
Ahorro
Consume cuatro veces más electricidad que un lavavajillas nuevo: los españoles aún conservan este electrodoméstico en sus casas
La menor frecuencia de uso no significa menor gasto

La factura de la luz sigue siendo uno de los quebraderos de cabeza más habituales para los hogares españoles.
Pese a las mejoras en eficiencia energética de los últimos años y a la llegada de electrodomésticos con clasificación A o superior, todavía es frecuente encontrar en muchas viviendas aparatos que disparan el consumo eléctrico.
Renovar ahorra hasta un 70%
Los expertos en eficiencia energética recuerdan que la etiqueta de consumo no es un simple trámite administrativo, sino un indicador directo del impacto económico y medioambiental de cada aparato.
Sustituir un electrodoméstico de hace veinte años por un modelo actual puede suponer ahorros de hasta un 70% en el gasto anual. Sin embargo, la realidad es que gran parte de la población sigue utilizando equipos instalados a principios de los 2000 o incluso antes.
El culpable de la subida de tu factura
Entre esos aparatos, hay uno que destaca especialmente, el aire acondicionado antiguo. Estos equipos, especialmente los fabricados antes de la implantación de normativas europeas más estrictas, pueden llegar a consumir hasta cuatro veces más electricidad que un lavavajillas nuevo de bajo consumo.

A diferencia de los modernos con tecnología inverter, que regulan la potencia de manera progresiva, los modelos antiguos funcionan con arranques y paradas bruscas, generando picos de gasto muy elevados.
Recomendaciones de los expertos
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) aconseja sustituir cualquier sistema de aire acondicionado con más de 12 años de uso, recomendando los modelos con bomba de calor reversible y tecnología inverter, que reducen drásticamente el consumo.
Además, subraya la importancia de mantener los filtros limpios y realizar revisiones periódicas para prolongar la vida útil y mejorar el rendimiento del aparato.
Un electrodoméstico olvidado
Mientras que el lavavajillas, el frigorífico o la lavadora suelen estar entre las prioridades de renovación de los hogares, el aire acondicionado queda a menudo en el olvido.
Sin embargo, esa menor frecuencia de uso no significa menor gasto, ya que cada vez que se encienden los equipos antiguos multiplican el consumo eléctrico.
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