Aires renovados en Oporto

La ciudad más importante del norte de Portugal sorprende al viajero con un nuevo barrio convertido en destino de moda: «World of Wine», cargado de museos, restaurantes, tiendas con encanto y unas vistas espectaculares

Panorámica del Puente Don Luis I
Panorámica del Puente Don Luis I FOTO: Fotografía Cipriano Pastrano

No es casualidad que Portugal esté de moda entre los viajeros. Algunos de los motivos de esta tendencia son que la «decadencia» de Lisboa enamora, los paseos por la Ribeira en Oporto son maravillosos, las playas de Comporta son de las más bonitas del Atlántico, sus vinos se exportan a medio mundo, posicionando a este país como destino enoturístico, y es indiscutible que el fado se escucha más allá de sus fronteras, difundiendo la cultura portuguesa.

Todas las ciudades y pueblos portugueses tienen algo especial, no en vano Portugal ha sido elegida dos veces «Mejor destino turístico del mundo» en los premios World Travel Awards, pero quizás una de sus localidades más emblemáticas, por su rico patrimonio histórico, sea la bonita urbe de Oporto.

Su gran patrimonio monumental

Situada en la desembocadura del Duero, es conocida como la capital del norte de Portugal, y se caracteriza, ante todo, por su paisaje urbano excepcional —testimonio de su historia bimilenaria—, que combina el encanto de su centro medieval con una arquitectura de vanguardia. Oporto no se entiende sin sus puentes, su apreciada y pintoresca Ribeira, su fascinante centro histórico —declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, su variada, deliciosa y reconocida gastronomía ni, por supuesto, sin la amabilidad y simpatía de sus gentes.

Un comienzo ideal para descubrir Oporto es la Plaza de la Libertad, la cual comunica el Oporto antiguo y el moderno; en estas fechas navideñas se alza en ella un imponente árbol de Navidad considerado uno de los más grandes de Europa. El ambiente festivo, la iluminación navideña y, entre otras muchas cosas, los entrañables mercadillos de Navidad aportan una dosis extra de magnetismo a esta zona. De la Plaza de la Libertad nace la emblemática Avenida de los Aliados, llena de edificios modernistas del siglo XX. Muy cerca, a tan solo escasos metros, se encuentra la famosa estación de São Bento, la cual fue construida a principios del siglo IX sobre los restos de un antiguo convento. Aunque ya su fachada se presenta majestuosa y señorial, la verdadera joya se encuentra en su interior: un hall decorado con más de 20.000 azulejos, una auténtica muestra artística en los que se retrata la historia de Portugal. Este lugar está considerado como una de las estaciones de tren más bellas del mundo. Próximo a São Bento, se alza otro de los monumentos imperdibles: la Torre de los Clérigos. Se trata de un campanario de 76 metros de altura que forma parte de la iglesia homónima, y desde el cual, tras subir sus más de 200 escalones, se disfruta de una de las mejores panorámicas de la ciudad. En esta zona céntrica destaca, también, la Catedral de Oporto, declarada Monumento Nacional y sede episcopal de Portugal. Su maravillosa arquitectura, unida a su historia y a que es un emblemático punto de inicio de dos de los caminos del milenario Camino de Santiago —del Camino Portugués y del Camino Portugués de la Costa— convierten a este edificio en una visita obligada para cualquier viajero que se precie.

Oporto, la ciudad "invicta"
Oporto, la ciudad "invicta"
El «alma» portuense

Por otro lado, si se quiere conocer el verdadero sabor de Oporto, tras visitar estos monumentos, nada mejor que adentrarse en su mercado de Bolhão. Ruidoso, colorido, bullicioso y algo desordenado, son muchos los adjetivos que describen este espacio tan representativo del alma de Portugal. Sorprende que en algunos de sus puestos de frutas, verduras, carnes, pescados, legumbres y flores, entre otros, parece haberse detenido el tiempo. Para seguir tomando el pulso a este destino de viaje, es imprescindible entrar en la centenaria librería Lello. Este templo de las letras y de las artes —continua inspiración de escritores y antiguo palco de tertulias— es actualmente una atracción turística. Su decoración neogótica y art nouveau, su gran escalera sinuosa de color carmín, sus mil detalles y su supuesta relación con Harry Potter son un reclamo único.

Pero si hay una visita obligada en la ciudad es, sin duda, su gran símbolo. No se puede decir que se ha estado en Oporto sin cruzar el Duero por uno de sus puentes más famosos: el Puente Don Luis I. Merece la pena, por su valor arquitectónico, darse un paseo y recorrer sus icónicos 400 metros de longitud que conducen a Vila Nova de Gaia. Una vez en Gaia, es imprescindible disfrutar de las vistas desde el Monasterio de la Sierra del Pilar, relajarse en el Jardim do Morro, visitar las emblemáticas bodegas de Oporto, pues es aquí donde se concentran la mayoría de ellas y, por supuesto, recorrer el barrio cultural World of Wine, más conocido por WOW. Este barrio alberga un total de siete museos, doce restaurantes y cafés, tiendas, una escuela del vino y un espacio de exposiciones, junto a otros para eventos. WOW es un lugar muy interesante en cualquier momento del año, pero si el viajero elige conocerlo en estas fechas navideñas, ofrece el aliciente de celebrar de forma especial la Navidad con un calendario de actividades, actuaciones y magia que ya ha comenzado y que durará hasta el 9 de enero. Mercadillos navideños, apariciones de Papá Noel para sentar a los más pequeños en sus rodillas, propuestas gastronómicas como un brunch de Navidad o cenas de Nochevieja son algunas de las opciones con las que WOW sorprende a sus visitantes.

Muchos más puntos de interés se podrían citar de Oporto, la ciudad invicta, que, cómoda, acogedora y fascinante para el viajero, se ha posicionado como uno de los destinos al que hay que ir, al menos, una vez en la vida.