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Uso del catalán

¿Por qué los sanitarios de Baleares están aprendiendo el catalán sin obligación?: "Quiero entender a mis pacientes"

Cada vez son más los profesionales sanitarios que optan por apuntarse a estas clases, motivados por razones que van desde la integración social hasta la empatía con sus pacientes

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En la sanidad pública de Baleares ya no es obligatorio acreditar un nivel de catalán para acceder a una plaza. La norma cambió hace dos años, cuando el Govern decidió suprimir este requisito y sustituirlo por cursos voluntarios de formación lingüística.

Aun así, cada vez son más los profesionales sanitarios que optan por apuntarse a estas clases, motivados por razones que van desde la integración social hasta la empatía con los pacientes.

Cursos adaptados a la sanidad

El Ib-Salut ha puesto en marcha un programa de aprendizaje de catalán específicamente diseñado para médicos, enfermeras y personal sanitario. Desde el curso 2024/2025, más de 400 trabajadores han participado en estas formaciones, que combinan vocabulario básico con terminología médica propia del ámbito de la salud.

Existen actualmente dos niveles: el A2 (inicial) y el B1 (intermedio). Ambos cuentan con manuales propios, que incluyen audios, ejercicios de comprensión, fichas de vocabulario y simulaciones de situaciones habituales en hospitales y centros de salud. Se pueden cursar de forma presencial o en línea, aunque no quedan grabados para quienes no asisten en directo. La previsión del Govern es mantener este programa al menos hasta 2027.

El nivel A2 está pensado para quienes no tienen conocimientos previos y aborda desde saludos básicos hasta conversaciones sencillas sobre síntomas. El B1, en cambio, introduce prácticas más complejas como la atención telefónica, explicaciones sobre procedimientos médicos o visitas domiciliarias. La intención es que los sanitarios puedan desenvolverse en situaciones reales con un mínimo de soltura.

Motivaciones diversas

Aunque ya no existe obligación legal, muchos profesionales consideran útil aprender catalán. Para algunos, se trata de un gesto de respeto hacia la sociedad en la que trabajan; para otros, de una herramienta que facilita la comunicación con pacientes que prefieren expresarse en su lengua materna, especialmente personas mayores. También hay quienes lo ven como un valor añadido en oposiciones, ya que el idioma sigue puntuando en los procesos de selección.

Los propios alumnos destacan que las clases resultan prácticas y adaptadas a su entorno laboral. Reconocen, no obstante, que soltarse al hablar requiere tiempo y confianza, y que la práctica diaria con pacientes es clave para ganar fluidez.

Valoración y críticas

La iniciativa ha tenido buena acogida entre quienes participan, pero no está exenta de críticas. Desde colectivos vinculados a la defensa del catalán se considera que los cursos, aunque positivos, no compensan la eliminación del requisito lingüístico. Argumentan que se trata de formaciones básicas, con horarios restringidos y sin una acreditación oficial sólida.

Además, se cuestiona que las clases se impartan fuera del horario laboral, lo que deja toda la responsabilidad en manos de los trabajadores. Para estas plataformas, garantizar que los profesionales sanitarios entiendan a los pacientes en su lengua es una cuestión de derechos y de calidad asistencial, y no debería depender solo de la buena voluntad de cada uno.

Entre la voluntad y la necesidad

La realidad muestra un panorama mixto: hay profesionales que se limitan al castellano y otros que se esfuerzan por incorporar el catalán a su día a día. Los cursos han demostrado ser una herramienta útil para mejorar las competencias lingüísticas en el ámbito sanitario, aunque muchos reclaman una estrategia más ambiciosa que asegure que la lengua propia de las islas tenga un papel real en la atención al paciente.

Mientras tanto, en hospitales y centros de salud de Baleares, cada vez más trabajadores optan por aprender catalán no por obligación, sino por convicción. Una decisión que, más allá de la normativa, contribuye a reforzar la cercanía y la confianza en la relación médico-paciente.