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33 millones de visitas a urgencias por la polución

Un estudio cuantifica las consultas por asma en todo el mundo

  • Un peatón se protege con una máscara de la contaminación en Pekín / Reuters
    Un peatón se protege con una máscara de la contaminación en Pekín / Reuters
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

25 de octubre de 2018. 06:56h

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S. R.  Madrid. 25/10/2018

Las salas de urgencias de los centros sanitarios en todo el mundo reciben entre 9 y 33 millones de visitas anuales de personas por ataques de asma al respirar aire contaminado por ozono o partículas finas, sustancias contaminantes que pueden llegar a las vías respiratorias profundas y los pulmones.

Así lo aseguran 18 investigadores de instituciones de Canadá, Estados Unidos, Noruega y Reino Unido en un estudio publicado en la revista ‘Environmental Health Perspectives’, que es el primer trabajo en cuantificar la carga global de asma relacionada con la contaminación atmosférica.

El estudio, recogido por Servimedia, indica que el asma es la enfermedad respiratoria crónica más prevalente en todo el mundo y afectó a cerca de 358 millones de personas en 2015. El objetivo de los investigadores era calcular el número de visitas a urgencias y los nuevos casos de asma globales atribuibles a las concentraciones de partículas finas inferiores a 2,5 micras (PM2.5), ozono troposférico (O3) y dióxido de nitrógeno (NO2).

Los científicos saben desde hace tiempo que respirar aire contaminado por las emisiones de los automóviles y otros contaminantes puede desencadenar ataques de asma. Sin embargo, el nuevo estudio es el primero en cuantificar el impacto de la contaminación del aire en los casos de asma en todo el mundo.

«Millones de personas en todo el mundo tienen que acudir a las salas de emergencia por ataques de asma cada año porque están respirando aire sucio», apunta Susan C. Anenberg, autora principal del estudio y profesora asociada de salud ambiental y ocupacional en el Instituto Milken de la Facultad de Salud Pública de la Universidad George Washington (Estados Unidos), quien añade: «Nuestros hallazgos sugieren que las políticas dirigidas a limpiar el aire pueden reducir la carga global del asma y mejorar la salud respiratoria en todo el mundo».

Anenberg y su equipo analizaron primero las visitas a urgencias por asma en 54 países y Hong Kong, y luego combinaron esa información con las relaciones de exposición epidemiológica y los niveles de contaminación global derivados de los satélites que orbitan la Tierra.

Los investigadores, según Servimedia, calculan que respirar ozono puede generar entre 9 y 23 millones de visitas anuales a las salas de urgencias en todo el mundo por ataques de asma (entre un 8 y un 20% del total de visitas por asma).

El ozono es un contaminante secundario que se produce en primavera y en verano por la mayor presencia de la radiación solar y no tiene una fuente humana directa, sino que se forma en la baja atmósfera al combinarse la radiación solar con otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el tráfico rodado, las grandes centrales termoeléctricas y determinadas actividades industriales.

Además, respirar PM2.5 puede producir entre 5 y 10 millones de visitas anuales a urgencias, lo que representa entre un 4 y un 9% del número anual de visitas mundiales por ataques de asma. Estas particulas suelen surgir por la combustión de carburantes fósiles generada por el tráfico, en especial

los vehículos diésel.

Cerca de la mitad de las visitas por ataques de asma atribuidas al aire contaminado ocurren en los países del sur y el este de Asia, sobre todo India y China, ya que tienen mayores poblaciones y tienden a contar con menos restricciones en las fábricas que arrojan humo y otras fuentes de contaminación.

Aunque el aire en los Estados Unidos es relativamente limpio en comparación con los países del sur y este de Asia, los investigadores indican que respirar O3 aporta entre un 8 y un 21% de las visitas anuales a emergencias, por entre un 3 y un 11% en el caso de PM2.5.

Para calcular los niveles globales de contaminación, los investigadores recurrieron a modelos atmosféricos, monitores de tierra y satélites equipados con dispositivos de detección remota. «El valor de usar satélites es que pudimos obtener una medida constante de las concentraciones de contaminación del aire en todo el mundo», apunta Daven Henze, investigador principal del proyecto y profesor asociado de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos).

Por otro lado, el estudio indica que aproximadamente el 95% de la población mundial vive en lugares con aire inseguro. «Sabemos que la contaminación del aire es el principal factor de riesgo para la salud ambiental a nivel mundial. Nuestros resultados muestran que el alcance de los impactos en la salud pública mundial por respirar aire sucio es incluso de mayor e incluye millones de ataques de asma cada año», apunta Anenberg.

Para reducir la carga global causada por el asma, Anenberg sugiere que los responsables políticos deben centrarse en las fuentes conocidas de contaminación, como el ozono, las partículas finas y el dióxido de nitrógeno con el fin de reducir las emisiones de los vehículos, sobre todo en las grandes ciudades, puesto que de esta forma se ayudaría no sólo a las personas con asma y otras enfermedades respiratorias, sino a todos a respirar un aire más limpio.

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