«Cautivas», una novela que denuncia la explotación sexual

Foto: Jesús G. Feria
Foto: Jesús G. Feria

Hace tiempo, Nevena, una joven búlgara, fue forzada a prostituirse. Pasó por varios países y estuvo esclavizada dentro de un submundo de criminalidad. Hoy tiene una hija y está alejada de aquella pesadilla. Sin embargo, su pasado regresará para reclamar cuentas pendientes. Así, Samuel Moncada, un inspector de homicidios de Barcelona, indagará sobre la triste historia de esta mujer, sumergiéndose en el intrincado mundo del crimen organizado.

Así arranca «Cautivas» (Plataforma Editorial), primera novela de Miguel Pajares, doctor en Antropología Social e investigador del Grup de Recerca sobre Exclusió i Control Social de la Universidad de Barcelona. Y es que el escritor es un profundo conocedor del mundo de la explotación sexual, algo que ha constatado tanto en sus estudios como en su relación con organizaciones de defensa de los derechos humanos. Así, la novela se sirve del género negro para denunciar una cruda realidad: las redes de explotación sexual esclavizan a unas 10.000 mujeres en España, en su mayoría procedentes de Rumanía, Moldavia y Bulgaria.

Pajares visitó centros de acogida de víctimas de la trata de mujeres repatriadas por los servicios de extranjería en ciudades del Este, como Bucarest, Sofía y Chisinau. «De allí saqué una veintena de casos, relatos escritos y documentados o en vídeo de mujeres que fueron secuestradas y esclavizadas en la prostitución», explicó Pajares a Efe, que ha encontrado en la ficción una nueva vía de «denuncia social». Así, si bien rechaza enjuiciar la prostitución, sí alerta de un género criminal, la trata de mujeres, que cada año lleva a la policía a liberar a mil víctimas obligadas a ser esclavas sexuales en España. De hecho, Nevena, la protagonista, toma conciencia de que en nuestro país «no se respetan los Derechos Humanos más elementales de miles de mujeres».

«Generalmente, la trata se nutre de mujeres que viven en la pobreza, que son engañadas fácilmente porque su situación es un desastre, que quieren irse de su familia como sea porque igual tienen un padre represor o están en una situación de necesidad que puede llevarlas incluso al autoengaño ante determinadas ofertas laborales que son falsas», relata.

¿Hace suficiente la Policía para luchar contra la trata de mujeres en España? Según Pajares «el trabajo policial ha mejorado, pero aún hay mucho por hacer. Cuando la Policía entra en un burdel no se hace bien la distinción entre la prostitución forzada y la voluntaria». No en vano, «en la mayoría de casos se trata a estas mujeres como inmigración ilegal y no como lo que son, esclavas, mujeres cautivas forzadas a prostituirse bajo amenazas contra ellas o sus familias en sus países de origen», añadió.