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Baigorri, Rioja en clave moderna

La gran aliada de este proyecto arquitectónico es la gravedad. Una bodega moderna con vinos muy disfrutables que despunta en Rioja Alavesa

  • Ubicada en Samaniego, Baigorri fue proyectada en 2002 por el fallecido arquitecto guipuzcoano Iñaki Aspiazu Iza
    Ubicada en Samaniego, Baigorri fue proyectada en 2002 por el fallecido arquitecto guipuzcoano Iñaki Aspiazu Iza

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14 de diciembre de 2017. 23:59h

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R. V..  14/12/2017

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Tan sólo un mirador de cristal se divisa al aproximarse a las instalaciones de esta bodega, un mirador privilegiado con vistas a un inmenso mar de viñas. La bodega diseñada y construida en su día por el arquitecto Iñaki Aspiazu es todo un símbolo de la Rioja Alavesa. Y si la estética exterior de Baigorri no pasa desapercibida desde la carretera, cuando se conoce por dentro es aún más impresionante. Siete pisos subterráneos, totalmente integrados en el paisaje, custodian los vinos de la que es una de las bodegas más modernas de la Rioja Alavesa. Modernidad que a pesar de su corta andadura –puesto que 15 años no es nada en el mundo del vino y menos en una denominación como Rioja– no renuncia a la tipicidad de los vinos de la zona. La arquitectura al servicio del vino encuentra uno de sus mejores ejemplos en esta joven y familiar bodega de Samaniego.

Baigorri, Rioja en clave moderna

Fundada en 2002 por un grupo de empresarios vascos, fue adquirida en 2007 por la familia murciana Martínez Moreno. Pedro Martínez Hernández, doctor en Farmacia, jefe del Servicio del laboratorio clínico durante casi 40 años en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, se jubila y siendo un apasionado del vino, decide emprender y adquirir esta bodega que lo cautivó desde el minuto cero. Un hombre dedicado al mundo de las ciencias y la salud que se enamoró de la forma de trabajar de Baigorri.

Descendiendo bajo tierra, la bodega se organiza de forma funcional en ocho plantas con una altura total de 37 metros. Todo empieza con el nivel de recepción de la uva en las mesas de selección y vibración para continuar después con los niveles donde se ubican los depósitos de maceración. El proceso finaliza en una gran sala de barricas, aislada del resto, y sometida en todo momento a condiciones especiales de temperatura y humedad.

Viñas propias

Los Martínez Moreno aprovecharon los buenos mimbres con los que la bodega había iniciado operaciones. En 2007 la bodega producía unas 70.000 botellas de vino, bajo las directrices del enólogo navarro Simón Arina en la Dirección Técnica y Simón Peregrina. Ambos enólogos continúan actualmente al mando de la elaboración de los vinos y la gran diferenciación llegó con la progresiva adquisición de viñas propias, una decisión que los Martínez Moreno impulsaron tras hacerse con las riendas de la bodega.

La Rioja Alavesa no cuenta con grandes extensiones de terreno, entre los múltiples montes desperdigados se encuentran pequeñas parcelas de viña, un minifundio en el que resulta difícil hacerse con viña propia. La bodega había estado trabajando con uvas controladas de viticultores históricos de la zona y actualmente cuenta con 30 hectáreas de viñedos propios y controlan unas 120 hectáreas. El objetivo de los Martínez Moreno pasa por llegar a las 100 hectáreas de viñedo propio con una política de adquisición de viñas de calidad que cumplan con las condiciones adecuadas de trazabilidad y resultados previos.

Una filosofía que casa perfectamente con los últimos movimientos impulsados en la denominación para establecer un carácter diferenciador entre los vinos riojanos de grandes volúmenes y los que están basados en el terruño y en la singularidad de municipios, pueblos y parcelas concretas.

Baigorri ha apostado desde sus inicios por la calidad y la bodega está pensada para utilizar en todas las fases de la elaboración la gravedad. Esto quiere decir que se evita el bombeo mecánico para trasladar el mosto y el vino en las distintas fases del proceso.

Los vinos

Si hacer vino es un arte, Baigorri es un templo donde se busca la máxima expresión del mismo. Baigorri cuenta actualmente con nueve referencias que se ajustan a todo tipo de perfiles. Todos ellos considerados modernos, muy frutales, en los que el aficionado reconoce un vino muy agradable y equilibrado, con el toque justo de madera. Vinos que por cierto siguen la línea actual de lo que se demanda, que sean disfrutables y cada vez menos técnicos, que puedan acompañar bien la cocina mediterránea. Que en resumen mantengan la fruta y la elegancia del sabor original de las bayas de uva. Su Baigorri crianza es un buen ejemplo de ello, siempre bien valorado por la crítica y aficionados y recientemente calificado con 95 puntos Decanter.

Interesados en el consumidor explorador, les gusta innovar y aplicar técnicas modernas para ir siempre por delante. Están actualmente trabajando en proyectos de investigación sobre levaduras autóctonas, elaboran usando novedosas técnicas de microoxigenación y todos los cambios en bodega se incorporan siempre para mejorar el proceso de elaboración sin renunciar a la calidad.

Siguen siendo una pequeña bodega y a pesar de que exportan el 45% de sus vinos, poco a poco se han ganado un merecido puesto como una de las bodegas referencias de la Rioja Alavesa.

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