A bofetada limpia

El que más resiste sin apartar el rostro pasa de ronda y perder el conocimiento es motivo de descalificación

Con la palma de la mano abierta es importante la sonoridad, la resonancia de cada impacto, que hace enloquecer al público y que a cámara lenta muestra su contundencia. La ciudad de Lima, en Perú, ha acogido un campeonato de bofetadas, el primero que se celebra en Latinoamérica. 16 participantes se enfrentan por eliminación directa, uno contra uno, para ver quién es el más fuerte. El que más resiste sin apartar el rostro en el momento de recibir el golpe pasa de ronda y es descalificado si pierde el conocimiento. Esta disciplina comenzó en Estados Unidos y tras hacerse popular en Rusia se ha extendido a nivel mundial a través de las redes sociales. De hecho la gran eminencia en la máxima categoría es Vasili, un granjero de Siberia de 120 kilos de peso que hace unos meses se coronó como el rey del mundo de las bofetadas.