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Calor: El enemigo letal de los perros

Son mucho más sensibles porque no regulan bien su temperatura corporal. En verano hay que evitar pasearles por asfalto para no quemarles las almohadillas y reforzar la protección contra la leihmaniosis

  • Dependiendo del grado de la protección que tenga un perro y de su ubicación, el riesgo de contraer leishmaniosis varía entre un 3% y un 18%
    Dependiendo del grado de la protección que tenga un perro y de su ubicación, el riesgo de contraer leishmaniosis varía entre un 3% y un 18%

Tiempo de lectura 4 min.

30 de junio de 2018. 01:01h

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Víctor Gil.  30/6/2018

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Llega el verano y todos los medios de comunicación lanzan campañas para alertar sobre los peligros del calor, sobre todo mediante anuncios gubernamentales. Y es que es muy importante saber cuáles son los consejos fundamentales para evitar que las altas temperaturas afecten a nuestra salud. Beber agua, no hacer esfuerzos en las horas centrales el día, buscar la sombra, ducharse, recordar a los mayores la importancia de hidratarse... La mayoríasomos plenamente conscientes de estas instrucciones.

Pero muy pocas personas conocen cómo afecta el calor a su perro. Tenemos que ser conscientes de que el verano trae muchos peligros para los canes. El peligro más grande para la salud de un perro tiene nombre, un nombre que da miedo a cualquier veterinario ya que si aparece no se puede hacer más que paliar el dolor: la Leishmaniosis. Llamada así en honor a su descubridor, William Boog Leishman, es una enfermedad parasitaria que se cobra la vida de todos los perros que la contraen. También puede afectar a humanos y se transmite por la picadura de las hembras de una especie de mosquito cuyo nombre científico es «Phlebotomus perniciosus», Flebótomo en castellano. Es un mosquito que aparece, como casi todas las especies, al amanecer y al atardecer. Durante el verano la plagas de mosquitos son habituales, pero este hecho no justifica una paranoia constante con la Leishmaniosis, pues el riesgo de contagio varía entre un 3% y un 18% según la ubicación y la protección que tenga el perro.

«Todas las medidas que tomemos son importantes, desde el uso de collares o pipetas antiparasitarias con registro médico, hasta la inoculación de vacunas, de probada efectividad, pasando por medidas como evitar pasear en las horas de mayor riesgo, o poner mosquiteras en las ventanas» comenta a LA RAZÓN el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (Covelma).

Lo cierto es que, sin saberlo, nuestras mascotas pasan por auténticos calvario. Imagina salir a la calle sin calzado: el asfalto alcanza más de 70 grados en los días soleados de verano. Pues sobre ese ardiente pasean felizmente y con mucho dolor nuestros perros. La consecuencia directa se plasma en sus patas y almohadillas. «Las lesiones de las almohadillas plantares son un problema de gran importancia que no suele revestir mucha gravedad. Esta patología no suele ser grave pero representa un gran sufrimiento para el perro», afirma Manuel Lázaro de Covelma y sentencia: «La principal causa de estas lesiones es el ejercicio exagerado realizado sobre superficies abrasivas».

Ocurre que los perros no regulan su temperatura de la misma forma que los humanos. Ellos realizan la eliminación de calor mediante el jadeo y la vasodilatación cutánea. Unas formas un tanto rudimentarias y poco eficaces si las comparamos con la termorregulación humana. Esto hace que las consecuencias de un posible golpe de calor sean mucho más devastadoras. «El golpe de calor es una alteración de enorme gravedad, en la cual el aumento de la temperatura corporal provoca múltiples daños en el organismo del animal. precisándose una atención de máxima urgencia en el caso de producirse», advierte Manuel Lázaro, veterinario de Covelma.

Los síntomas de un golpe de calor en perros son muy fáciles de distinguir: encías rojas y brillantes, jadeos continuos, vómitos, salivación excesiva, mareos, tropiezos, caídas... Además también reposan su vientre sobre superficies frías y mantienen una expresión ansiosa y de alerta. Sandra Ferrer de «El Blog de Uma» informa sobre los pasos a seguir si nuestro amigo de cuatro patas sufre esta dolencia: « Lo ideal sería mojarle las almohadillas, cabeza, cuello, hocico, axilas con agua a temperatura ambiente, nunca fría, porque la bajada de temperatura debe hacerse de forma gradual.

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