Objetivo: que los fondos Feader actúen también contra la despoblación

El consejero Jesús Julio Carnero pide al ministro Planas que defienda en Europa una cantidad adicional para los territorios menos poblados

Castilla y León tiene claro que Europa debe implicarse más con las regiones más despobladas a través de los distintos mecanismos de financiación que ya tiene en marcha, como son por ejemplo los Fondos Feader que se dirigen a proyectos de desarrollo rural en los pueblos, y que nuestra Comunidad considera que pueden servir también para conseguir repoblar los territorios.

Así se lo planteaba ayer el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, al ministro Luis Planas, durante el Consejo Consultivo previo al Consejo de Ministros de Agricultura de la UE que se celebraba de forma telemática por la pandemia, y donde Carnero reivindicaba que estos fondos Feader se aprovechen también para luchar contra la despoblación y no solo para actuar en favor del desarrollo rural. Así, el consejero pedía a Planas que defienda en Europa que se establezca una cantidad adicional de fondos Feader para aquellos territorios que tengan mayores problemas de despoblamiento, como es el caso de Castilla y León.

«Esta financiación -explicaba Carnero- debería detallarse por Estado miembro y ser aplicada a las regiones cuya densidad de población esté muy por debajo (inferior al 50 por ciento) de ma media europea (116 habitantes por kilómetro cuadrado).

Por otro lado, y al hilo de la reciente presentación por parte del Presidente del Gobierno del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España, Carnero reivindicaba ante Planas un mayor protagonismo para el sector agrario y agroalimentario respecto a los fondos genéricos del instrumento «Next Generation». «Se trata de un fondo que debe de ayudar más al sector agrario y que según el estudio del Gobierno de España no aparece significado», advertía.

Pacto Verde Europeo

En lo que se refiere al marco del Pacto Verde Europeo, el consejero reclamaba igualmente a la Comisión Europea la idoneidad de que realice estudios de impacto que justifiquen, o no, los objetivos de reducción previstos en temas de fertilizantes, fitosanitario, o incluso el incremento de la superficie de agricultura ecológica, antes de que se presente el texto o iniciativa legislativa prevista para 2023. Objetivo: conseguir un sistema alimentario equitativo, sano y respetuoso con el medio ambiente.

El consejero pedía también a la Comisión Europea que debería plantearse objetivos alcanzables, sin efectos perjudiciales a la hora de mantener la capacidad productiva del sector agroalimentario, y apoyaba la propuesta del Consejo Consultivo de pedir a Europa también una Estrategia m´s ambiciosa para reforzar el cultivo de proteaginosas en el viejo continente. «El campo de Castilla y León responderá bien a esta demanda», decía Carnero.

PAC

Por otra parte, el consejero pedía “prudencia” en la aplicación de los nuevos ecoesquemas de la futura Política Agraria Común (PAC), que entrará en vigor el 1 de enero de 2023, que suponen prácticas medioambientales, con el reto de que exista un periodo transitorio para su “aprendizaje” por parte de los profesionales del campo y con un enfoque que implique a todos.

Carnero reivindicaba que las ayudas asociadas, que buscan hacer frente a una situación de vulnerabilidad económica o social, y por lo tanto, también medioambiental, deben conservar su cuantía, así como que se permita la habilitación de planes nacionales para determinados sectores. Por tanto, consideraba que el peso de los ecoesquemas podría bajar y destinarse a las ayudas asociadas, que tendrán un impacto ‘verde’.

Finalmente, el consejero aseguraba que estos ecoesquemas no deben ser superiores al 15 por ciento de los fondos del primer pilar, ya que parten de él, mientras recordaba que la PAC “es una política de apoyo a las rentas de los agricultores y ganaderos”, y su giro hacia el impulso hacia otros objetivos ambientales, podrían debilitar su fin.