“Hay mucho camino todavía para popularizar la ciencia”

Con unas cifras al alcance de pocos (más de 4.000 referencias, 50 millones de dólares invertidos en I+D o 600 patentes), Promega Biotech Ibérica se incorpora en 2005 como la séptima filial europea de la norteamericana Promega Corp. Arranca con un reducido equipo comercial para dar el mejor servicio a científicos e investigadores que trabajan tanto en el ámbito público como en el ámbito privado. Suministran reactivos e instrumentos y dan soporte científico para que puedan avanzar en sus líneas de investigación

Entrevista con Gijs Jan Jochems, Director General de Promega Biotech Ibérica.

Este 2020 se cumplen 15 años de vuestra implantación en España y Portugal, ¿cómo ha sido esta aventura?

Una aventura bonita, pero no exenta de altibajos. A medida que hemos ido creciendo, nos hemos especializado y hemos aumentado la plantilla. La crisis de 2008 tuvo un impacto brutal para la financiación de la I+D en España, hasta perder casi la mitad de los fondos públicos el 2013. Eso tuvo un impacto notable en nuestros resultados y tuvimos que buscar nuevos mercados. Al final salimos reforzados y con mayor diversificación de clientes.

Y en pleno cumpleaños, irrumpe la COVID-19 y os lanzáis a combatirla…

La primera lástima es que no lo hemos podido celebrar todos juntos como la efeméride se merece, pero ya llegará el momento.

Lo que está pasando ahora con la COVID-19 es otro reto con mayúsculas, pero a la vez muy interesante, sabiendo que somos una pequeña parte de la solución.

Ha sido un tsunami que nos ha pasado por encima, como a todo el sector. Una demanda desbocada y hay que tener en cuenta que, al ser una empresa global, la pandemia ya mermó nuestros stocks en Asia antes que la onda expansiva llegara al resto del mundo. La primera respuesta fue aumentar nuestra capacidad de producción de los reactivos que facilitan los test de PCR, con líneas de llenado y tres turnos trabajando 24/7. Después vino la innovación para buscar soluciones creativas al problema.

Desarrollamos nuestra versión de un test serológico (Lumit™ SARS-CoV-2 Immunoassay), que ya está disponible, y un método de amplificación directa a partir de las muestras de pacientes (XpressAmp™) que evita la extracción del ARN viral previa a la PCR, que es uno de los cuellos de botella más importantes hoy por hoy. Finalmente, colaboramos con la Universidad de Barcelona para validar un protocolo de detección del nuevo coronavirus en aguas residuales, que está ganando mucho interés para el control epidemiológico, sobre todo en grandes núcleos urbanos.

Pero estos avances contra la pandemia son solo la punta del iceberg de vuestra investigación, ¿no es así?

La COVID-19 atrapa ahora mismo toda nuestra atención, pero la población también padece de otras enfermedades que requieren atención e innovación. Este año hemos lanzado nuestro kit de detección de inestabilidad de microsatélites (MSI), un biomarcador que ayuda a los oncólogos a tomar la mejor decisión terapéutica para sus pacientes con determinados tipos de cáncer.

Somos un actor importante en el ámbito forense, trabajando con todos los cuerpos de seguridad del Estado. Acabamos de lanzar nuestro primer secuenciador capilar (Spectrum Compact ™ CE) que facilitará enormemente la secuenciación y análisis de fragmentos de ADN.

Finalmente, otra línea muy importante se basa en el estudio de la interacción de moléculas con posible actividad farmacológica con sus dianas en células vivas, utilizando nuestros ensayos de Nano-BRET target engagement. Y estamos colaborando con un gran estudio multicéntrico europeo en el que participan 3 centros de excelencia en España.

¿Todos estos productos a quién van destinados?

La definición más fácil sería ‘a cualquier persona con bata blanca de laboratorio y con una pipeta en la mano’. Nuestros clientes se encuentran en centros de investigación académicos, como los centros de Excelencia que dependen del CSIC y universidades, pero también hospitales universitarios, tanto para investigación clínica como para la rutina.

Luego están los centros de I+D de empresas farmacéuticas y biotecnológicas, empresas del sector agroalimentario que desarrollan soluciones para el control de plagas y el cambio climático y, lo más sorprendente, laboratorios forenses como los de la Policía Científica y de la Guardia Civil para los análisis genéticos relacionados con criminalística, herencias, paternidades y la memoria histórica.

Vuestro objetivo es trasladar toda esta investigación a la sociedad, especialmente a través de la formación…

La transferencia tecnológica es fundamental en una sociedad moderna, porque no solo permite que la innovación llegue a la sociedad, sino también genera riqueza y puestos de trabajo. Las universidades tienen un papel fundamental para preparar a sus estudiantes de cara a las salidas profesionales más allá de la investigación académica, y empresas como la nuestra pueden jugar un papel relevante en este engranaje. Llevamos un par de años colaborando con la UAM en Madrid en su programa de posgrado y este año con el Parc Científic de Barcelona a través de su programa BATX2LAB, orientado a estudiantes de bachillerato con interés en perseguir una carrera experimental. Hay mucho camino todavía para popularizar la ciencia.

Esto liga con la responsabilidad social, arraigada fuertemente en el seno de Promega, ¿verdad?

No podía ser de otra forma, siendo una empresa de biólogos que nos dirigimos a profesionales en el ámbito de las ciencias de la salud. La responsabilidad social tiene tres ejes: garantizar que las familias que dependemos de la empresa lo podamos seguir haciendo durante muchos años; trabajar para que todo lo que hacemos deje la menor huella medioambiental; y devolver algo a la sociedad que nos da de comer.

Vuestra labor encamina el mundo hacia un lugar mejor, ¿hacia dónde avanza Promega?

Parafraseando a nuestro CEO, Bill Linton, celebramos nuestros primeros 15 años y estamos analizando qué es lo que han hecho empresas centenarias para aprender de sus modelos, porque ese es nuestro objetivo. Soy optimista y me ilusiona trabajar en una empresa que aspira a formar parte de la solución a todos los problemas de salud que nos acechan, ya sea a través de diagnósticos cada vez más eficaces, como con nuevos tratamientos personalizados o, quién sabe, a través de la terapia génica.

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