Dudas sobre la cuarta dosis en menores de 60

La Comunidad de Madrid y algunos expertos consideran que el beneficio que puede tener este refuerzo en población general es «discutible»

Paquita Bonillo, residente del geriátrico Feixa Llarga, de Hospitalet de Llobregat, ha sido la segunda persona de Cataluña que ha recibido hoy la cuarta dosis de la vacuna de la covid.
Paquita Bonillo, residente del geriátrico Feixa Llarga, de Hospitalet de Llobregat, ha sido la segunda persona de Cataluña que ha recibido hoy la cuarta dosis de la vacuna de la covid. FOTO: Andreu Dalmau EFE

El pasado lunes comenzó la campaña de vacunación con la segunda dosis de refuerzo frente a la covid en mayores de 80 años que viven en residencias en la mayor parte de las comunidades autónomas. Un grupo que incluye cerca de 400.000 personas y al que seguirán los cerca de 3 millones de mayores de 80 años de la población general (es decir, no institucionalizada).

Al contrario que en todas las inmunizaciones anteriores, en esta se usarán las nuevas vacunas bivalentes, adaptadas a la variante Ómicron, de las que España prevé recibir 44 millones de dosis hasta finales de año, suficientes para inmunizar a toda la población, aunque, por el momento, eso no está previsto. Sanidad ha dejado claro que estas vacunas son más precisas y ofrecen una protección más amplia y los efectos secundarios son similares a las administradas en las anteriores campañas de vacunación.

Posteriormente, la campaña continuará en personas mayores de 60 años y personal de centros sanitarios y sociosanitarios. Sanidad recomienda, además, que acudan a vacunarse los menores de 60 que, por diferentes motivos, no han completado su pauta o aún no se han vacunado frente a la covid. Según el último Informe de Actividad del proceso de vacunación del Ministerio, solo el 54,8% de la población española tiene puesta la dosis de refuerzo. Y es que esta última campaña ha sido en la que más difícil ha resultado atraer a la población, especialmente a los menores de 40 años de edad.

Sin evidencia robusta

A medida que las comunidades vayan vacunando, la administración de esta cuarta dosis continuará en orden descendente de edad hasta los 60 años. Y ahí es donde, de momento, han fijado el umbral los expertos de la Ponencia de Vacunas y la Comisión de Salud Pública. La razón para situarlo en ese límite de edad no es otra que la de que no existe evidencia robusta de que esa dosis sea eficaz para personas menores de esa edad sin patologías asociadas, ni para la población general sana menor de esa edad.

Un estudio clínico realizado en Israel con la vacuna de Pfizer mostró que solo reducía el riesgo de contagio durante un corto plazo de tiempo: apenas cuatro semanas después la protección extra ya descendía y, a las ocho semanas, no había diferencias frente a las personas que habían recibido un solo refuerzo (es decir, tres dosis), según un artículo publicado en «New England Journal of Medicine» el pasado mes de abril.

En este sentido, el viceconsejero de Asistencia Sanitaria y Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, indicó ayer que «probablemente» no será necesario administrar a la población general la cuarta dosis de vacuna contra la covid. «Con lo que sabemos hoy, probablemente no hará falta esa dosis de refuerzo», explicó, y aludió a que la inmunidad en la región, gracias a la vacunación, entre el 93% de los madrileños con pauta completa y el número de personas que ya ha pasado la enfermedad.

Asimismo, destacó que «la inmunidad es buena» y que, recordó que, según la última encuesta realizada por la Comunidad, el 90% de los madrileños tiene activada la inmunidad celular frente a la infección, que evita un cuadro grave y la muerte, y que «se mantiene en el tiempo, años». «¿Es necesario vacunar a gente por debajo de 60 años que no tenga enfermedades que le baje el sistema de defensa? La respuesta, a día de hoy, es que probablemente no haga falta», insistió.

De la misma opinión es el científico y especialista en enfermedades infecciosas y genética clínica- también ex- asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Vicente Soriano, quién aseguró hace un par de días que, actualmente, es «discutible» la evidencia médico-científica a favor de que la cuarta dosis proporcione beneficios a personas menores de 60 años, que ya hayan recibido las tres primeras dosis y que no tienen patología de base grave, ni son trasplantadas, diabéticas o con obesidad. «Habría que demostrar también –añadió– que entre 50 y 60 años sin patologías de riesgo la cuarta dosis proporciona un beneficio, lo que no está demostrado y, por debajo de los 50 años, todavía menos», añadió.

El experto también aseguró que «la inmunidad frente a la covid es temporal» y, por lo tanto, «la vacuna –y sus dosis de refuerzo–no son las de la Hepatitis B o la del Tétanos», sino que «se parece más a la de la gripe, que protege parcialmente y se necesita una dosis de recuerdo cada cierto tiempo».

La idea de no poner una dosis a quien no la necesita lleva presente en el debate público desde que, a principios de junio, el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) pidiera a los países de la Unión Europea que empezaran a poner la cuarta dosis a la población más vulnerable.