Un millón y medio de estudiantes regresan hoy a las aulas en Wuhan

Las escuelas cuentan con equipos de control de enfermedades, hacen simulacros y reportan informes diarios a Sanidad

Mercadillos nocturnos hasta la bandera, multitud de jóvenes bailando en discotecas, las terrazas a rebosar y, a partir de hoy 1 de septiembre, los niños en el colegio. En Wuhan la vida ha vuelto a la normalidad. Después de ocho meses en los que sus ciudadanos han estado confinados, aislados y se han sometido en masa a las pruebas de coronavirus, la ciudad china donde se originó la Covid-19 respira con seguridad. Casi un millón y medio de alumnos vuelven hoy a unas aulas que han sido desinfectadas para la ocasión y en las que, para sorpresa de muchos, no será obligatoria la mascarilla.

Después de pasar seis meses en casa, los estudiantes que otros años exprimían el fin de semana previo a la reapertura de los colegios con su familia y amigos esperaban en esta ocasión ansiosos a que pasara lo más rápido posible. «Estoy muy feliz de poder regresar a la escuela la próxima semana porque puedo ver a mi maestro He de nuevo», aseguraba Wang Xiyao al diario estatal «Global Times». La niña de 7 años se alegraba de que por fin dejaba a un lado las clases online y videollamadas con sus profesores y compañeros de clase y empezaba segundo en una escuela primaria local.

En total son 2.842 jardines de infancia, escuelas primarias y secundarias, y 83 universidades los que reanudan hoy sus clases de manera presencial en la ciudad epicentro de la pandemia mundial. Una decisión bien estudiada que cuenta con detallados planes de emergencia para retomar las clases online si cambiaran los niveles de riesgo.

Para llegar hasta aquí, desde el Gobierno han exigido a las escuelas que se abastezcan de equipos de control de enfermedades, lleven a cabo simulacros y sesiones que les capaciten para poder responder ante nuevos brotes, restrinjan las reuniones masivas innecesarias y presenten informes diarios a las autoridades sanitarias. Además, a los estudiantes se les ha recomendado que usen mascarilla en su camino de ida y vuelta al colegio, mantengan la distancia social recomendada y eviten el transporte público si es posible. Y para los alumnos y maestros extranjeros que no han recibido una notificación de su escuela, nada de regresar.

Con esta vuelta segura y confiada a las aulas, la ciudad que por primera vez informó de casos de Covid-19 e impuso un bloqueo sin precedentes de 76 días a sus habitantes, saca pecho y muestra al mundo que le ha ganado la batalla a un virus que hace ocho meses dejó la urbe vuelta al aire. Por aquel entonces, sus hospitales colapsaron mientras los ciudadanos se arremolinaban en sus pasillos aquejados de los síntomas que después resultaron ser de coronavirus, una enfermedad que hasta la fecha se ha cobrado a nivel mundial casi 850.000 muertes y mantiene en vilo a numerosos países.

No parece que este sea el caso de China, que ayer hizo quince días consecutivos sin reportar infecciones locales y, según las cifras oficiales, mantiene el número de muertos sin cambios en 4.634.

Una ciudad estigmatizada

Concretamente en Wuhan, donde tan fuerte golpeó el patógeno, dicen que sus residentes han aprendido a vivir mejor el presente y ahora pasan los fines de semana entre amigos o en restaurantes elegantes. Para ello, tan solo echan mano de los códigos de salud en sus teléfonos inteligentes y el registro de sus rutas. Así, se pueden mover por tiendas, restaurantes, hoteles, cines y otros lugares públicos sin temor a contagiarse. Incluso la ciudad, que quedó estigmatizada a causa del virus, ha logrado relanzar el turismo convirtiéndola nuevamente en un popular destino.

Por eso, el fin de semana pasado las vías principales y centros comerciales se llenaron de viandantes, mientras junto al río Yangtzé la gente se zambullía para refrescarse y en las discotecas los pinchadiscos animaban a saltar y bailar bajo las luces.

Pero si alguien llena estos días sus calles, son los jóvenes como Wen Qing, estudiante universitario que el domingo por la mañana viajó de regreso a Wuhan desde su casa en la ciudad de Huangshi. «Me siento bien de estar de vuelta», declaró al diario «Global Times». «Wuhan todavía está tan lleno de gente y vibrante, como cuando me fui», dijo el estudiante. Nada más ni nada menos que hace unos 200 días, los mismos que la jovencita Wang ha estado sin pisar la escuela. Ahora toca volver.

Inteligencia artificial

En otros centros educativos del país se ha tirado de tecnología e inteligencia artificial para controlar la epidemia. Según los documentos de contratación pública, decenas de universidades han comprado sistemas de vigilancia de «control de epidemias» basados en reconocimiento facial, rastreo de contactos y controles de temperatura. No es de extrañar, teniendo en cuenta que hay más de 20 millones de universitarios en China y la mayoría viven en el campus en dormitorios compartidos. En universidades de Pekín y Shanghai los alumnos deben presentar informes detallados de sus movimientos y permanecer en el campus, el cual no pueden abandonar si no solicitan permiso.