Estas son las claves que te pueden ayudar a sobrellevar el duelo perinatal

Continúan las visitas a Joaquín Sabina en la Ruber Internacional
Hospital Ruber InternacionalAntonio Gutiérrez Europa Press

Cuando estás esperando a un hijo, con toda la ilusión que eso conlleva, lo último que te imaginas es que ese embarazo no va a tener un final feliz. Por desgracia, y frente a los avances en el campo de la Ginecología, hoy en día la muerte perinatal sigue siendo un hecho, y en muchas ocasiones sus causas no se pueden identificar.

En concreto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fija el periodo de muerte perinatal desde la semana 22 de gestación hasta la primera semana de vida del neonato. El caso es que anualmente en España se producen aproximadamente 1.500 muertes fetales a partir de la semana 22 de gestación, bien en el útero, durante el parto, o días después del nacimiento, según recuerda la Psicóloga Clínica de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional de Madrid, Elena Iracheta.

Se considera que un 22 % de las madres que han tenido una pérdida perinatal sufre algún trastorno psicológico como depresión o ansiedad, y un 15-20 % de las parejas tienen problemas para superar el duelo, precisa la experta, a la par que señala que este proceso puede durar de dos a cuatro años, aunque al cabo de 6 meses o 1 año del acontecimiento ya no suele constituir el centro de la vida emocional de los padres.

Para los padres, el duelo perinatal duele como cualquier otra pérdida. Para la madre gestante sobre todo, que es quien lleva dentro al bebé. La Asociación Española de Psicología Perinatal destaca en este sentido que la muerte de un hijo durante el embarazo, el parto, o pocos días después del nacimiento, constituye un proceso contra natura, una inversión del ciclo biológico para el cual las madres y los padres no están preparados, pero que sin embargo ocurre.

“Es entonces cuando el dolor se hace presente en forma de vacío emocional, pudiendo desencadenar en los progenitores reacciones de duelo, un duelo que no tiene permiso social para existir, que ha sido tratado como un tabú, ignorado, silenciado y minimizado, pero que puede dejar secuelas imborrables”, remarca la asociación.

Así, Iracheta remarca que tras la muerte de un hijo los padres inician un proceso de duelo en el que primero experimentan shock e insensibilidad, para después situarse ante una situación de aturdimiento y de dificultad funcional, a lo que habría que sumar sentimientos de añoranza, así como una sensación de vacío y de desamparo.

De hecho, señala que en el duelo es normal experimentar sentimientos de depresión, a la vez que es frecuente que las mujeres experimenten tristeza por el hijo perdido, además de que es normal que aumente la necesidad de evitar encontrarse con mujeres embarazadas y bebés.

“Todos estos sentimientos irán evolucionando de manera correcta, cosa que no sucede en la depresión. Tras este duro proceso, los afectados consiguen reorganizar su vida, recuperar la capacidad de disfrute, eso sí, sin olvidar la pérdida. Se aprende a vivir con ello”, asegura la psicóloga clínica de Ruber Internacional.

LA PRINCIPAL CLAVE: LA AYUDA DEL PSICÓLOGO

Desde la Asociación de Psicología Perinatal remarcan en este sentido que el duelo, aun siendo una reacción adaptativa normal ante la muerte, podría necesitar de atención y acompañamiento de profesionales especialistas en este proceso, que permitan a la mujer y a su pareja avanzar en la elaboración del mismo, un espacio donde validar su pérdida y expresar sus sentimientos con el fin de evitar que desarrollen un duelo patológico, un trauma que les impida seguir su proceso de recuperación.

“Intervenir a nivel terapéutico permitirá que los padres y madres transiten, de manera más consciente, por el duelo de perder a un hijo invisible para los demás, pero presente y real para quien lo ha perdido”, agrega.

Igualmente coincide sobre este punto la asociación Umamanita, una ONG de apoyo a la muerte perinatal y neonatal, que resalta que estudios científicos indican que es imprescindible un apoyo psicosocial y espiritual para superar una muerte perinatal.

Así con todo, Iracheta sostiene que el tratamiento psicológico en este tipo de duelo “tan especial” debe iniciarse en el mismo momento en el que sucede la muerte perinatal ya que, según argumenta, cuanto antes se inicie, mejores resultados se obtendrán.

A juicio de la experta de Ruber Internacional, el acompañamiento debe ser constante en los primeros días desde el suceso, pero también dejando espacio para la expresión de sentimientos de los padres en soledad. “Hay que saber adaptarse a la situación y a la pareja, estar ahí respetando los tiempos. Al final consiste en dejar marchar. En crear la relación necesaria con los pacientes, en enseñar cómo manejar el dolor, evolucionar de forma sana en el proceso de duelo y para ello la figura del médico y del psicólogo clínico son fundamentales”, considera la especialista.

No obstante, pide tener en cuenta que las personas que atraviesan por este duro proceso no experimentan las mismas necesidades, síntomas o sentimientos, sino que estos cambian a lo largo del tiempo y según la persona.

Finalmente, desde la Guía Guía de Atención a la Muerte Perinatal y Neonatal, elaborada por la asociación Umamanita, una ONG de apoyo a la muerte perinatal y neonatal, y El Parto es Nuestro, llaman la atención sobre el hecho de que hoy en día la muerte perinatal ante la invalidación social que actualmente rodea a este dolor.

“Es una situación que se ha afrontado hasta ahora negándole importancia, con bastante indiferencia desde el profesional sanitario, o de la propia familia y amigos. Se tiende a minimizar el impacto que estas muertes tienen sobre los padres porque piensan que, al no haber conocido al hijo, es como si no tuvieran derecho a realizar un duelo por el bebé muerto”, agrega.