Sanidad analizará el 2% de las muestras para saber qué cepas circulan, lejos del 10% que marca la UE

La Comisión Europea advierte que la tasa de España es “insuficiente” para identificar la progresión de las variantes

Micrografía electrónica de barrido coloreada de una célula apoptótica (rosa) muy infectada con partículas del virus SARS-COV-2 (verde), aislada de una muestra de un paciente.
NATIONAL INSTITUTE OF ALLERGY   
28/12/2020
Micrografía electrónica de barrido coloreada de una célula apoptótica (rosa) muy infectada con partículas del virus SARS-COV-2 (verde), aislada de una muestra de un paciente. NATIONAL INSTITUTE OF ALLERGY 28/12/2020Servicio Ilustrado (Automático) NATIONAL INSTITUTE OF ALLERGY

El Ministerio de Sanidad ha aprobado un protocolo, elaborado por la Ponencia de Alertas junto al Instituto Carlos III, para la identificación de nuevas variantes del SARS-CoV-2 en nuestro país. Actualmente, se conocen varios centenares de casos de la cepa británica y ya el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha advertido de que podría ser la dominante en marzo. De esta variante se sabe que es más contagiosa (en Reino Unido ha aumentado un 70% el ritmo de contagio) e incluso el Gobierno de Boris Johnson asegura que es un 30% más mortífera entre los mayores de 60 años. No obstante, según Sanidad, “esta variante no se ha relacionado con una mayor virulencia ni parece que escape del efecto del sistema inmune”, pero admite que “sí hay una evidencia importante de una mayor transmisibilidad”.

Pero no solo se ha descubierto la mutación británica. También se tiene constancia de una nueva cepa en Sudáfrica, presente ya en al menos cuatro países. Además, ha notificado una nueva variante procedente de la Amazonía brasileña, de la que actualmente se está estudiando su capacidad de trasmisión y su virulencia.

La biología del SARS-CoV-2, al igual que el resto de virus, lleva implícitos cambios en su genoma, de forma que la aparición de variantes es un hecho esperado. Pero a la comunidad científica le preocupa la aparición de aquellas que puedan escapar de la acción de las vacunas. Estas cepas “constituyen un problema de salud pública”, afirma Sanidad, Por eso , integrará la secuenciación genómica en el sistema de vigilancia epidemiológica. El objetivo es, por un lado, determinar la incidencia de las variantes en el conjunto de la población. Por otro, identificar la aparición de nuevas cepas que presenten mayor trasmisibilidad, mayor virulencia y sospechas de fallos vacunales.

Para ello, se va a crear una Red de Laboratorios de referencia para coordinar las tareas de secuenciación de las muestras. Para la identificación y seguimiento de las variantes que circulan en nuestro país se establecerá al menos un laboratorio en cada Comunidad Autónoma, que deberá analizar un número representativo de muestras escogidas de forma aleatoria. El 80% de ellas debe provenir de la Atención Primaria y el 20% de Atención Hospitalaria. Sanidad propone analizar únicamente entre el 1% y el 2% de los casos diagnosticados ,que “deberán ir incrementándose según las capacidades de la comunidad”. Actualmente en nuestro país se secuecian entre el 0,5% y el 1% de los casos.

España, por tanto, está muy lejos de cunplir el objetivo de secuenciación propuesto por la Comisión Europea, que es de entre el 5% y el 10%, como ya está haciendo el Reino Unido. La Comisión Europea recientemente aprobó una serie de medidas para intensificar la lucha contra la pandemia, Entre ellas, está la de “aumentar urgentemente la secuenciación del genoma al menos al 5 por ciento —y, preferiblemente, al 10 por ciento— de los resultados positivos de las pruebas”. En la actualidad, advierte “muchos Estados miembros están efectuando pruebas en menos del 1 por ciento de las muestras”, lo cual “no es suficiente para identificar la progresión de las variantes o detectar otras nuevas”.