Cardiología

La cardioneuroablación, un tratamiento eficaz sin importar la edad

El objetivo de esta intervención es eliminar al 100% los desmayos o reducirlos a la mínima expresión

Cardioneuroablación
Esta técnica está dirigida a realizar una ablación con catéter de los ganglios del sistema nervioso autónomoQUIRÓNSALUDQUIRÓNSALUD

El síncope vasovagal es la pérdida de consciencia transitoria causada por una disminución del flujo sanguíneo cerebral de corta duración debido a un importante descenso de la tensión arterial o de la frecuencia cardíaca. Antes del síncope, el individuo puede presentar una sensación de mareo, pero la pérdida de consciencia suele ser relativamente brusca, incluso algunas veces provoca la caída al suelo.

Esta patología, en principio benigna, provoca, si los episodios son frecuentes, una notoria pérdida de la calidad de vida del paciente, y en unos pocos casos puede suponer un riesgo vital.

«Estos síncopesno se deben a afecciones cardíacas. Se trata de síncopes reflejos; una reacción anormal ante determinados estímulos sensoriales. Por ejemplo, estar mucho tiempo en pie sin moverse, ver sangre, sufrir molestias abdominales, etcétera», explica el doctor Antonio Berruezo, director del Departamento de Arritmias del Instituto del Corazón Quirónsalud Teknon.

Hasta hace relativamente poco tiempo, la única opción, ante la falta de un fármaco eficaz, era implantar un marcapasos en aquellos pacientes con síncopes discapacitantes. Sin embargo, esta opción en jóvenes muy sintomáticos, de hasta 20 años, no es la panacea, ya que el paciente necesitará de varios recambios de batería y se expondrá a un elevado riesgo por infecciones.

El desarrollo de la cardioneuroablación, un enfoque terapéutico dirigido a realizar una ablación con catéter de los ganglios del sistema nervioso autónomo (parasimpáticos), ha supuesto un gran avance.

La inmensa mayoría de los pacientes obtiene un beneficio clínico muy importante, y el procedimiento tiene un muy bajo perfil de riesgo. Además, los pacientes reciben el alta hospitalaria «al día siguiente de la intervención», asegura. Sin embargo, lo novedoso de la técnica hace que todavía existan algunas incógnitas relevantes por resolver.

Una de ellas era la edad. Pero un artículo publicado en la revista «Heart Rhythm» y que se basa en los datos del estudio «Elegance», liderado por el Centro Médico Teknon, ha demostrado por primera vez que la edad no es un factor limitante en la eficacia de la cardioneuroablación.

En concreto, en el estudio, publicado recientemente, participaron 60 individuos, divididos en tres grupos, según su edad: jóvenes (18-40 años), de mediana edad (41-60 años) y mayores (de más de 60 años). La mayoría de los pacientes presentaba síncope vasovagal (80%), un 8% tenía síncopes por hipersensibilidad del seno carotídeo y un 12% bradicardia o bloqueo auriculoventricular funcional.

Los pacientes fueron sometidos a una evaluación completa antes de la cardioneuroablación, que incluyó electrocardiograma, Holter, test de mesa basculante y un estudio electrofisiológico.

Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas entre los grupos de edad en cuanto a la respuesta a la cardioneuroablación, que obtuvo un éxito agudo del 93%. La respuesta al test de mesa basculante después de la cardioneuroablación fue la ausencia de bradicardia también en más del 90% de los casos, sin diferencias entre los grupos de edad.

Al igual que tampoco en el seguimiento a los ocho meses (cuando el 88% de los pacientes no tenía síntomas) ni en la prueba predictiva que se realiza para saber en qué pacientes el tratamiento será eficaz a largo plazo.

«Estos hallazgos sugieren que la cardioneuroablación puede ser una opción de tratamiento adecuada para pacientes de todas las edades con síncope refleja y bradiarritmia funcional, siempre que se realice una selección adecuada de candidatos», precisa el doctor Berruezo, que ha sido quien ha coordinado tanto el estudio «Elegance» como el artículo que ahora se ha publicado en la citada revista.

«Tras esta intervención –prosigue–, el paciente no necesita medicación específica para tratar los síncopes, pues el mecanismo que los provocaba se ha eliminado. Hasta ahora tenemos datos que nos indican que los pacientes no volverán a tener síncopes vasovagales con una probabilidad del 90% aproximadamente, siempre y cuando estén bien seleccionados. En algún caso aislado podría ser necesario repetirla, pero son casos muy infrecuentes».

En lo que respecta a la selección de candidatos idóneos para someterles a una cardioneuroablación, es algo complejo y depende de muchos factores, aunque, principalmente, el doctor Berruezo señala como más importantes el hecho de que los síncopes sean frecuentes, que sean de gravedad e inevitables, y que acaben teniendo un importante impacto tanto en la vida laboral como social del paciente. Es decir, «en aquellos casos en los que no hay síntomas de aviso y los pacientes no pueden tomar precauciones para no hacerse daño, en profesiones en las que estos episodios puedan poner en riesgo la integridad física del paciente o de terceros, como un piloto de avión, etcétera».

«Ahora tenemos que trabajar en conseguir personalizar este procedimiento para poder dar la respuesta más adecuada a cada paciente, además de lograr simplificarlo y hacerlo más eficiente», añade.

¿Cómo prevenir un síncope?

►La pérdida de consciencia transitoria puede prevenirse evitando los lugares muy concurridos o poco ventilados, las comidas copiosas, ver sangre... También ayuda no levantarse bruscamente de la cama. Es importante evitar estar mucho tiempo de pie parado «haciendo cola» (si no puede póngase de puntillas alternativamente con cada pie), evite estar en ayunas, beba abundante agua y use medias de compresión elástica. La fiebre, dolor, gastroenteritis, estancia prolongada en la cama... aumentan el riesgo de sufrir un síncope.