Unión Europea

Un «premier» con demasiados frentes abiertos

La Razón
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La victoria de Boris Johnson en las primarias del partido conservador británico, que se daba por descartada en Bruselas, ha sido recibida por las autoridades comunitarias con la habituales buenas palabras, pero con indisimulada preocupación. Porque al frente de Reino Unido se encuentra ahora un político de raza, que ha hecho del pintoresquismo de su personaje un valor en sí mismo, pero que siempre ha tenido muy claras sus fobias europeístas y su filias trasatlánticas. Llega al 10 de Downing Street no sólo sin, prácticamente, tiempo para renegociar la salida de su país de la UE, sino con suficientes complicaciones internas y externas, desde la imparable recuperación de la izquierda laborista a la crisis con Irán, pasando por el nuevo reclamo de referéndum de Escocia, como para que tome cuerpo el temor a una decisión poco reflexiva, sujeta a la mera coyuntura o a las prisas por consolidar el liderazgo «tory». Es preciso que Bruselas, sin buscar el enfrentamiento abierto, traslade a Londres un mensaje de unidad y de firmeza, confiando en que el nuevo «premier» asuma que el peso de su país en el concierto internacional no depende sólo del aliado norteamericano.