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¿Qué es el intestino irritable?

Tan frustrante como incomprensible, el Síndrome de Intestino Irritable o cólon irritable no tiene un diagnóstico claro, como tampoco una solución definitiva.

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15 de noviembre de 2016. 16:54h

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15/11/2016

Hinchazón, dolores o gases pueden ser las señales, entre otras, de que lo sufrimos. El ejercicio regular y la dieta específica pueden ayudar tanto como la regularidad al ir al baño y saber gestionar el estrés.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Entre los principales síntomas del Síndrome del Intestino Irritable (SII) se encuentran la distensión abdominal (hinchazón), los gases, el estreñimiento habitual –o, por el contrario, la diarrea frecuente–, algo de mucosidad en las heces y el dolor abdominal, como cólicos o retortijones, que a menudo se alivian tras haber ido al baño. Estos síntomas pueden manifestarse con mayor o menor intensidad. En ocasiones, se intensifican por temporadas. Otras veces, están presentes de manera permanente. Algunas personas con SII sufren todas estas molestias mientras que otras solo tienen algunas.

¿A quiénes afecta?

Dado que es difícil diagnosticar el SII, también es difícil cuantificar con exactitud cuántas personas lo padecen. En EE UU, se calcula que afecta a 2 de cada 10 personas. En España, al 8% de la población y al doble de mujeres que hombres. Este desorden puede presentarse en cualquier momento de la vida, aunque su aparición es más frecuente durante la juventud (entre los 25 y los 30 años). Los síntomas, en todo caso, suelen manifestarse antes de los 45 años de edad. Aquellas personas en cuyas familias hay antecedentes del Síndrome del Intestino Irritable tienen más probabilidades de acabar presentando este trastorno.

¿Por qué se produce?

Las personas con SII tienen mayor sensibilidad en el intestino grueso que las demás. Por ello, les afectan algunos alimentos o situaciones concretas que no suponen ningún problema para el común de la población. Por ejemplo, pueden sentir dolor abdominal poco después de comer, ganas incontrolables de ir al baño en momentos de estrés o, en el caso concreto de las mujeres, notar cómo aumentan los síntomas cuando tienen la regla. Así y todo, se desconocen las causas exactas de este trastorno. El estrés, la herencia genética, haber tenido una infección intestinal y la dieta están entre los desencadenantes más estudiados. De ahí que se recomiende seguir algunas pautas de alimentación, como la dieta FODMAP, para aliviar los síntomas.

¿Qué debo hacer si sospecho que tengo el SII?

El primer paso, sin duda alguna, es acudir al médico. Es imprescindible contar con las indicaciones y el control de un gastroenterólogo, tanto para diagnosticar el problema como para hacer un seguimiento de su evolución y tratarlo. Puesto que en muchas ocasiones se recomienda implementar ciertos cambios en la alimentación, es muy importante acudir también a un dietista-nutricionista para que nos asesore y diseñe una dieta adecuada, sin riesgos. Suprimir un alimento o un grupo de alimentos sin la ayuda y la valoración de un profesional puede ser peligroso para la salud.

¿Cómo se diagnostica?

En la actualidad, no existe una prueba o análisis concreto para diagnosticar el SII, un desorden que, además, comparte muchos síntomas con otros trastornos digestivos y gastrointestinales. El diagnóstico, por tanto, se hace mediante la evaluación de los síntomas y el descarte de otras patologías –como la celiaquía, por ejemplo– que sí se pueden detectar mediante pruebas concretas, como un análisis de sangre y de heces, rayos X, una colonoscopia, etc. Por este motivo, el médico es una figura indispensable.

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