Razones para volver una y otra vez a Lisboa

La capital portuguesa es una de esas ciudades que nunca defrauda, gracias a su encanto cultural, gastronómico, musical…

El tranvía es una atracción turística en sí misma
El tranvía es una atracción turística en sí misma FOTO: Dreamstime Dreamstime

«Lisboa, desde la lejanía, surge como una límpida visión de un sueño, recortada con precisión contra un cielo azul resplandeciente que el sol anima con su destello clorado. Y las cúpulas, los monumentos, el viejo castillo se elevan sobre el cuerpo de las casas, como lejanos heraldos de este delicioso lugar, de esta bendita región», son algunas de las bonitas palabras que el famoso poeta lisboeta Fernando Pessoa dedica a la ciudad que lo inspiró para sus obras literarias.

La capital portuguesa, pintoresca y encantadora, sigue hoy día inspirando a artistas y escritores, por ello, por su belleza, su mezcla de estilos arquitectónicos, sus playas y un sinfín de atractivos le invitamos a viajar, si es que no lo ha hecho ya, a Lisboa. Le aseguramos que disfrutará de una experiencia inolvidable en la capital europea donde la luz del sol resplandece más fuerte que en ninguna otra, no en vano recibe el título de la ciudad de la luz.

Situada entre siete colinas y en el estuario del río Tajo, Lisboa cuenta con una seductora fusión de ciudad tradicional y cosmopolita, algo que se percibe perfectamente en su casco histórico, el cual puede recorrer en el mítico tranvía 28. Empezaremos nuestro recorrido por la Plaza del Comercio, cuyo aspecto actual, el cual se funde con el río Tajo, se debe a la reconstrucción que organizó el marqués de Pombal tras el fuerte terremoto que sacudió la ciudad en 1755 y que provocó una enorme mortandad y la destrucción de numerosos edificios, como el Palacio Real, el cual se encontraba en esta misma plaza. En el centro de esta, puede verse la imponente estatua ecuestre del rey José I, y en los alrededores hay un buen número de restaurantes, ideales para deleitarse con la gastronomía portuguesa; del mismo modo ocurre en nuestra siguiente parada: la Plaza de Don Pedro IV, conocida popularmente como Plaza de Rossio y presidida por el bonito edificio del Teatro Nacional Doña María II.

Descubriendo su barrio más céntrico

Las mencionadas plazas se localizan en la Baixa, el barrio más céntrico de Lisboa y donde también le invitamos a pasear por la Avenida da Liberdade, flanqueada por bellos edificios del siglo XIX, cafés con terrazas cubiertas, monumentos y jardines; recorrerla y descubrir todos sus rincones es una de las maravillosas experiencias que brinda Lisboa, y le adelantamos que una de las joyas que encontrará si transita por las proximidades de esta avenida es el Museo Calouste Gulbenkian, el mejor museo de toda Lisboa y uno de los mejores de Portugal. No deje de usar, en este mismo barrio, el elevador de Santa Justa, que, al igual que los tranvías, se ha convertido en una atracción turística. Aquí hacemos un inciso si desea alojarse en un hotel que hará que su estancia y experiencia lisboeta sea inolvidable. Muy cercano al citado elevador e impregnado de la esencia portuguesa en todos sus rincones, se encuentra el hotel Eurostars Lisboa Baixa, el cual ha abierto sus puertas muy recientemente.

Como hemos indicado, el Eurostars Lisboa Baixa goza de una ubicación fabulosa. Situado en la Rua de Prata, en un edificio clásico que conserva su bonita fachada original de estilo pombalino, este hotel tiene «alma portuguesa y vocación universal». Como dato, sus espaciosas habitaciones están decoradas con el carácter y la identidad de la ciudad, con tonos azules inspirados en los emblemáticos azulejos portugueses mezclados con toques de llamativos colores, el resultado es un conjunto de una cuidada estética.

Vista de la hermosa torre de Belém, uno de los monumentos de recomendada visita
Vista de la hermosa torre de Belém, uno de los monumentos de recomendada visita FOTO: Dreamstime Dreamstime

Continuemos recorriendo Lisboa. Si sube por el elevador de Santa Justa, llegará al barrio el Chiado y el Barrio Alto, con la Plaza Luís de Camões como límite entre ambos. La entrada al primero la marcan los altos arcos del antiguo Convento do Carmo, del cual solo quedó, tras el terremoto de 1755, el esqueleto, unas ruinas fascinantes y de una belleza inexplicable que recuerdan la tragedia vivida en la ciudad. El Chiado es conocido como el «Montmartre» de Lisboa, haciendo referencia a su ambiente bohemio, y está repleto de cafés y pequeños comercios, y cuenta con varios museos, entre ellos, el Museo de Arte Contemporáneo de Lisboa y el Museo Arqueológico, anexo al mencionado convento. El segundo, el Barrio Alto, se caracteriza por su ambiente vanguardista y moderno; en él, los bares de copas conviven con tiendas de moda y restaurantes cuyas paredes están decoradas con coloridos grafitis.

La Alfama, uno de los barrios con más encanto

Dejamos atrás los dos barrios anteriores para irnos directamente al barrio de Alfama, donde está otra de las paradas obligadas en Lisboa: el Castillo de San Jorge, en la colina más alta de este barrio cuna del fado, no en vano aquí está el Museo del Fado. El castillo es uno de los símbolos más reconocidos de la capital y emblema de su fascinante historia, ya que sus orígenes se remontan al siglo V, aunque fue agradado por los árabes en el siglo IX y modificado posteriormente hasta su restauración completa en 1938. Además del castillo, con sus once imponentes torres y un mirador en sus preciosos jardines donde contemplará las vistas más hermosas que Lisboa ofrece a sus visitantes, podrá ver un pequeño museo y disfrutar de un maravillosa comida en el restaurante.

Bajando en este mismo barrio, se encuentra otro de los imprescindibles de Lisboa: la Sé Patriarcal, la imponente catedral en la que se fusiona románico y gótico. De su exterior destaca su fachada de románico francés y su enorme roseta, mientras que en su interior predomina la sencillez y la austeridad, de cualquier manera y se sea o no creyente, entrar en ella conmueve profundamente y transmite una sensación única de tranquilidad.

Podríamos seguir escribiendo innumerables páginas de los encantos de Lisboa, mencionar otros miradores desde los que deleitar el sentido de la vista —el de San Pedro de Alcántara, Santa Lucía y el de Gracia son algunos de ellos— o hablarle de otros de los muchos monumentos que esconde la capital portuguesa, como la Torre de Belém o el Monumento a los Descubrimientos, justo al lado de la anterior; sin embargo, le animamos a que sea usted mismo quien los descubra en su próximo viaje a Lisboa, cuyas calles le invitarán a dejarse llevar y contagiarse de la belleza que envuelve a toda la ciudad.