Europa

El talento vuelve a España

Abandonaron España en busca de mejores oportunidades laborales en el exterior, pero ahora, 10 años después de que estallara la crisis económica regresan con una cualificación puntera para enriquecer el mercado de trabajo nacional.

Abandonaron España en busca de mejores oportunidades laborales en el exterior, pero ahora, 10 años después de que estallara la crisis económica regresan con una cualificación puntera para enriquecer el mercado de trabajo nacional.

Les llamaron la «generación perdida». Jóvenes con alta formación entre 18 y 35 años que debido a la crisis económica que azotó España en 2008 y ha asfixiado al país en los últimos años, se vieron forzados a trabajar en empleos precarios (en el mejor de los casos). Otros optaron por buscar una vida mejor fuera y solicitar un puesto laboral en el exterior donde el mercado era más competitivo y les permitía desarrollar una carrera profesional plena. Fue entonces cuando comenzó «la fuga de cerebros», un absoluto drama para la riqueza intelectual del país, la competitividad y el fortalecimiento del Estado que veía como la generación mejor preparada hacía las maletas, no sin pesar, y comenzaban una etapa de éxito fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo, en el último año, y aunque la situación siga siendo preocupante, parece que la tendencia está cambiando. De hecho, gran parte de esos miles de jóvenes (no existe un registro exhaustivo) que se marcharon al extranjero comienzan a regresar al ver que el mercado laboral ha empezado a activarse y sus posibilidades de desarrollo personal y profesional en España vuelven a ser interesantes. Tal es el caso de Isabel Bustos, de 28 años, quien tras un periplo internacional que le llevó a Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania, decidió el pasado noviembre regresar a España. «Todos mis amigos y familiares me decían que estaba loca, que si tenía un buen trabajo y bien remunerado en Berlín, que por qué lo dejaba. Y es cierto. En la empresa en la que trabajaba tenía un futuro prometedor, pero entonces puse los pros y contras en la balanza y pensé que era el momento de regresar», explica esta consultora de carrera vertiginosa. Estudió Traducción e Interpretación en Granada y más tarde un máster de Comercio Internacional. Ahora se la rifan para diseñar estrategias de marketing digital. «Si me lo hubieran preguntado hace cinco años no se me hubiera ocurrido volver a España, pero ahora veía que sí había buenas oportunidades en mi sector y tomé la decisión», asevera. Así puso en marcha su proyecto personal que pasa por crear un diseño de marketing de 360º. «Este trabajo me permite seguir viajando y conociendo mundo, adquiriendo experiencia, pero también tengo claro que quiero que mi base sea España, esta es mi casa», afirma convencida.

Diego Ruiz

Conscientes del alto valor que suponen estos jóvenes para el mercado laboral patrio, tanto desde gobiernos autonómicos como desde iniciativas privadas se han creado plataformas para ayudar al retorno de aquellos que desean trabajar en España. Así, por ejemplo el Gobierno de Castilla La Mancha ya ha presentado la segunda edición del «Plan de retorno del talento juvenil». Un plan digno de admiración en el que ya se han inscrito más de 230 emigrantes y que ha recibido más de 47.000 visitas. De momento ya se ha conseguido «repatriar» a 44 castellanomanchegos. Uno de estos afortunados es Juan Jiménez, que con 31 años consiguió dejar Londres e incorporarse al departamento de auditoría interna de Ajusa. «Cuando acabé la carrera de Economía estábamos en plena crisis, no encontraba ningún puesto de mi especialidad así que trabajé una temporada como taxista y en una empresa de distribución. Más tarde decidí irme a Londres, allí aprendí inglés y cuando conseguí la experiencia suficiente –y después de encadenar trabajos como camarero y gerente– decidí que quería volver», confiesa. Juan asegura que sin ese paso por Reino Unido no habría conseguido el trabajo que tiene ahora. «Evidentemente fue duro, pero a la vez enriquecedor. Me ayudó a sacar lo mejor de mí, que es lo que realmente buscan las empresas líderes. Todo lo aprendido en Reino Unido es muy útil para el mercado laboral en España. Los que hemos estado fuera por los motivos que sea, tenemos un valor añadido que es muy positivo», alega este joven de Albacete.

Isabel Bustos

Su opinión la comparte Diego Ruiz, ingeniero informático que decidió probar suerte en Alemania en 2007. Allí pudo desarrollarse en su profesión con éxito, pero en 2016 dio por finalizada aquella etapa y tras casarse y tener a sus dos hijos regresó a España. «La cultura de apego del sur de Europa es muy significativa. Después de un ciclo en el exterior, los españoles siempre quieren volver a casa. Por este motivo, los gobernantes deben aprovechar el talento de estas personas cuya estancia fuera les ha hecho mejores profesionales y suponen un plus en nuestro mercado», asegura. Así, y basándose en su propia experiencia, decidió montar con unos amigos una plataforma, «Volvemos», desde la que se facilita la conexión entre aquellos que quieren regresar a España y empresas nacionales que buscan perfiles determinados. Más de 300 personas ya han vuelto gracias a ellos. En algunos casos, también ha detectado que entre la población joven migrante existe una cierta sensación de desafección por su país al que culpan de haber permitido su marcha. «Por eso nosotros ofrecemos esa reconexión necesaria para enriquecer el mercado laboral», apunta Diego.

«La experiencia en el exterior es muy positiva porque facilita el desarrollo, la capacidad crítica, la amplitud de miras», asegura Beatriz. Ella estudió Filosofía y Periodismo en la Universidad de Navarra. Aprovechó una beca Leonardo para ampliar su formación en Londres. Hizo prácticas en una agencia de relaciones públicas y cuando terminó su contrato y comprobar que la situación en España estaba complicada decidió quedarse en Reino Unido para mejorar el idioma y adquirir nuevas competencias. Allí realizó trabajos de camarera, profesora de español, dependienta, en empresas de comunicación audiovisual e, incluso, montó su propio negocio de zapatos, los cuales vendía en mercados como el de Camden. Pero en 2016 llegó el momento de replantearse su futuro. Ahora había nuevas oportunidades en Madrid y su currículum había sido reforzado. Así que probó suerte. La contrataron en la primera empresa a la que envió su currículum. «Nunca me sentí como una expatriada, pero sí es cierto que echaba en falta mi tierra y la calidez de la gente». Ahora, Beatriz trabaja como community manager de una reputada multinacional.

Los casos de estos cinco jóvenes «talentosos» suponen un halo de esperanza para los millares que todavía siguen fuera y sueñan con regresar España cargados de experiencia e ilusión.