El incendio de La Palma está estabilizado pero aún activo

Las islas siguen en alerta por altas temperaturas y riesgo de incendios forestales. La población evacuada aún no puede regresar a sus casas.

Thumbnail

La situación de la isla de La Palma ha evolucionado favorablemente. A esta hora, el fuego ha quedado estabilizado, pero no controlado, por lo que la emergencia se mantiene en nivel 2. Los últimos reportes de las autoridades mantienen el perímetro en 16 kilómetros y una superficie afectada de 1.200 hectáreas, pero la zona quemada asciende a 800 hectáreas. Se trata principalmente de zonas de pinares, matorral y cultivos abandonados.

Los vecinos evacuados han seguido con preocupación todo el fin de semana la evolución del fuego originado en el municipio de Garafía, al norte de la isla. Unos desde casas de familiares, otros desde el albergue instalado por Cruz Roja en el Polideportivo municipal. “Estamos un poco cansados por pasar otra noche fuera de casa y preocupados, pero bueno, esperando”, decía una de las evacuadas a los medios ubicados en la zona. A otra de ellas le llegaba la noticia de que su casa no se había quemado: “Contenta, es lo que me preocupaba, por no poder estar allí”.

A pesar de que la evolución del fuego tiene un pronóstico más favorable que el día anterior, el barrio de Santo Domingo sigue confinado de forma preventiva. Unas 70 personas se encuentran en las instalaciones deportivas municipales. Y las más de 300 personas evacuadas siguen sin regresar a sus casas, y ese es el llamamiento que las autoridades hacen a los vecinos. Que no se acerquen a sus viviendas hasta que el peligro haya pasado.

Aún no controlado

A pesar de las características propias de este fuego, calificado de “incendio topográfico” por la dificultad del terreno, no ha habido que lamentar daños personales. No se ha podido cuantificar aún las afectaciones a las casas, pero ya se reportan las primeras viviendas quemadas.

Aún es pronto para llegar a eso, pero insistieron en que “evoluciona favorablemente”. El presidente del Ejecutivo canario, Ángel Víctor Torres, lo resumía este domingo en que “no hay llamas, pero sí muchos puntos calientes que pueden reactivarse en cualquier momento”. Debido a la multitud de barrancos y laderas de la isla, se le ha denominado un “incendio de fuego roto”, donde no hay cabeza ni cola, sino varios puntos que en cualquier momento pueden reactivarse. De ahí su dificultad.

Aún así, los técnicos siguen siendo optimistas y confían en que el incendio de Garafía no se convierta en un Gran Incendio Forestal, como sí ocurrió el pasado año en Gran Canaria.

El Observatorio del Roque de Los Muchachos, desalojado

La isla bonita ha visto en cuestión de horas un gran despliegue de medios aéreos y terrestres. Más de 400 personas luchando para contener el fuego. Brigadas forestales de todas las islas y de otros puntos del país, barcos que han sido derivados para trasladar a personal dispuesto a ayudar, presencia de las Unidades Militares de Emergencias y hasta 11 aeronaves descargando más de 100.000 litros de agua cada dos horas.

La mirada está puesta en las condiciones meteorológicas que siguen siendo adversas. Las islas están inmersas en una ola de calor, que si bien este lunes las temperaturas darán una tregua, se incrementarán a partir del miércoles.

Los evacuados siguen sin poder volver a sus casas, incluso los trabajadores del Observatorio astrofísico del Roque de Los Muchachos, por su cercanía con la zona. Solo mantienen un retén de protección alrededor de los telescopios.

Siguen cortadas cinco carreteras y las aeronaves con cámaras termográficas continúan identificando los puntos calientes.

La Gomera y Tenerife, conatos de incendios estabilizados

Durante la noche del sábado saltaban las alertas en otros puntos del archipiélago. Un conato de incendio en Las Creces, en el municipio de Valle Gran Rey, ponía el foco en una de las zonas protegidas: el Parque Nacional de Garajonay. Ese fuego quedó rápidamente contenido y solo afectó 1,5 hectáreas, pero motivó el desalojó preventivo de personas mayores y con problemas de movilidad de Las Hayas.

Durante la noche también varios conatos en la isla de Tenerife que no evolucionaron a más. Con estos casos, el presidente canario recordó que “toda Canarias está en alerta por riesgo de incendios forestales y altas temperaturas”.

El fuego, enemigo de las islas cada verano

Las intensas y duraderas olas de calor, el abandono de los cultivos y viviendas rurales, pero también la invasión del monte con la construcción de nuevas casas hace que los incendios, o los conatos de incendio, sean cada vez más complicados de atajar.

La mayoría de ellos están relacionados con la imprudencia. Pero, precisamente por eso, antes del inicio de la temporada de verano, las instituciones canarias realizan una importante labor de información, capacitación y mantenimiento. Proteger todo el monte es una tarea titánica e imposible. No habría personal ni maquinaria suficiente para proteger cada centímetro de ladera, barranco o vertiente de las islas. De hecho, la propia orografía es un obstáculo más. Pero la información siempre ayuda.

En el caso de Gran Canaria, el cabildo insular impartió un taller de emergencia para periodistas y alcaldes hace varias semanas. En ese taller se explicaban términos como ‘zona del hombre muerto’ (cuando la columna de humo está ya sobre las cabezas de los trabajadores), ‘incendio de interfase’ (con afectación a poblaciones urbanas) o cómo una ladera puede actuar como un acelerador de la velocidad para el fuego.

La concienciación ciudadana, la rapidez de las actuaciones y la prevención pueden ayudar a evitar desgracias mayores. El resto, queda sujeto a la suerte. A eso, y a la meteorología.

En las islas, por desgracia, se conocen bien. En La Palma, precisamente en el mismo punto donde se ha suscitado éste, hubo otro incendio en el año 2002. Le sucedieron otros en 2008, pero fue en 2016, también en agosto y al sur, el fuego se cobró la vida de un agente medioambiental y 1.800 vecinos tuvieron que ser desalojados. En esa ocasión, la imprudencia de un joven que quemó papel en el monte provocó el fuego.

Pero el recuerdo de las llamas y del paisaje ennegrecido está reciente. En la isla de Gran Canaria, justo hace un año, se produjo un Gran Incendio Forestal que afectó más de 12.000 hectáreas y obligó a evacuar a más de 10.000 personas. Una de las señas de identidad de los grancanarios y de gran valor ecológico ardía sin control: el Pinar de Tamadaba. El despliegue técnico en aquél momento, sobre todo áereo, fue uno de los más importantes realizados en España. Hoy esas zonas, se siguen reforestando, y ha empezado a asomar el color verde. Los técnicos alaban la gran fortaleza del emblema de la isla, el pino canario, cuya propia esencia ha servido de cortafuego en muchas ocasiones y tiene una gran capacidad de recuperación. En esta ocasión, el origen del incendio fue un cortocircuito de un poste eléctrico.