Vacaciones Covid-free

En este verano extraño, el objetivo no sólo es disfrutar y desconectar de la rutina, sino mantenerse lo más alejados posible de aquellas situaciones que puedan favorecer el contagio

Recordaremos este verano por muchos motivos, pero, sin duda, uno de ellos, será el esfuerzo que estamos teniendo que hacer por interiorizar todas las reglas de la «nueva normalidad». Cuándo hay que llevar la mascarilla, cuándo podemos quitárnosla y si hay o no que proteger la zona que cubre con crema solar; qué normas rigen en la playa o en la piscina o si el aire acondicionado puede ser o no un foco de contagio. Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que nos hacemos para tratar de no cometer ninguna imprudencia. Desde A TU SALUD, hemos querido hacerle la vida más fácil con un resumen «ejecutivo» de todo lo que tiene que tener en cuenta si quiere un verano libre de riesgos.

Sin dejarse la piel

La mascarilla, el lavado de manos o, en su defecto, el uso de geles hidroalcohólicos son la mejor barrera frente a los virus, las bacterias, los parásitos y cualquier rastro de elemento contaminante en nuestra piel. Sin embargo, su uso continuado no es inocuo, y puede provocar algunos problemas como acné, eccemas, rosácea o dermatitis.

«El material de composición de las mascarillas y su sistema de filtrado pueden favorecer la irritación facial. La aplicación de una crema o sérum hidratante, antes y después de usarla, actuará como vehículo de protección sobre la piel reduciendo la irritación por roce», explica Elisa Pinto, jefe de servicio de Dermatología del Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid. «El maquillaje, sin embargo, está contraindicado, pues la utilización de productos químicos (incluso minerales) asociados a la “oclusión” de la mascarilla podría favorecer la irritación o el agravamiento de patologías previas (como rosáceas, o dermatitis)», añade.

Respecto a los geles, hay que tener en cuenta que, por su elevada composición de alcohol, son especialmente agresivos e irritantes: «Obviamente, la medida más segura e inocua para nuestra piel es el lavado de manos con jabón, pero, si no es posible y tenemos que usar gel viricida, debemos tener mucha precaución de no tocarnos la piel de la cara, ni los ojos», recomienda la doctora Pinto.

Y, si ya entra en juego la exposición solar, la cosa se complica todavía más porque «su alto porcentaje de alcohol, en combinación con la luz solar, podría originar quemaduras en la piel. Nunca se debe estar expuesto al sol con el gel hidroalcohólico aplicado, ya que puede producir hiperpigmentaciones o quemaduras. Y, en este punto, recordar que conducimos nuestros coches y los cristales no tienen protección anti UVA», concluye la dermatóloga.

Aire acondicionado ¿sí o no?

Con la llegada del calor, una nueva «amenaza» comenzó a correr como la pólvora en redes sociales y los grupos de WhatsApp: si los aires acondicionados podían ser una fuente de contagio del virus. El punto álgido del debate llegó cuando el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas inglesas) hizo público un croquis de un supuesto brote en un restaurante, en el que una mujer asintomática habría contagiado a tres familias debido a que el aire acondicionado del local habría recirculado el virus desde donde estaba ella sentada a otras mesas.

Ante la polémica suscitada, distintos organismos se pronunciaron al respecto, entre ellos la Sociedad Española de Sanidad Ambiental (SESA) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), que emitieron un documento conjunto a finales de mayo que indicaba que, «siendo muy baja la probabilidad de que el virus entre en el sistema de climatización o extracción de aire y se difunda por los conductos, se debería garantizar una renovación suficiente, captando el aire exterior en un lugar apropiado, y favoreciendo la renovación respecto al confort climático y la eficiencia energética». Estas asociaciones, que aglutinan a científicos y profesionales del sector, recomiendan ventilar naturalmente el lugar donde se utiliza el aire acondicionado, abriendo ventanas antes, después e incluso durante el uso de estos aparatos.

Baño seguro

Una de las mejores noticias que la Ciencia nos dio a finales de mayo fue la escasa supervivencia de los coronavirus, y del SARS-CoV-2 en particular, en el agua: nula en el mar o en piscinas cloradas. Desde entonces, y con la tranquilidad de saber que el baño no está comprometido, se ha trabajado en reforzar la parte en la que sí puede haber riesgo: las aglomeraciones en las zonas de baño y la necesidad de mantener las medidas preventivas, especialmente de higiene y distancia.

Sin embargo, la situación cambia si se habla de ríos, pozas, presas y lagos. El informe realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a petición de la Secretaría General de Turismo, mostró que, aunque es muy poco probable infectarse, la supervivencia del virus sí puede ser mayor. Por ello, se están extremando las precauciones para evitar la aglomeración de personas en esas zonas de baño.

¿En tu casa o en la mía?

Los grandes momentos de las vacaciones siempre tienen una cosa en común: que estamos rodeados de gente. No cualquiera, nuestra gente, a la que este año seguramente hemos visto menos de lo que nos hubiera gustado. La nueva normalidad impone normas también sobre los afectos y las expresiones de alegría: grupos reducidos, uso de mascarilla, no hablar ni reír alto, reunirse preferiblemente en lugares abiertos y, si se tercia un abrazo, que sea a la cintura.

Este año, un 91% de los españoles ha optado por destinos dentro de nuestras fronteras. Segundas residencias, casas y apartamentos de alquiler, con jardín a ser posible, han sido los lugares elegidos. Si es su caso, tiene que saber que, aunque esté en «la república independiente de su casa» (como dice una conocida marca), le conviene seguir indicaciones como las que dan expertos de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) para evitar riesgos innecesarios: si tiene opción, elija siempre un espacio exterior para las reuniones; procure separar los asientos de los invitados con la medida del metro y medio de distancia (una buena opción es organizar la mesa en diagonal, para no colocar a las personas frente a frente, y, a ser posible, distribuidos en la mesa por unidades de convivencia. Y pida a sus invitados que se laven las manos cuando lleguen y que repitan este gesto a lo largo de la reunión si esta se prolonga en el tiempo.

Además, aunque la comida no transmite el virus, sí lo hace todo lo que está alrededor, por lo que la recomendación es servir todo lo posible de manera individual y también se aconseja que sea una única persona la que sirva; use objetos desechables o asegúrese de llevar la vajilla y la cubertería rápidamente al lavavajillas o limpiarla con agua caliente. Otras de las recomendaciones son mantener la distancia interpersonal y la mascarilla, y mantener el espacio lo más ventilado posible, con ventanas y puertas abiertas, para que el aire circule.

Radiografía de los hábitos de «veraneo»

Los efectos de la pandemia están afectando directamente a nuestras rutinas de vacaciones, pero ¿hasta qué punto ha cambiado esta crisis los hábitos de «veraneo» de los españoles? Según un estudio realizado por Toluna, compañía especializada en investigación on-line, a una muestra de 1.000 personas, así es como vemos la situación y como tenemos pensado reaccionar ante ella:

sólo el 25% de los españoles que viajará este verano tiene pensado realizarse el test; un 19% ya se ha hecho dicho test y al 90% le ha salido negativo, del 10% restante sólo el 6% ha tenido síntomas y el 4% restante lo ha pasado de forma asintomática. Además, el 89% de los españoles considera muy probable que se dé un rebrote de Covid-19 por los movimientos vacacionales.

Las medidas de precaución más populares son usar mascarilla (84%), llevar hidrogel (69%) y evitar las horas centrales para ir a la playa y al chiringuito (50 y 38%, respectivamente).

Cabe destacar, por otro lado, que no parece que vaya a ser un verano de multitudes, ya que el 55% de los encuestados señaló que no viajará por miedo al contagio. En el otro extremo, se sitúan los «despreocupados»: un 5% no tomará medidas y llevará a cabo sus visitas turísticas con total normalidad. Además, un 4% tiene poca o ninguna preocupación por las zonas de mayor concentración de gente; y al 18% no le preocupa el contagio al visitar a sus familiares mayores.