La Alcarria madrileña, ruta por sus pueblos más simbólicos

Páramos, arroyos, valles e historia se dan cita al este de Madrid

Vista de Nuevo Baztán, incluido en la lista de los Pueblos más Bonitos de España
Vista de Nuevo Baztán, incluido en la lista de los Pueblos más Bonitos de EspañaFotografía Elequipo

En el sureste de la Comunidad de Madrid, en la denominada Alcarria madrileña o alcalaína, se dibuja una de las zonas rurales más bonitas de España, dominada por paisajes en los que se combinan páramos con arroyos y valles fértiles con agrestes cerros aislados. Una ruta por esta comarca nos acerca a una de las superficies verdes más grandes de la región, y es por ello un destino ideal para quienes practican ciclismo o senderismo.

Con un paisaje típico mediterráneo, con bosques de encinar y de roble, la naturaleza no es el único atractivo de esta zona, también lo son sus entrañables pueblos y la gastronomía local. Una ruta por esta comarca se convierte en una grata experiencia para todos aquellos que desean alejarse de lo urbano y acercarse a una de las áreas menos conocidas de la Comunidad de Madrid.

De Loeches a Nuevo Baztán, un paisaje por descubrir

Nuestra ruta por la Alcarria madrileña comienza en Loeches, un pueblo al que Carlos I le otorgó el título de villa y que es conocido por su personaje más ilustre: el Conde-Duque de Olivares, el mismo que impulsó en el siglo XVII la construcción del Monasterio de Inmaculada Concepción, cuya fachada de estilo barroco se le atribuye a Alonso Carbonell, el mismo arquitecto del Buen Retiro, y que es, sin ninguna duda, la joya arquitectónica de esta localidad. Allí se encuentra, además, el Panteón de la Casa familiar Alba, descendientes del propio Conde-Duque de Olivares.

Siguiendo el camino, nos encontramos con Campo Real, un municipio que nos acerca la cara más sugerente de la Alcarria de Madrid gracias a su bello paisaje, en el que se alternan profundos y bellos valles con bucólicos páramos. Destaca su iglesia de Santa María del Castillo del siglo XII —originariamente un templo templario— y que fue declarada Monumento Histórico Artístico Provincial. Además de las construcciones religiosas, cabe mencionar su peculiar Museo de Alfarería y Productos Típicos, que cuenta con un acopio de los tradicionales instrumentos rurales, ideal para revivir el pasado más remoto de la zona. No podemos hablar de Campo Real sin mencionar su exquisita gastronomía, que tiene a la aceituna como protagonista, a la que se le ha otorgado la Denominación de Calidad Aceitunas Campo Real. Una exquisitez a la que se le une el queso de oveja, el aceite de oliva virgen extra y sus excelentes vinos.

Loeches tiene el título de villa gracias a su rico legado histórico FOTO: Fotografía Dreamstime

Nuevo Baztán, incluido en la lista de Pueblos más Bonitos de España, es otra de las paradas obligatorias en esta ruta. La villa fue fundada en el siglo XVIII por el navarro Juan de Goyeneche y su casco histórico, declarado Monumento Artístico y Bien de Interés Cultural, está embellecido con calles empedradas, casas antiguas, fuentes, jardines, iglesias y monumentales palacios, como el de Goyeneche que, a pesar de ser de estilo barroco, se caracteriza por su sobriedad. El Centro de Interpretación, instalado en las antiguas bodegas del mismo palacio, es una visita igualmente interesante para descubrir más de la localidad y su interesante historia. Su entorno, al igual que el del resto de municipios de la Alcarria madrileña, es un reclamo para los senderistas y ciclistas; un atractivo al que se le une la gastronomía, de la que los asados y las chuletas de cordero, acompañados con verduras de las vegas de la zona y regados con el vino del lugar, son los platos más representativos.

En la vega del Tajuña

El viaje sigue por Olmeda de las Fuentes. Origen de grandes aventureros como Pedro Páez Jaramillo, es un municipio que se ha erigido como si se tratara de un atelier artístico, ya que, atraídos por la belleza de un paisaje lleno de matices y colores, numerosos pintores de primer nivel han optado por la tranquilidad de este lugar para vivir e inspirar sus creaciones. Lo mismo podría ocurrir con Pezuela de las Torres, también en la vega del Tajuña, que destaca por su edificio arquitectónico más emblemático: la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, de origen romántico del siglo XII, pero reconstruida parcialmente entre los siglos XVI al XVIII.

Tierra de fiestas, cultura y tradiciones populares arraigadas como San Blas, Ambite es nuestra última parada en esta apasionante ruta por la Alcurria madrileña. Uno de sus principales atractivos es el llamado «Arco de los ojos», un curioso e inquietante monumento construido en los años sesenta por Federico Díaz —escritor y uno de los primeros españoles en llegar al Círculo Polar Ártico—. El monumento consta de tres arcos y están decorados con decenas de azulejos con dibujos de ojos de todas clases y colores. Merece también una parada el Palacio de los marqueses de Legarda junto a una gigantesca encina milenaria. Una bonita leyenda inspira este lugar, una historia que narra que una princesa cautivada en el palacio fue abandonada por su amado. Esta probaba cada día una bellota; si era dulce, significaba que volvería, mientras que si era amarga, no lo haría. Aún hoy, algunos novios, después de la boda, se acercan al árbol para probar una bellota con la esperanza de que sea dulce y su amor, eterno.

Los apasionados de la naturaleza, de la cultura, de las fiestas populares y de la gastronomía más tradicional tienen aquí una ruta para dejarse hechizar por todo lo que envuelve a estos municipios tan singulares.

Más información en la web: www.turismomadrid.es