Estos son los peligros de abusar de las bebidas azucaradas

Además de incrementar el riesgo de obesidad y diabetes, también dispara el peligro de enfermedades cardiovasculares y los problemas digestivos

Están por todos lados... En un bar, pero también en una máquina expendedora dentro de un hospital... Las bebidas azucaradas, a las que ahora el Gobierno ha decidido subir el IVA del 10% al 21%, forman parte de nuestro día a día. Sin embargo, el consumo excesivo de este tipo de productos acarrea graves consecuencias para la salud, como el riesgo de desarrollar diabetes, obesidad, problemas digestivos y síndrome metabólico.

Pero eso no es todo, ya que una reciente investigación española confirma que el consumo de bebidas azucaradas disminuye la producción de una molécula protectora contra las enfermedades cardiovasculares, tal y como demuestra el estudio liderado por Carlos Bocos en la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo y publicado en la revista ‘Molecular Nutrition and Food Research’. "Resultó muy llamativo descubrir que el consumo de fructosa en el agua de bebida tan solo durante 21 días consiguiera disminuir claramente la síntesis en el hígado de sulfuro de hidrógeno. Y más teniendo en cuenta que el hígado es el principal productor de dicho gasotransmisor en el organismo”, asegura Bocos.

La fructosa se utiliza hoy para edulcorar multitud de alimentos procesados y de refrescos azucarados. El consumo excesivo de estos alimentos, y por tanto de fructosa, se ha relacionado con la aparición de enfermedades como la obesidad, la diabetes, e incluso enfermedades cardiovasculares o el síndrome metabólico.

El sulfuro de hidrógeno o H2S, junto con el monóxido de carbono o el óxido nítrico que son también gasotrasmisores han mostrado claros efectos beneficiosos como agentes protectores contra enfermedades como la diabetes, la obesidad, enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico. El hecho de que el consumo de alimentos o refrescos ricos en fructosa reduzca la síntesis de H2S tiene unas claras e importantes implicaciones clínicas. Y más en estos tiempos en que se ha comprobado que dichas enfermedades agravan la severidad de la enfermedad Covid-19”, detalla Bocos.

¿Qué peligros tiene tomarlas durante el embarazo?

Se sabe que la alimentación de la madre durante la gestación repercute en la salud de la descendencia una vez adulta, a través de un proceso conocido como programación fetal. De hecho, en estudios anteriores, tal y como señala el Dr. Bocos: el consumo materno de fructosa incide negativamente en la descendencia y esta resulta más propensa al desarrollo de enfermedades metabólicas que los descendientes de madres que no consumieron fructosa o que consumieron otro tipo de azúcares como la glucosa. Sin embargo, el consumo elevado de alimentos ricos en fructosa sigue sin estar desaconsejado en el embarazo.

¿Qué consecuencias tiene en la salud digestiva?

Especialmente en el caso de las personas con problemas de acidez de estómago o enfermedades que impliquen la irritación de la mucosa estomacal, el consumo de bebidas azucaradas resulta nefasto. En este sentido, la Fundación Española del Aparato Digestivo desaconseja su ingesta, sobre todo, en el caso de sufrir Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico.

Además, distintos estudios apuntan a que la presencia de gas carbónico podría influir en la disminución de la absorción del calcio, esencial para el buen estado de la masa ósea. Por lo que la ingesta de bebidas carbonatadas en exceso resulta perjudicial en personas con osteoporosis.