España consume más carne de la que recomienda la OMS

En el sector, que generó el pasado año 12.000 millones de euros, temen pérdidas

La Razón
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El sector cárnico europeo mostró ayer su rechazo a la clasificación de carnes rojas y productos cárnicos en el grupo de cancerígenos que hizo la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, de la OMS. «La agencia no ha tenido en cuenta la evaluación de riesgos. No ha valorado la exposición real a las sustancias con relación a su potencial para causar cáncer», afirmaron desde la Federación Europea de Asociaciones de Industrias de la Carne (Clitravi). Desde la Asociación Nacional de Ganaderos de EE UU recordaron que, «tras siete días de deliberaciones, esta clasificación no se hizo por consenso, sino que tuvieron que conformarse con el acuerdo de la mayoría de los expertos». Desde Clitravi, tras recordar que «no es realista aislar un solo alimento como una causa de cáncer sin tener en cuenta otros factores de riesgo como índice de masa corporal, falta de actividad física, tabaco y factores ambientales», recordaron que «en la UE se consumen 24 gramos al día de carne y productos cárnicos de promedio, no los 50 gramos al día» que la IARC atribuye un aumento del riesgo de cáncer colorrectal de un 18%. De ahí que aconsejaran mantener los actuales niveles de consumo. No obstante, en lo que a carnes rojas y embutidos se refiere, en España, según el Informe del Consumo de Alimentación de 2014, se consumen en el hogar 21 gramos de carne al día de vacuno y de ovino-caprino por persona al día y 32,68 de procesada, léase 53,68». Y si se añaden los 29,42 de carne de cerdo, como contempla la OMS, lo cierto es que el consumo se eleva a 83,1.

«Cualquier estudio que contribuya a reducir el riesgo de cáncer es importante. Pero éste no mide causa-efecto, no demuestra que el consumo de carne sea el culpable del cáncer, sino que en aquellas sociedades con mayor índice de obesidad hay mayor índice de cáncer. En el embutido se utilizan nitrosaminas, un componente que se forma al añadir sales, nitratos, por ser hoy la forma más eficaz de evitar el botulismo. Hay más nitrosaminas en el medio ambiente, humo del tabaco y gasolina que en la carne. Esto no quiere decir que haya que consumir embutido a lo loco, están en la punta de la pirámide, por lo que hay que consumirlo de forma ocasional», explicó la doctora Carmen Vidal Carou, profesora de la UB y catedrática de Nutrición.

Las consecuencias de esta clasificación pueden ser desoladoras. Aunque desde COAG no quisieron aventurarse a dar una cifra del impacto hasta hacer un análisis detallado, sí explicaron que puede poner en jaque la producción ganadera, que «en 2014 sólo en cuanto a carnes rojas y procesados supuso 12.000 millones de euros en España». «El sector porcino puede sufrir los efectos más dramáticos, ya que España es el cuarto productor a nivel mundial». Considerar la carne roja y los derivados cárnicos como cancerígenos pueden hacer peligrar «los 2,5 millones de empleos directos e indirectos que genera este sector, de los que 200.000 son directos», añaden.