La siguiente “pandemia” será de salud mental

La incidencia de trastornos psicológicos y emocionales ha aumentado hasta un 20% a consecuencia de la crisis del Covid-19. Los expertos alertan que el sistema público no está preparado para afrontarlo.

Ansiedad, estrés, insomnio, miedo, depresión, sensación de desamparo; son emociones que se han generalizado desde el inicio de la crisis sanitaria. La incidencia de los trastornos psicológicos han aumentado en la población general (cerca de un 20% en los casos de ansiedad y depresión) y más del 75% de los españoles reconoce estar estresado, aunque solo un 15% afirma haberlo consultado con un especialista. Así lo afirma un estudio, elaborado por la aseguradora Cigna, que señala las finanzas personales como la principal causa de estrés (40%), seguidas de la salud (18%) y el trabajo.

El lado oscuro del teletrabajo

Nadie duda a estar alturas que el teletrabajo es uno de los principales factores implicados en el incremento del estrés, porque trabajar en casa implica “sobrecarga” y “ausencia de contacto social”. Así lo explica Miguel Garriz, psicólogo clínico de Clínica Universitaria de Psicología y Psiquiatría de UIC Barcelona, que atribuye esta situación a "múltiples factores desencadenados a raíz de la covid-19 como la pérdida de puestos de trabajo, los ERTE o la muerte de personas queridas, pero también el teletrabajo, “uno de los implicados en el incremento del estrés según los estudios y los testimonios de muchos pacientes”. Para este especialista, trabajar desde casa genera “un conflicto de roles que a menudo deriva en una sobrecarga y en la dificultad para ejercerlos adecuadamente, lo que unido a la ausencia de contacto social provoca una mayor presencia de alteraciones emocionales”. “Lo que parece claro es que la salud mental de la población será una de las grandes víctimas de esta pandemia” y “seguramente no se va a poder evitar”, añade. En su opinión, para reducir el número de afectados “es importante reforzar los mecanismos de lucha contra el virus y sus consecuencias a través, sobre todo, de la mejora del sistema sanitario público y de las medidas de protección social”.

Cinco psicólogos por cada millón de personas

La falta de recursos económicos y humanos para afrontar los efectos emocionales de la crisis sanitaria en la población es una situación sobre las que los profesionales de Psiquiatría y Psicología llevan alertando desde mayo, y que ahora cobra especial fuerza con motivo del día internacional de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre. En este sentido, la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR) ha denunciado la escasez de psicólogos internos residentes (PIR) en los hospitales de toda España, tras observar los datos publicados en el Boletín Oficial del Estado en los que se muestra que la Comunidad Foral de Navarra lidera el ranking nacional con ocho plazas de psicólogos internos residentes (PIR) por millón de habitantes. El segundo y tercer puesto lo ocupan Cataluña y Madrid con cinco plazas cada una por millón de habitantes; mientras que en el intermedio de la tabla se sitúan comunidades como Castilla y León, País Vasco o Murcia con la asignación de cuatro plazas por millón de habitantes; y cierran el ranking Galicia y Canarias con tan solo tres y dos plazas, respectivamente, por millón de habitantes.

“Estos datos son un reflejo de la escasa inversión en salud mental y de la inequidad entre comunidades autónomas. Su número es insuficiente en casi todos los territorios para cubrir la demanda de la población, más aún cuando se prevé un incremento de trastornos mentales en torno a un 15-20 por ciento tras la llegada de la Covid-19.”, ha dicho el presidente de ANPIR, Félix Inchausti. España cuenta actualmente con sólo 2.600 psicólogos clínicos en la sanidad pública. “Necesitaríamos, como mínimo 8,5 plazas de psicólogo interno residente por millón de habitantes, y un aumento correlativo de plazas de especialista en el Sistema Nacional de Salud para ofrecer una atención psicológica adecuada. Esto supone convocar un mínimo de 400 plazas PIR anuales”, añade.