El viacrucis de Sergio: 15 días para conseguir la baja laboral por covid

Dio positivo el 5 de enero y hasta este miércoles no consiguió su parte de baja: «Me he sentido frustrado e indefenso. No sabía qué más hacer»

El parte de baja de Diego, otro de los afectados, tras varios días de trámites: "Estaba muy preocupado y nadie se ponía en contacto conmigo"
El parte de baja de Diego, otro de los afectados, tras varios días de trámites: "Estaba muy preocupado y nadie se ponía en contacto conmigo"

La sexta ola de coronavirus sigue sin dar tregua, no solo por la ingente cantidad de contagios que cada día se multiplican –pese a que algunos expertos afirmen que ya se ha alcanzado el famoso «pico»–, sino porque el elevado número de personas «positivas» ha generado un caos absoluto en la gestión de las bajas laborales de los afectados. La saturación de los centros de salud, y por ende de los médicos de familia (encargados de la tramitación de los partes), ha hecho que muchos de los ciudadanos infectados de covid hayan vivido una absoluta odisea para conseguir la gestión.

Uno de estos casos es el de Sergio, de 41 años, que en conversación con este diario relata su «viacrucis»: «El día 5 de enero me realicé un test de antígenos después de un brote del virus en la familia. Lo cierto es que no tenía síntomas, pero muchos parientes habían dado positivo y era probable que yo me hubiera contagiado. Así fue. Comuniqué el resultado del test a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid a través del teléfono indicado y quedó registrado mi caso correctamente», explica.

Varias personas hacen cola en el centro de salud de Armilla, en Granada
Varias personas hacen cola en el centro de salud de Armilla, en Granada FOTO: Miguel Ángel Molina EFE

El día siguiente, recibió el sms de confirmación de su registro y lo próximo era la llamada para gestionar su parte de baja. Pero no llegó: «Me resultó extraño porque a mi mujer, que también había dado positivo, la llamaron enseguida y le indicaron los pasos a seguir para realizar el trámite. Decidí esperar el fin de semana porque sabía que estaban saturados, pero la situación, lamentablemente, no fue a mejor».

El lunes día 10 volvió a contactar a través del teléfono indicado para las bajas de covid y le dijeron que todo estaba correcto, «pero yo sospechaba que algo ocurría porque no era normal, así que decidí contactar con mi médico de cabecera». Éste le explicó que no se preocupara, que volverían a llamar. No fue así. Pasó el martes, el miércoles... «y, claro, yo el jueves 13 ya salía de mi cuarentena y tenía que volver al trabajo sin que hubiera constancia alguna de mi baja», relata.

Es más, en su empresa le exigían dicho documento que justificara su ausencia: «En el trabajo fueron comprensivos, pero también era una faena para ellos, ya que no podían dar parte de tener un trabajador de baja por este motivo. Aun así, no me presionaron, pero yo me sentía mal por lo que pudieran pensar. Quizá creían que les estaba mintiendo. Estaba preocupado», dice este madrileño que trabaja en el sector turístico. «Volví a llamar a mi médico de cabecera para explicarle la situación y me comentó que él no podía hacer nada al respecto porque estas bajas iban por otra vía. Es decir, que él necesitaba la comunicación del positivo que se había registrado en Sanidad para poder hacerme el parte. Yo no sabía qué más hacer».

Atrapado en la burocracia

Desde ese jueves se presentó casi a diario en su centro de salud en busca de una solución: «Estamos hasta arriba con las bajas, no damos más de sí», le decían los sanitarios. «Yo entiendo que están hasta arriba y mi médico de familia es muy bueno, siempre trata de ayudar, pero yo estaba bastante desesperado. Así que el día 17 me puse de nuevo en contacto con la Comunidad. Sé que no es culpa tampoco de los teleoperadores, pero cada uno me decía una cosa: que si no hay un protocolo, que tenga paciencia, que mirase en la carpeta personal de la comunidad porque ahí debía de estar el parte, que hiciera un escrito... Una locura». En todo momento, en los registros de la administración, Sergio constaba como positivo, pero, al parecer, su expediente había quedado en el limbo.

Así, quince días después, fue su médico de cabecera el que optó por hacer los trámites por su cuenta para dar una solución a Sergio: «Hace media hora que me han comunicado que puedo ir a recoger el parte. Estoy que no me lo creo», afirma. Este madrileño asegura que durante todo este tiempo «me he sentido indefenso, porque daba la impresión de que era yo quien les estaba engañando. Era una situación difícil, me he sentido muy frustrado, además de la incomodidad que ha supuesto el tener que hacer tantos trámites», argumenta.

Su caso no es el único. Según adelantó LA RAZÓN, España registró más de 570.000 bajas médicas por covid tan solo el pasado mes de diciembre, con una duración media por trabajador de 15 días. Es más, el gasto público supera ya los 3.000 millones de euros.

La llamada que nunca llegó

Otro de los afectados por este «tsunami» es el segoviano Diego de Lucas, de 21 años. Aunque después de las dos semanas que tuvo que esperar Sergio para conseguir la baja, sus cuatro días pueden llegar a parecer anecdóticos. «El viernes 15 de enero, ante la sospecha de haber cogido el virus, me realicé un test de antígenos que compré en una farmacia. Di positivo. Vi que en la página web de SaCyL Conecta (el sistema de salud de Castilla y León) había un apartado para validar el positivo de farmacia. Lo hice. De ahí me mandaron un mensaje al día siguiente en el que me decían que me iban a llamar por teléfono para realizar el trámite oportuno y que me mantuviera aislado», puntualiza el joven.

El lunes, ante la ausencia de contacto alguno, optó él por telefonear a su consultorio médico. Nadie le cogió el teléfono. «Un compañero de trabajo me mandó una información que había leído en un periódico, donde se decía que tenía que pedir cita y bajar al “Centro covid” de Segovia, es decir, al lugar que se ha habilitado para atender a las personas contagiadas y donde se realizan los test. Pedí cita y el martes acudí a que me hicieran una prueba de antígenos confirmatoria, en la que volví a dar positivo. Me comunicaron que llamaría el médico de cabecera para concertar la baja y finalmente a media tarde del día 18 lo conseguí», apunta.

En su empresa comprendieron la situación, aunque este joven segoviano reconoce que la tramitación no fue sencilla: «No me ha causado problema alguno más allá de la preocupación de tener que hacer gestiones mientras nadie te dice nada y menos se pone en contacto contigo», concluye. Es más, el mismo día que dio positivo tenía que acudir al trabajo, pero no pudo justificarlo, hasta cuatro días después su ausencia. Ahora tiene la baja hasta el hoy. «Al leer el parte, me resultó curioso que se indique que he causado baja por enfermedad común, aunque sí es cierto que luego, más abajo, confirma mi caso de positivo en Covid. Me sorprendió», asevera.

Y ésta es tan solo la «cara a» del problema de las bajas laborales, pero, en el otro lado, los médicos de familia, que se encuentran desbordados y atendiendo a más de 100 pacientes al día, siguen pidiendo «auxilio» administrativo. De hecho, ya se están activando nuevos protocolos para derivar este proceso a otros organismos y que así no recaiga toda la carga del trabajo burocrático en unos sanitarios exhaustos tras casi dos años de pandemia.