Juan Gómez, presidente de los rectores andaluces: «Que no se cometa el error de nuevo de no apostar por la investigación»

La enseñanza superior pública reclama un compromiso de la Junta para devolverles los 135 millones destinados al Fondo Covid

La voz de los rectores andaluces reclama que la crisis derivada de la pandemia no se cebe de nuevo con la educación pública, que aún arrastra los fuertes recortes derivados del «crack» del 2007.

¿Cómo afronta la Universidad el inicio del curso?

Las universidades llevamos cerca de cuatro meses planificando este curso académico, habitualmente se hace así. Decidimos que íbamos a iniciarlo en formato multimodal previendo la situación sanitaria. Iremos a un formato de rotación, de grupos semanales, sobre todo en grandes grupos, para que un grupo vaya a clase cada semana y el resto lo va a poder seguir vía telemática porque todas las aulas se han dotado de cámaras para poder transmitir en tiempo real.

El primer bache al que se enfrentaron con la llegada de la Covid fue cuando la Junta decidió el recorte de 135 millones procedente de sus remanentes. ¿Se plantean rebelarse como han hecho los ayuntamientos contra el Gobierno?

Nosotros ya hemos expresado de forma clara nuestra posición al respecto. Después de esa situación ha surgido el tema de los ayuntamientos y la verdad es que es difícil de entender que en los partidos, y hablo en general, haya una posición diferente con respecto a las universidades. Veremos qué hacemos. La propuesta que le hacíamos al presidente es que en todo caso se planteen la posibilidad de que esos remanentes que hemos usado para gastos corrientes, cuando sea posible y las circunstancias económicas lo permitan, que puedan revertir en las universidades porque es un dinero que les corresponde.

El coronavirus ha hecho que se queden atrás temas pendientes, como la financiación y el nuevo mapa de titulaciones. ¿Le sobran titulaciones a las universidades andaluzas?

En realidad no se han aparcado, se han ralentizado. En cuanto a financiación, entendemos que más pronto que tarde habrá que retomar ese trabajo conjunto para el nuevo modelo, que habrá que replantear vista la situación económica en los próximos años, para que no hagamos algo que no sea realista. Sobre el mapa de titulaciones, la Consejería está trabajando en alguna propuesta que todavía no conocemos, pero supongo que conoceremos en los próximos meses. ¿Si sobran titulaciones? Es un asunto sin duda delicado y complejo, pero hay que abordarlo. Dicho esto, tampoco quiero que se entienda que esa reforma consiste en ver lo que dice día a día el telediario de los empleos del futuro, hay que ser mucho más mesurado y establecer una oferta formativa bien modulada.

Cuando se habla de reorientar el mapa de titulaciones empiezan a sonar las alarmas en las Humanidades, como si solo el mercado laboral mandase.

Pero no es así. Creo que el tipo de formación se tiene que ir adaptando a los tiempos y hablo de cualquier disciplina. Por supuesto, una parte importante es la empleabilidad, esto no se nos puede olvidar, pero igualmente importante es la formación de valores y formar gente con capacidad de pensamiento crítico, de innovación, de creación, de emprendimiento... Todo eso tiene que estar en los planes de las universidades.

La anterior crisis económica se cebó con la investigación, se perdió una generación que tuvo que salir fuera para trabajar. ¿Puede pasar lo mismo?

Esperemos que no. Precisamente este fue uno de los mensajes que le trasladamos al presidente cuando nos reunimos con él este verano: que no se cometa el error de nuevo de no apostar por la investigación como un elemento que nos va a ayudar a salir de estos problemas. Lo último que se puede hacer es caer otra vez en el error de recortar en esta pata que soporta a la sociedad.

La financiación privada funciona en otros países y en España parece que cuesta más captar fondos que no sean públicos.

Bueno, el porcentaje de inversión en I+D en el ámbito público frente al privado está al contrario que otros países, como puede ser Reino Unido. El propio modelo productivo que tenemos no está suficientemente ligado al conocimiento y la innovación, todavía nos falta dar un salto ahí. En la crisis anterior se le pegó un buen recorte a la investigación, que esperemos no solamente que no ocurra, sino que se invierta más. Las universidades tienen una capacidad investigadora muy potente y si se les financia en condiciones y se les plantean problemas que deben ser resueltos, los investigadores están a ello. No tengo ninguna duda. Falta que eso cuaje, un catalizador que deben ser los gobiernos.

Se hablaba de un objetivo de inversión del 2% del PIB.

Pues ese es el objetivo desde hace no sé cuántos años.

¿Es incumplible?

Yo siempre soy optimista y bastante peleón. Mi labor como presidente de los rectores andaluces es exigir que haya que invertir más. Hay países que lo hacen y se les ve cómo evolucionan, no consiste en inventar la rueda, si no en mirar lo que hacen otros.

En el profesorado existe una preacarización alta. ¿De quién es la culpa y cómo se resuelve?

El tema de la carrera profesional en la universidad todavía no está resuelto en condiciones. La incertidumbre a los muchos años de empezar la carrera profesional sigue siendo alta. Hay que redefinir esto, mejorar la selección inicial y establecer una serie de pautas para ir promocionando en función de los resultados, pero esa precariedad debe acabarse. Los sistemas universitarios autonómicos pueden hacer algo, es uno de los objetivos que deberíamos tener en el futuro. Definir una carrera universitaria que sea atractiva, justa, con la estabilidad que corresponda, y eso beneficiaría a todo el sistema.