
La luz del Real Zaragoza
La destrucción de cuatro símbolos de La Romareda: "Esos focos iluminaron a Michael Jackson, a Bruce Springsteen y a muchos otros mitos"
"Un foco tendría que ir a una rotonda o algo parecido. No pueden desaparecer así como así", propone otro zaragocista

Los gigantes de luz que durante décadas han presidido el estadio de La Romareda ya no están. En un gesto cargado de simbolismo, los icónicos focos del Real Zaragoza han sido retirados, marcando el inicio de la demolición de un campo que ha sido hogar, testigo y protagonista de la historia de la ciudad. La noticia, que en cualquier otro contexto sería un mero trámite de obra, ha resonado con fuerza entre los aficionados, quienes en redes sociales han compartido sus recuerdos y su mezcla de nostalgia y esperanza.
El Real Zaragoza, un club con una historia rica y apasionada, se ha convertido en el espejo de las emociones de sus seguidores, y la desaparición de los focos ha provocado una oleada de mensajes que reflejan ese vínculo inquebrantable. Un usuario anónimo en Instagram lo resumía con un sentimiento de pertenencia que trasciende el fútbol: “Estabais ahí cuando nací en el Materno Infantil, cuando iba al colegio, al instituto, a la universidad. Al trabajo. Espero veros en 2027 con una nueva cara, con un nuevo propósito.”
Ecos del pasado y la promesa del futuro
Los focos de La Romareda no solo iluminaron partidos de fútbol. También fueron el escenario de conciertos épicos y momentos culturales que han quedado grabados en la memoria colectiva. "Esos focos iluminaron a Michael Jackson... a Bruce Springsteen y a muchos otros mitos", recordaba otro aficionado, subrayando el rol del estadio como un punto de encuentro para la música y el entretenimiento. La nostalgia es unánime, pero también lo es el deseo de mirar hacia adelante. “Cuando te cambias de coche duele, pero dura poco, hasta que te sientas en el coche nuevo, con esto pasa igual… en dos días nadie lo extrañará”, comentaba otro hincha, reflejando una resignación práctica ante el cambio inevitable.
La demolición de los focos ha reabierto también el debate sobre la preservación de los monumentos conmemorativos de la antigua Romareda. Un seguidor plantea una pregunta crucial sobre las dos columnas dedicadas al Mundial de España 82: "¿Y qué pasará con las dos columnas conmemorativas del mundial 82 que estaban al lado de los vestuarios? Si las han quitado las deberían volver a poner cuando hagan el campo nuevo. Eran la de Irlanda del norte y Yugoslavia, recuerdo que estaban las letras en relieve y la bandera pintada. Eso es historia, deberían ponerlas otra vez".
"Olvidaros de todo lo viejo"
La retirada de los focos simboliza un punto de inflexión. Es el adiós a la antigua La Romareda y la bienvenida a un futuro lleno de promesas. Un futuro que, como señalaba otro fan, requiere no solo una nueva infraestructura, sino también un estratégico enfoque: “Dejaros de hostias, olvidaros de todo lo viejo, haced lo nuevo bien y sobre todo, jugad al fútbol (incluido en los despachos) y ganad alguna vez”. Este mensaje, crudo y directo, encapsula el sentimiento de una afición que sueña con volver a ver a su equipo en lo más alto. La demolición de los focos es el primer paso de un largo camino, un proceso que no solo reconstruirá un estadio, sino que también buscará reconectar con la historia y el espíritu de un club que volver a latir con más fuerza en la ciudad.
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