La belleza de Budapest, especialmente en Navidad

La capital de Hungría propone la fusión perfecta de historia, cultura y tradición aderezada del verdadero espíritu navideño que ahora invade Centroeuropa

Budapest en Navidad
Budapest en Navidad FOTO: Fotografía Dreamstime Shutterstock

Si eres un enamorado de los típicos mercados navideños con olor a pino y a glühwein, de las calles engalanadas con luces y adornos de Navidad, de las pistas de patinaje, de los conciertos vespertinos, de los espectáculos de magia y de una arquitectura ligada a una fascinante historia, Budapest es, en Navidades, un destino de viaje ideal.

Compuesta por la unión de las ciudades de Buda, Óbuda y Pest, y a los dos márgenes del Danubio, se halla Budapest, una de las grandes capitales europeas más emblemáticas para los viajeros. Se caracteriza por una arquitectura majestuosa y rica en detalles gracias, en buena parte, a una historia que, aunque oficialmente comienza en 1873, cuando se unieron las tres urbes, va más atrás de esta fecha, remontándose al siglo I a. C. Como resultado, Budapest posee un extraordinario patrimonio arquitectónico compuesto por numerosos edificios de estilo barroco y neoclásico, calles empedradas medievales, distintivos tejados de azulejo y fachadas de estilo Art Nouveau, por mencionar solo algunos ejemplos de la gran variedad de matices de este paisaje urbano, que ha sido testigo de incontables historias, y cuya atmósfera es tan especial que es capaz de dejar sin palabras a quienes lo contemplan.

Una ruta imprescindible a orillas del Danubio

Aunque hay innumerables opciones para disfrutar de la magia navideña de esta ciudad, una ruta imprescindible —en cualquier época del año— es la que recorre los monumentos más representativos cercanos al Danubio, entre los que destaca una edificación que se yergue a orillas del río, en el lado de Pest, y que es mundialmente conocido por su magnificencia: el Parlamento. Muy cerca, se encuentran otros «imperdibles» como la Basílica de San Esteban, la Gran Sinagoga y la Ópera Nacional de Hungría —en la que ver la obra de El Cascanueces es un «ritual» navideño—; ya en el lado de Buda podemos ver el icónico Castillo de Buda, al que se puede llegar atravesando el Danubio por el monumental Puente de las Cadenas, el primero que enlazó de forma permanente las ciudades que forman Budapest.

Considerado por muchos el Parlamento más hermoso de Europa, esta construcción es de estilo neogótico y luce espectacular a la luz del día, así como en la noche, cuando cientos de luces la iluminan. La belleza de su arquitectura exterior e interior es indescriptible. Las visitas a este edificio, que es algo más que la cámara legislativa húngara, son guiadas y muestran los rincones más importantes, entre las que podemos mencionar su lujosa escalera, rodeada por detalles dorados y cubierta por una fina alfombra roja; la cúpula, de 96 metros de altura, y la Cámara Alta, cuya función original cesó para dar paso al público.

Para conocer la «cima» de Budapest, tras el Parlamento, se aconseja visitar la Basílica de San Esteban, que, con sus también 96 metros de altura, 55 metros de ancho y 87 de largo, es la tercera iglesia más grande de Hungría. No es casualidad que tenga la misma altura que el Parlamento, ya que esta cifra simboliza las raíces del Estado húngaro, pues fue, en el año 896 cuando el pueblo magiar se asentó en la hermosa tierra del Tisza y del Danubio. En su imponente fachada resalta la puerta principal, decorada con esculturas que representan a los doce apóstoles bajo una imagen de San Esteban; su interior se caracteriza por los más de cincuenta tipos de mármoles que decoran la iglesia, así como por su majestuoso órgano, ya que, si por algo es conocida esta basílica, es por su excepcional acústica, y este es uno de los motivos por los que se celebran muchos conciertos allí. Uno de los alicientes de visitar este templo en Navidad es que frente a él se encuentra uno de los mercadillos navideños húngaros más emblemáticos por su atractivo añadido: todos los días, cada media hora, entre las 16:30 y las 22:00, un espectáculo de luces se proyecta sobre la portada de la basílica, mostrando imágenes navideñas y bonitas luces decorativas. Además, en el centro de la plaza donde se ubica, disponen de una pista de hielo que ofrece clases gratuitas de patinaje para los niños de entre cuatro y doce años.

Seguimos recorriendo lo que fue la antigua Pest, y nos encontramos con la Gran Sinagoga de Budapest, la segunda sinagoga más grande del mundo; su tamaño solo es superado por la de Jerusalén. De dimensiones colosales, este templo posee un estilo bizantino morisco muy similar al de los monumentos que se encuentran en el Medio Oriente. Cuenta con hermosas vidrieras y adornos dorados, y justo a la izquierda de la sinagoga se encuentra el Museo Judío, el cual tiene una sala de conmemoración del Holocausto, que muestra la historia y la cultura judía.

Una mirada a otros de los rincones más emblemáticos de Pest

Sin duda alguna, cada rincón de esta parte de la ciudad es interesante para el viajero, pero una visita ineludible es la Plaza Vörösmarty, una de las más céntricas y bonitas, y muy conocida por albergar el mayor mercado navideño de Budapest, que se caracteriza por sus aromas de comida tradicional húngara y por su entrañable ambiente. Uno de los hoteles de esta zona, el Áurea Ana Palace, es particularmente interesante por estar erigido en las instalaciones de un palacio húngaro del siglo XIX. Este lujoso hotel boutique es una auténtica joya arquitectónica e histórica. No por casualidad, este hotel se inspira y rinde homenaje a Sisi, emperatriz de Austria y reina de Hungría, ya que en lo que es hoy su salón principal, convertido en espacio de restauración, fue donde se celebraron algunas de las veladas de baile de tan célebre dama. Por lo que representa este histórico inmueble, alojarse en él es una experiencia gratamente inolvidable.

Erigido en un palacio húngaro del siglo XIX, el hotel Áurea Ana Palace se inspira y rinde homenaje a Sisi
Erigido en un palacio húngaro del siglo XIX, el hotel Áurea Ana Palace se inspira y rinde homenaje a Sisi FOTO: BALINT JAKSA

Para finalizar esta pequeña ruta de edificios icónicos en el lado derecho de Budapest, se puede visitar uno de los más elegantes: la Ópera de Budapest. Se ubica en un espléndido palacio neorrenacentista con una estructura externa e interna cuidada hasta en el más mínimo detalle, dando como resultado un edificio de gran impacto visual. La fachada simétrica, que sigue un tema musical, las columnas de mármol del vestíbulo, el techo abovedado cubierto de murales que representan a las nueve musas, la amplia escalera de piedra y el palco real, así como las incontables obras de arte que alberga, hacen de este lugar un enclave muy especial para la ciudad.

Otro de los símbolos de la capital húngara es el Puente de las Cadenas, que atraviesa el Danubio desde el corazón de Pest hasta la escalinata que lleva al Castillo de Buda. Es uno de los puentes más antiguos e importantes del país. Construido en piedra y hierro forjado, es, por su historia y las leyendas que lo rodean, algo más que un imponente puente colgante. Atravesar su pasarela es imprescindible para sentir la esencia de esta capital europea, y especialmente en Navidad gracias a su impresionante iluminación.

El Castillo de Buda, un icono de Budapest

Dominando la ciudad desde lo alto, en la cima de la colina Várhegy, se alza el Castillo de Buda que, conocido también como Palacio Real, fue antiguamente la residencia de los reyes de Hungría. Actualmente, alberga en sus salas la Galería Nacional de Hungría, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchényi, y en su entorno inmediato se celebran festivales culturales y gastronómicos; todo ello hace que visitarlo sea una actividad muy interesante para el viajero. Como nota para estas fechas tan especiales, los domingos de adviento, a los pies de este castillo, se puede disfrutar de un bonito mercado navideño con puestos de comida, pista de patinaje y productos artesanales.

Otros muchos lugares —entre los cuales podríamos citar el Palacio Drechsler, ubicado en la famosa Avenida Andrássy, la Plaza de los Héroes, el Parque Varosliget o el Bastión de los Pescadores—, unidos a los ya mencionados, son los que en su conjunto conforman la belleza de Budapest. Estos, y muchos más sitios, como sus balnearios y ruin bars, hacen de Budapest una ciudad ecléctica y fascinante. Una preciosa ciudad llena de contrastes en la que caminar, explorar y perderse por sus calles es una experiencia maravillosa que sería el mejor broche de oro en un viaje en fechas tan señaladas como Navidad.