Sociedad

El temor a una caída de la inmunización puede resucitar la mascarilla en otoño

Algunos científicos estiman que como mínimo se recomendará en otoño y que se procederá a revacunar a la vuelta del verano

Todavía estamos muy lejos de romper el círculo vicioso de la Covid-19. Para poder mirar algún día la pandemia desde el espejo retrovisor y evitar que este virus siga causando estragos, se necesitan medidas para evitar que el virus siga replicándose. El cansancio juega en contra. Y cada vez que parece que el virus se está debilitando, resurge infectando a la población independientemente de si están vacunados (se nota en las consecuencias) o de si pasaron la enfermedad.

De hecho, la incidencia acumulada de casos por 100.000 habitantes a 14 días en la población de 60 años en adelante ha pasado de 1.042 el pasado 5 de julio a 1.255,51 el pasado martes, día 12.

Una escalada de casos que podría en las próximas semanas llegar a su final. «Todavía es prematuro para afirmar que ya se ha alcanzado el pico. Hay indicadores que señalan que podemos estar ya en la meseta, pero hay que esperar un poco de tiempo, no mucho, para poder decir que ya estamos en el pico de la meseta», afirma Amós José García Rojas, presidente de la Sociedad Española de Vacunología.

«Podríamos estar llegando al pico de curva, pero aún seguiremos unos días más. Resulta difícil decir una fecha porque no hay datos finos, por lo que tenemos que hacer similitudes con Portugal. Pero antes de que termine el mes se alcanzará el pico, empezarán a bajar los casos en 10 días como tarde, aunque se trata de algo especulativo, ya que lógicamente depende de las interacciones que haya», explica Salvador Peiró, investigador de Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio) de salud pública.

Peiró recuerda que «nunca nos hemos enfrentado a una ola sin mascarillas, sin distancia social y fomentando la fiesta, lo que ha hecho que deba haber más contagios que en la sexta ola, pero, eso sí, muy pocos hospitalizados».

Ahora bien, es muy difícil saber esta vez si estamos ya en el pico de la meseta, «pues no se reportan la mayor parte de los casos infectados, por lo que al menos hoy no creo que se haya alcanzado el pico de contagios», afirma Mariano Esteban, investigador y virólogo del CSIC.

En todo caso, el final de esta séptima ola está cerca, y ahora a los expertos les preocupa que pasará cuando empiece a caer la inmunización en otoño e invierno.

«La inmunización por las vacunas sabemos que disminuye a los seis meses, pero mucha gente se está infectando a pesar de haber recibido tres dosis. Por eso es predecible que el Ministerio de Sanidad después del verano proponga la revacunación (la cuarta dosis) con las nuevas vacunas de Ómicron. Veremos si –estos sueros– llegan a tiempo», afirma Esteban.

No obstante, aunque eso sea lo ideal, sobre todo en el caso de los más vulnerables, «nuestro sistema inmunitario genera anticuerpos contra todo lo que le recuerde a la proteína ‘’S’' de la vacuna inicial. Aunque estos anticuerpos pierden capacidad antineutralizante al ser contra variantes anteriores –te contagias–, evitan la covid grave», explica Peiró.

No seremos los únicos en recomendar la cuarta dosis. Dinamarca, por ejemplo, ofrecerá en otoño, a partir del 1 de octubre, la cuarta dosis de la vacuna contra el coronavirus a los mayores de 50 años. Una decisión que responde al «principio de prudencia», máxime cuando las autoridades sanitarias del primer país europeo en levantar todas las restricciones a principios de febrero, esperan una nueva ola del virus en otoño.

En este caso, todo apunta a que Dinamarca primará la revacunación a las restricciones. «Parece que no será la última vez que algunos tendrán que revacunarse», afirmó la primera ministra del país escandinavo, Mette Frederiksen, que también afirmó que, «con lo que sabemos ahora y con la alta vacunación, no esperamos un invierno con grandes restricciones».

Y es que «frente a la covid grave, la inmunización gracias a las vacunas está aguantando. Es cierto que en el caso de las reinfecciones cada vez pasa menos tiempo entre un contagio y otro, eso al principio con las primeras infecciones era rarísimo. Así, con Ómicron se veían reinfecciones a los tres meses, ahora con la BA5, BA1 y BA2 a los 30-40 días o incluso antes», dice Peiró.

«Esa dinámica –prosigue– puede hacer que salgamos más tarde de la ola. Pero lo que nos preocupa es lo que pasará en otoño e invierno. La inmunización frente a la Covid no cambia, incluso aunque no tengamos la cuarta dosis. Habrá gente con peor capacidad de respuesta, pero en el caso de la mayoría caerá solo algo, ya que tendrá un 90-70% de efectividad. De ahí que en España se priorice la cuarta dosis en el caso de los mayores de 60 años para intentar mejorar su inmunidad frente a los contagios con un objetivo: cortar los casos graves en otoño al reducir los contagios», añade Peiró, que incide en que la protección frente a la Covid-19 grave que dan las vacunas funciona bien, pero a los tres meses la población se contagia. Si bien, no se puede vacunar a la gente todos los días». Se trata de evitar las muertes y los ingresos hospitalarios.

A la vuelta del verano podría volver a ser necesaria la mascarilla en interiores por la caída de inmunización. «Es indudable que las mascarillas seguirán siendo una gran herramienta de control de la infección y se recomendará su uso en lugares cerrados y con mucha gente», avanza el virólogo del CSIC.

Coincide con él Estanislao Nistal, virólogo y profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo: «Posiblemente si las condiciones sanitarias así lo demandan tendremos que volver a la mascarilla». «Hemos visto en esta ola cómo algunos servicios de salud han estado más tensionados. Si llegaran al límite puede hacerse obligatoria, así como en lugares de más riesgo», añade.

Para el Dr. Quique Bassat, investigador del ISGlobal, «tras el verano lo que aumentarán serán las actitudes de riesgo profesionales y probablemente descienda también la inmunidad». Y en cuanto a la vuelta a la mascarilla, este experto sostiene que «solo será para los grandes vulnerables, mayores de 60 años y enfermos crónicos» a los que recomienda que «usen el sentido común. Si se van a exponer a actividades de riesgo, como ir al teatro, al Corte Inglés, etcétera que se la pongan».

Para Peiró, la vuelta a la mascarilla en interiores dependerá «de cómo evolucionen los casos graves. Hay que prepararse para eso vacunando contra la covid, al igual que se hace contra la gripe».

En cuanto al presente, pese a la incidencia tan elevada, «no podemos exigir hoy a la gente que se ponga la mascarilla en fiestas y dejen un metro y medio de distancia. Mi recomendación es que en interior con gente es mejor llevarla puesta y si eres mayor con comorbilidades póngasela porque es imposible entrar en interiores y que no haya alguien contagiado con los niveles que hay hoy».

Amós García sostiene que «volver a determinadas restricciones dependerá de la situación epidemiológica. Ahora hay que reforzar el discurso de la recomendación, no de la obligación y en ese sentido volver a subrayar que si bien la mascarilla en interiores no es obligatoria sí es altamente recomendable, sobre todo para ciertos perfiles de ciudadanos mayores con patologías de base. Cuando acuden a un espacio interior en el que va a haber otras personas deben llevar su mascarilla claramente».

Pero no solo inquieta la covid. «Nos preocupa que en invierno nos juntaremos con gripe fuerte que no hemos casi tenido en dos años, salvo en la primavera tras eliminar la mascarilla, covid y virus sincitial respiratorio», explica Peiró.