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Las series que hay que rescatar

Mientras «Expediente X» encuentra acomodo en Amazon, otras ficciones míticas esperan su lugar en las plataformas de «streaming»

Imagen de la serie "Doctor en Alaska" que en estos días se celebran 30 años desde su estreno
Imagen de la serie "Doctor en Alaska" que en estos días se celebran 30 años desde su estrenoCBSLa Razón

Durante estos días, muchos seriéfilos han dado palmas con las orejas al saber que Amazon Prime Video incluía en su catálogo la serie «Expediente X», que se sumaba a «Perdidos». Al tiempo, se conmemoraba el treinta aniversario del estreno de «Doctor en Alaska» a la que ninguna plataforma de «streaming» le ha echado ojitos para incluirla en su oferta televisiva. No es la única, ya que hay ficciones de antaño a las que las desdeñan a pesar de su calidad y su éxito entre el público. Aquí van algunas sugerencias.

«Canción triste de Hill Street»

Hubo un tiempo en el que el productor Steven Bochco era uno de los creadores más influyentes de la televisión. «Canción triste de Hill Street» lo demuestra. Emitida entre 1981 y 1987, nunca hubo una serie de policías tan sofisticada y con argumentos tan bien armados. El crítico de «The Austin Chronicle», Richard Whittaker, dijo de ella: «Una obra con un reparto enorme, sucia, dura, con una sensación subyacente de que los policías ponían tiritas a los problemas». Una frase para el recuerdo, la que decía el sargento Esterhaus, «tengan cuidado ahí fuera».

«Urgencias»

Mientras unos fibrilan ahora con «Anatomía de Grey», «The Good Doctor» e incluso con «House», podrían aprender mucho de medicina televisiva con «Urgencias». En antena entre 1994 y 2009, en sus 311 episodios hay un tratado de todos los casos que pueden pasar por el área de urgencias de un hospital y la relación que tienen entre sí los sanitarios. El creador fue el escritor Michael Crichton y puso al George Clooney de ahora en el mapa, igual que a Julianna Marguiles («The Good Wife»).

«La ley de Los Ángeles»

Otro prodigio televisivo de Steven Bochco que se metió de cabeza en un bufete de abogados que, además de abordar los distintos casos, y su posteriores juicios –ya sabemos que los letrados estadounidenses echan mano del espectáculo en la sala para defender sus casos– también le daba su tiempo a sus vidas personales. Una serie más influyente de lo que parece y de las primeras que abordó la homosexualidad sin alardes.

«Los hombres de Harrelson»

Parece mentira que solo dos temporadas diesen para tanto. Las misiones de un grupo especial de asalto de la policía eran adrenalina pura. Se emitió por primera vez en España en 1976. El carisma de Steve Forrest no se olvida; como que Robert Urich se convirtió en un «sex symbol».

«Kung Fu»

Con permiso de Bruce Lee, la popularidad de las artes marciales en España llegó con esta ficción que se estrenó en 1974. El protagonista es David Carradine, que interpretaba a un monje shaolin que viajaba por Estados Unidos imponiendo serenamente su ley: sentido de la justicia y, si no funcionaba, las artes marciales y el taoismo. Hay que tener mucha amnesia para no recordar al «pequeño saltamontes».

«Hombre rico, hombre pobre»

Fue imposible no engancharse a la historia de unos hermanos, los Hordache, que bien podrían ser unos sosias de Caín y Abel. El hijo ejemplar, interpretado por Peter Strauss, subía puestos en la escala social como abogado y después como político. El repudiado era Tom Hordache (Nick Nolte), que se convirtió en boxeador y luego se unió al crimen organizado.

«Dallas»

Una locura que demostró que cuando la televisión estadounidense quiere producir culebrones más vale atarse los machos. Ahí estaba J. R., la encarnación del diablo, como la cabeza más visible de la familia Ewing, multimillonaria gracias a sus negocios de petróleo. Su mujer, Sue Ellen, es alcohólica y despechada. A eso hay que añadir otros desechos familiares tan simples como dañinos. La parte beatífica de la familia está liderada por Bobby Ewing. De tan bueno, parecía tonto. Sus emisiones empezaron en España en 1980.

«Falcon Crest»

Nunca la historia de unos viñedos emborracharon crearon una adicción. Angela Channing (Jane Wyman) era el anticristo mientras pululaban a su alrededor familiares que no sabían por dónde les daba el aire (solo hay que ver al personaje interpretado por Lorenzo Lamas «el rey de las camas»), aunque no faltaban los buenos pluscuamperfectos como los de la familia Gioberti, que querían mantener sus viñedos.

A la espera de «El ala oeste de la Casa Blanca»

Pocas series de temática política han sido tan influyentes como «El ala oeste de la Casa Blanca». Durante siete temporadas vimos lo que se cuece en el lugar más poderoso del mundo y las decisiones tan difíciles que hay que tomar. No hay que obviar que la perspectiva era desde el Partido Democráta. Un lujo seriéfilo.