Argentina

«Benedicto XVI ha sido un Papa muy cercano a España»

Santos Abril y Castelló- Cardenal diácono. «La renuncia del Santo Padre es un gesto de grandeza, y su coherencia, admirable»

«Benedicto XVI ha sido un Papa muy cercano a España»
«Benedicto XVI ha sido un Papa muy cercano a España»larazon

Santos Abril y Castelló es uno de los cardenales que participaron en el consistorio del lunes en el que Benedicto XVI anunció su renuncia. Reconoce que supuso una «sorpresa total» y apunta que el Papa está viviendo estos días con una «serenidad absoluta», con la conciencia de que hace lo que «considera que es mejor para la Iglesia».

Santos Abril y Castelló es uno de los cardenales que participaron en el consistorio del lunes en el que Benedicto XVI anunció su renuncia. Reconoce que supuso una «sorpresa total» y apunta que el Papa está viviendo estos días con una «serenidad absoluta», con la conciencia de que hace lo que «considera que es mejor para la Iglesia». Este turolés de 77 años y, por tanto, con derecho al voto en el próximo cónclave, pide a Dios que «ilumine» a quienes «tenemos la responsabilidad de hacer una elección que debe ser la mejor para el bien de la Iglesia». Arcipreste de la basílica de Santa María la Mayor de Roma, ligada históricamente a España, fue vicecamarlengo y cuenta con una amplia trayectoria en la diplomacia vaticana, pues pasó por las nunciaturas apostólicas de Camerún, Gabón, Guinea Ecuatorial, la antigua Yugoslavia y Argentina, entre otras naciones.

–¿Qué sintió cuando escuchó al Papa presentando su renuncia en el consistorio del pasado lunes?

–Fue por supuesto una gran sorpresa, aunque al mismo tiempo hay que verla con respeto inmenso y admiración por ser un gesto de generosidad y de grandeza. Admiro la coherencia del Santo Padre, que ha sabido tomar una decisión tan importante en su vida mirando simplemente al bien de la Iglesia. Es lo que siempre ha hecho durante toda su vida.

–¿Daba crédito al momento que estaba viviendo?

–Por supuesto que al principio resultaba difícil de creer lo que estábamos oyendo los cardenales presentes en el consistorio. En un primer momento, todos los presentes nos preguntábamos si era real lo que estábamos viviendo, pues para encontrar un precedente histórico de un Pontífice que renuncia hay que remontarse a muchos siglos atrás. La sorpresa, como digo, era total.

–¿Con qué elementos se queda del magisterio de Benedicto XVI en estos casi ocho años de pontificado?

–Su magisterio nos deja tantísimas cosas. Hay que ver no sólo lo que ha hecho, sino también cómo lo ha hecho, con esa clarividencia que Benedicto XVI ha tenido, con ese sentido de habernos dado una doctrina muy sólida pero, al mismo tiempo accesible perfectamente para todos. Ha escrito documentos de una densidad enorme. Por lo menos todos estos textos oficiales nos seguirán acompañando. Tampoco hay que olvidar el último esfuerzo que ha querido realizar para todos los católicos con sus libros. La obra que nos deja tras estos ocho años es extraodrinariamente rica.

–Benedicto XVI ha visitado cuatro ciudades españolas en sus tres viajes a nuestro país. ¿Le preocupa especialmente España?

–Benedicto XVI ha sido ciertamente un Papa muy cercano a España. Las autoridades de nuestro país lo han reconocido de manera muy clara estos días tras el anuncio de su renuncia. Es muy significativo que haya hecho el mismo número de visitas a España que las que hizo a su propio país, Alemania. Por otro lado, nos consta que vivió con una enorme emoción aquellos días en Madrid con motivo de la última visita por la Jornada Mundial de la Juventud en el verano de 2011. Fue una experiencia de extraordinaria riqueza y de la que volvió a Roma muy contento.

–Usted fue vicecamarlengo hasta su creación como cardenal en el consistorio de enero de 2012. El camarlengo y el vicecamarlengo tienen una enorme responsabilidad durante el período de sede vacante y en el Cónclave. ¿Cómo se vive este momento?

–Dejé de ser vicecamarlengo al ser creado cardenal. Son dos cosas absolutamente incompatibles, pues es el vicecamarlengo quien tiene que vigilar todo el desarrollo del Cónclave desde el exterior. Teniendo que estar dentro, no puede desempeñar estas funciones. El periodo de sede vacante se vive, ante todo, con un espíritu de fe. Es un momento muy importante para la Iglesia. Lo vivimos pidiendo al Señor que ilumine a los que tenemos la responsabilidad de hacer una elección que debe ser la mejor para el bien de la Iglesia.

–¿Piensa que en la decisión de renunciar al pontificado pueden haber influido, además de la edad, los casos de abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos o las filtraciones de documentos confidenciales?

–No quiero entrar ahí, porque supondría meterse dentro del pensamiento del Papa. Mientras él no lo diga, no soy yo quien debe juzgar los motivos que le han llevado a renunciar. Para mí está suficientemente claro lo que ha dicho. Y lo esencial es que encuentra que sus fuerzas han disminuido y que no pudiendo cumplir con su misión como él querría, ha decidido en conciencia dimitir por el bien de la Iglesia.

–¿Cómo está el Papa en estos días?

–El Santo Padre está viviendo estos momentos con una serenidad absoluta. En el consistorio del lunes vimos claramente que está sereno. Pronunció de forma muy sosegada las palabras con las que nos informó de una decisión tan importante, teniendo al mismo tiempo plena conciencia de que está haciendo un servicio a la Iglesia de la manera que él considera que es la mejor.