Cuando los móviles lleven neuronas en lugar de microchips

Se trata de un proyecto a nivel europeo que podría responder a la escasez tecnológica

Neuronas en un microchip
Neuronas en un microchip FOTO: 3Brain AG

El camino que une la inteligencia artificial y la biológica, cerebros y microchips, neuronas y transistores, es de ida y vuelta. Hay experimentos que buscan dotar la inteligencia artificial con neuronas para darles un impulso y avances que utilizan microchips en el cerebro para controlar, por ejemplo, eventos epilépticos. Pero llevar las neuronas a los microchips y dar una respuesta a la crisis de escasez tecnológica, es mucho decir. ¿O no?

Así, no es extraño que los expertos en inteligencia artificial se inspiren en el cerebro humano al diseñar algoritmos o circuitos, pero ahora se ha ido un paso más allá. Científicos de la Universidad Aston de Inglaterra están integrando físicamente células madre del cerebro humano en microchips. El objetivo, dicen los científicos, es ampliar los límites de lo que la IA puede hacer tomando prestadas algunas de las capacidades de procesamiento del cerebro humano.

El proyecto, denominado Neu-ChiP, ha sido dotado con fondos de la Unión Europea y está formado por varias universidades del continente, como la universidades de Loughborough y Aston (Reino Unido), la Universidad de Barcelona, el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, Francia), El Instituto Tecnológico Technion (Israel) y 3Brain AG (Suiza).

“Nuestro objetivo es aprovechar la potencia informática incomparable del cerebro humano para aumentar drásticamente la capacidad de los microchips para ayudarnos a resolver problemas complejos – explica uno de los líderes del avance, David Saad – . Creemos que este proyecto tiene el potencial de superar las limitaciones actuales de potencia de procesamiento y consumo de energía para generar un cambio de paradigma en la tecnología de aprendizaje automático”.

El uso de inteligencia artificial precisa cada vez mayor potencia de procesamiento. y de energía, por el contrario, las células del cerebro humano combinan sin esfuerzo estas funciones y tienen demandas de energía extremadamente bajas. Basta con un pequeño volumen de una solución rica en nutrientes para que puedan funcionar.

El proyecto NEU-CHiP ha implantado en microchips redes de células madre similares a las del córtex cerebral. Mediante patrones de luz las activan y desactivan buscando que se adapten a nuevas condiciones. Estos cambios “imitan” la plasticidad del cerebro humano, que puede adaptarse rápidamente a la nueva información. Las neuronas se conectan entre sí siguiendo diseños específicos pudiendo realizar tareas de inteligencia artificial y aprendizaje profundo -actualmente implementadas por circuitos electrónicos- con un coste energético muy bajo. El objetivo es reducir cada vez más ciertos componentes de los microchips que puedan ser reemplazados por partes biológicas.

“En Neu-ChiP, no solo modelaremos un sistema hecho de muchos componentes extraordinariamente complejos, sino que intentaremos ir mucho más allá – concluye Rémi Monasson, director de investigación del CNRS –. Nuestro objetivo es llevar este sistema neuronal a un estado en el que pueda realizar cálculos cada vez más complejos”.