa el documento de ocho puntos que el Comité Federal del PSOE acordó el pasado 28 de diciembre, el programa que los socialistas cerraron con Ciudadanos en la pasada legislatura y, claro está, las propuestas de los populares en torno a los presupuestos, modelo de financiación autonómica, educación y política social y sus respectivos equipos de trabajo. Es decir, aquellos puntos más urgentes sobre los que debería formarse el próximo Gobierno. De esta manera, Rajoy mostró su clara voluntad de abrir una vía de negociación de cara a una investidura y evitar ante todo unas nuevas elecciones. Es más, ante la evidencia de que Sánchez rechaza la fórmula del gobierno de coalición –ya planteada el 21 de diciembre–, el líder del PP estaría abierto a otras formas de «colaboración parlamentaria». Pero la respuesta de Sánchez ha sido la misma que hasta ahora: la del «no es no». No hay posibilidad alguna de permitir con la abstención socialista que gobierne Rajoy. Además, se ha desentendido de la situación que provocaría el hecho de que España estuviese abocada a unas terceras elecciones en el plazo de un año: sin presupuestos aprobados, sin techo de gasto, sin cumplir los compromisos europeos y el independentismo catalán en pleno desafío al Estado. Sánchez aportó una novedad preocupante: introdujo la terminología frentista de hablar de «las derechas», como se hacía en la España más intolerante de los años 30. La única manera de romper este discurso es conseguir una mayoría suficiente cuanto antes. En estos momentos y ante la negativa socialista, hay que reclamar a Ciudadanos un compromiso claro para desbloquear la situación y permitir con su «sí» la investidura de Rajoy, que es el representante del partido más votado y ha recibido el encargo del Rey. Si tras la reunión que Rajoy mantendrá hoy con Albert Rivera éste vuelve a demorar su posición y a instalarse en el juego de cómo hacer que no se note que ellos pueden facilitar el gobierno al PP y que no los perjudique, entramos en un capítulo inédito de la política española: prolongar una crisis política sin que los partidos en cuyas manos está resolverla lo eviten. El documento que PSOE y Ciudadanos firmaron puede servir de base, como propuso ayer Rajoy, pero bajo el principio de que no sólo se necesita un Gobierno de manera urgente, sino que éste pueda gobernar, que tenga margen para llevar a cabo sus políticas y los compromisos con la UE. Rivera lo sabe y no puede prolongar sin fecha el bloqueo hasta forzar de nuevo las elecciones. La comparecencia de ayer de Sánchez tras el encuentro con Rajoy fue desalentadora porque quiso eludir cualquier responsabilidad o colaboración. Abogó de manera incongruente por ejercer la oposición, pero sin Ejecutivo. Es necesario que en estos momentos Ciudadanos aporte la cordura necesaria y esté dispuesto a abrir el diálogo con el PP. Sánchez, en su obsesión frentista exhibida ayer de oponer a la izquierda frente a «las derechas», se preguntaba por qué el PSOE debe permitir que gobierne Rajoy. Éste le dio la respuesta: lo que en estos momentos une a socialistas, a populares y a Ciudadanos es la Constitución, el marco común europeo y la necesidad de salir de la crisis, de fortalecer nuestra democracia y de mantener la unidad territorial frente al golpe secesionista catalán.

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