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No es no: Una violación cada siete horas

Aumentan por primera vez en dos años las agresiones sexuales. En 2016 se registraron 1.249, según datos de Interior. En conjunto, los delitos contra la libertad sexual ascendieron a 10.844, casi un 10% más que en 2015.

Aumentan por primera vez en dos años las agresiones sexuales. En 2016 se registraron 1.249, según datos de Interior. En conjunto, los delitos contra la libertad sexual ascendieron a 10.844, casi un 10% más que en 2015.

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Una mujer es violada cada siete horas en España, según se desprende del informe que presentará próximamente el Ministerio del Interior con datos de 2016. En concreto, durante el pasado año se incrementaron las agresiones sexuales con penetración, que pasaron de 1.229 hechos conocidos en 2015 a 1.249. Aunque el aumento no es muy significativo, lo cierto es que refleja que las agresiones sexuales, lejos de reducirse, van en aumento, rompiendo así la trayectoria a la baja iniciada en 2014 y seguida en 2015 (con 1.239 y 1.229 violaciones), después de que en 2013 casi se llegasen a las 1.300.

Además, a esta cifra habría que añadir todas aquellas mujeres que no denuncian. Y es que, según Stop Violencia Sexual, «las organizaciones estimamos que denuncia una de cada cinco mujeres violadas».

De hecho, ayer mismo, un hombre de 25 años era enviado a prisión acusado de violar a una mujer a plena luz del día en una playa de Burriana de Nerja en presencia de unos bañistas, que fueron los que alertaron a las autoridades. El sujeto, en prisión provisional comunicada y sin fianza, no se encontraba solo; estaba con un amigo de 35 años, que quedó en libertad con cargos. Ambos salieron corriendo al percatarse de los bañistas. Se investiga si administraron a la víctima burundanga, ya que no se acordaba de nada.

De nuevo, una agresión sexual en grupo. «Desconocemos si las violaciones con más de un agresor van o no en aumento. Siempre ha habido, pero últimamente se informa más de ellas», explica Beatriz Bonete, presidenta de Stop Violencia Sexual.

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«Cada víctima de una violación tiene un proceso de recuperación diferente. Muchas no denuncian porque tienen sentimiento de vergüenza, de culpa y porque se trata de una agresión muy íntima». Esto explica la diferencia de cifras entre las llamadas que perciben ellas pidiendo ayuda y los datos de Interior. Y es que en el año 2016, Stop Violencia Sexual recibió 9.808 consultas, actuaron jurídicamente en 6.335 y psicológicamente en 15.943.

«Informar sobre estas violaciones ayuda a que las víctimas sientan el apoyo de la sociedad. Cada vez vienen más chicas. Tenemos un aumento de demanda porque hay una mayor visibilidad de las agresiones sexuales. Esto está ayudando a que las mujeres pidan ayuda tras una agresión». Sobre todo en aquellas en las que el violador es conocido por la víctima, que, aunque no lo parezca, son la mayoría.

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Violadas por conocidos

«Casi el 75% de mujeres que atendemos por la federación han sido violadas por parte de conocidos. Es decir, menos del 25% de las mujeres agredidas es por «violador por asalto», el que te agrede de noche... es un mito que hay que erradicar porque dificulta que una mujer denuncie y reconozca que ha sido agredida por un conocido», hace hincapié la presidenta de Stop Violencia Sexual.

Los tiempos para denunciar los marcan ellas. Cada víctima de una agresión sexual tiene un proceso de recuperación diferente, que depende del entorno que tenga la mujer, que crea y apoye a la mujer agredida, y que asista a terapia. «La mayoría de las que nos piden ayuda no han denunciado previamente. Necesitan terapia para sentirse fuertes y denunciar. Algunas nos llaman diciéndonos que fueron violadas meses atrás, otras aún no se lo han dicho a su familia, etc.», explica Beatriz, que hace hincapié en que «nosotras animamos a denunciar porque forma parte de la reparación, ganes el juicio o no». Unos hechos por los cuales, según el artículo 179, el violador se enfrentará a entre seis y 12 años de prisión, o entre 12 y 15 cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio o cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas o cuando la víctima sea especialmente vulnerable.

«Es duro, porque en el juicio las mujeres tienen que justificar que han sido agredidas. Ha podido transcurrir un año, dos o tres de la violación y tienen de nuevo que enfrentarse a lo vivido, recordar y tratar de contar cada detalle de la agresión», explica Beatriz. Por eso, desde Stop Violencia Sexual simulan con la víctima el juicio días antes.

Hechos conocidos

Este tipo de agresiones se incluyen en el apartado de delitos contra la libertad sexual que, en conjunto, aumentaron en un año en un 9,88%, al pasar de 9.869 hechos conocidos en 2015 a 10.844 en 2016. De hecho, es la mayor cifra registrada desde 2012, y la primera vez que se superan los 10.000 hechos conocidos contra la libertad sexual.

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Este incremento se debe sobre todo al gran aumento registrado en lo que Interior cataloga como otros delitos contra la libertad e indemnidad sexual. En el que se incluyen los abusos sexuales, delitos de contacto mediante tecnología con menores de 16 años con fines sexuales, el acoso sexual, el exhibicionismo, provocación sexual y delitos relativos a la prostitución, que aumentaron en su conjunto en un 15,36%, al pasar de 7.460 en 2015 a 8.606 en 2016. La primera vez que se supera la barrera de los 8.000 casos desde 2012.

Disminuyeron, en cambio, aquellos referidos a la corrupción de menores o personas con algún tipo de discapacidad y los de pornografía de menores: un 14,81 y un 16,98% menos que en 2015, respectivamente.

Unos datos muy significativos, ya que como recuerdan desde Save the Children, «una de cada cinco personas –en Europa– ha sufrido abuso sexual en su infancia, y eso que no se incluye el exhibicionismo», precisa Liliana Marcos, responsable de Investigación Social y Análisis de Políticas de Infancia de la citada organización, que detalla que en este tipo de casos, aunque «está aumentando el número de condenas, la mayoría son sobreseídos por falta de pruebas».