Alejandro Riquelme: “El ejercicio físico mejora la calidad de vida de los pacientes con cáncer”

  • “El ejercicio físico mejora la calidad de vida de los pacientes en tratamiento” | Cristina Bejarano
    “El ejercicio físico mejora la calidad de vida de los pacientes en tratamiento” | Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 4 min.

16 de mayo de 2019. 15:28h

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Pedro del Corral 16/5/2019

10 PREGUNTAS ONCOLOGÍA | Dr. Alejandro Riquelme

Jefe asociado del Servicio de Oncología Médica del Hospital La Luz de Madrid

1- ¿Es recomendable que los pacientes con cáncer realicen algún tipo de ejercicio físico?

El estilo de vida, el ejercicio físico y la dieta son factores que influyen en nuestra salud, mejorando nuestra calidad, disminuyendo el riesgo cardiovascular y reduciendo la aparición de otras enfermedades. Sin embargo, probablemente debido al pronóstico de muchas patologías oncológicas, la relación de estas variables con la mejoría de los pacientes oncológicos no había sido científicamente demostrada hasta hace relativamente poco. Las sociedades médicas de nuestro entorno han comenzado a recomendarlo y promocionarlo

2- ¿En qué fase se puede realizar?

El ejercicio físico mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes en tratamiento e incluso en aquellos que ya no lo están recibiendo. Además, disminuye la toxicidad y mejora la tolerancia de los fármacos, permitiendo completar el plan preestablecido y consiguiendo más frecuentemente los resultados esperados. Se recomienda para todos los pacientes con cáncer independientemente de la localización y el estadio de su enfermedad, siempre de forma adaptada e individualizada.

3- ¿Qué beneficios tiene?

En los pacientes oncológicos ha demostrado un control significativo de los efectos secundarios de los tratamientos antineoplásicos, una mejora de la calidad de vida y, en algunos casos, aumento de supervivencia. Síntomas tan frecuentes en nuestros pacientes y de tan difícil manejo con las terapias convencionales como la astenia, la fatiga, la neuropatía periférica, la ansiedad o la disminución de la líbido –ya sean secundarios a los tratamientos recibidos o a la propia enfermedad– mejoran de forma significativa con el ejercicio físico.

4- ¿Es seguro practicarlo?

El ejercicio físico ha demostrado ser seguro siempre que sea específico, individualizado y supervisado según la condición de cada persona. El paciente debe ser valorado de forma global, en todas y cada una de sus esferas, y por distintos especialistas y modalidades en función de las necesidades individuales. Es imprescindible un manejo multidisciplinar, una colaboración transversal de los distintos especialistas médicos implicados, una comunicación íntima y bidireccional con otros profesionales de la salud, como los equipos de Enfermería y Psicooncología, así como contar con la estrecha colaboración de expertos nutricionistas y fisioterapeutas especializados y con la novedosa e indispensable ayuda de especialistas en ejercicio físico adaptado para los pacientes con cáncer.

5- ¿Existen contradicciones?

No existen restricciones absolutas para la realización de ejercicio físico. Éstas siempre son relativas para cada paciente y cada actividad.

6- ¿Cuáles son las actividades más recomendables?

Tanto el ejercicio aeróbico como el de resistencia ayudan a mantener y mejorar la funcionalidad física, el bienestar mental y, por consiguiente, la calidad de vida. De forma muy general, las diferentes guías recomiendan integrar actividades de resistencia, de fuerza y de flexibilidad, realizando al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana, o sustituirlo por 75 minutos semanales de un deporte más enérgico o vigoroso. El objetivo principal es evitar al máximo la inactividad y el sedentarismo: cuanto más ejercicio se realice, mayor será el beneficio para la salud.

7- ¿Conviene que un paciente con cáncer haga ejercicio después del tratamiento con independencia del tipo de tumor que tenga?

Según la evidencia disponible hasta el momento, el mayor beneficio del ejercicio físico es para pacientes diagnosticadas de cáncer de mama y, en segundo lugar, para aquellos que tienen cáncer de colon y de próstata. Resulta imprescindible la individualización de cada caso, la valoración personal de cada paciente, conocer la patología, el estadio, los órganos o estructuras afectadas y los tratamientos recibidos, para poder establecer un correcto y óptimo plan de ejercicio.

8- En cuanto a los ejercicios de fuerza, ¿se recomienda, por ejemplo, a mujeres operadas de un tumor de mama?

Las pacientes que realizan una actividad física de intensidad moderada-alta de forma regular y constante tienen un menor riesgo de recaída y un significativo aumento de la supervivencia con una menor tasa de mortalidad por cualquier causa. Además, el ejercicio puede mejorar los efectos secundarios de los tratamientos hormonales, con una importante disminución del dolor articular tanto en frecuencia como en severidad, así como de otros síntomas relacionados.

9- ¿Cómo influye el deporte en el estado de ánimo?

Numerosos estudios han demostrado que el ejercicio físico de intensidad moderada mejora sustancialmente la calidad de vida y la salud mental de los pacientes oncológicos. Establecer una rutina promueve la constancia y el autocuidado, manteniendo una funcionalidad e independencia física que ayudan a estabilizar el estado de ánimo.

10- ¿Aumenta la supervivencia?

Practicar algún ejercicio antes, durante o después de los tratamientos antineoplásicos se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar nuevas neoplasias y otras comorbilidades como diabetes, enfermedad cardiovascular y osteoporosis. Finalmente, estudios epidemiológicos sugieren un efecto protector del deporte en pacientes oncológicos, con una clara disminución en la tasa de recurrencia y en la tasa de mortalidad por cáncer y por otras causas.

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