Oriol Mitjà: la caída en el olvido del gurú de Torra

La trayectoria del epidemiólogo combina grandes triunfos con errores

Oriol Mitjà junto a Alba Vergés
Oriol Mitjà junto a Alba VergésDepartament de SAlut (nombre del dueño)

Para bien o para mal, la carrera y la trayectoria de Oriol Mitjà es definitivamente inusual. Es a la vez un héroe en Papua Nueva Guinea por su lucha contra el virus pian, elogiado y denostado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), omnipresente en los medios durante una temporada (sobre todo en las primeras semanas del estado de alarma), otrora asesor y gurú de Quim Torra, apadrinado por Bonaventura Clotet y el científico favorito del independentismo.

Mitjà, prestigioso epidemiólogo y con importantes logros a su espalda, se dio a conocer en buena parte al gran público en las primeras semanas de confinamiento, por sus numerosas apariciones en diferentes medios, especialmente TV3. En el programa “Preguntes freqüents” de la cadena autonómica, el grupo musical Sixtus incluso tocó un tema compuesto especialmente para él. Sin embargo, ha desaparecido por completo de los medios en las últimas semanas, coincidiendo con su distanciamiento con Torra.

Su popularidad aún creció más en otra fecha importante, el pasado 7 de abril. Fue el día en el que fue nombrado asesor del president de la Generalitat, Quim Torra. Mitjà rápidamente se encargó de propagar que era un trabajo no “remunerado”, y que actuaría con “independencia”. El primer encargo para el científico fue ser el responsable de la creación de un informe relacionado con la reactivación de la actividad sanitaria, social y económica pasada la reclusión por el coronavirus.

Eran las semanas en las que Mitjà combinó su casi omnipresencia en los medios con una posición muy cercana a Torra, la Generalitat y, en definitiva, con el independentismo. Pero llegaron los problemas. A las dos semanas de su nombramiento, el epidemiólogo pidió a diversos expertos catalanes en enfermedades infecciosas que leyeran y, si lo considerasen oportuno, aportaran modificaciones a su “Plan de desconfinamiento”.

El problema es que les dio de plazo sólo 37 horas, pero lo peor fueron las inesperadas críticas que recibió. No sobre el contenido del documento -que encima fue desgranado por Torra en TV3-, sino porque los expertos consultados destaparon que había un cisma entre ellos y el president, por culpa de esa especie de “equipo paralelo” liderado precisamente por Mitjà.

Además, en su informe sobre el desconfinamiento, Mitjà rebajó una idea de Torra, conocida como el “carnet vírico”, una especie de “pasaporte inmunológico” para personas que hubieran superado el covid-19. El president y su Govern estaban muy interesados con esta idea. Fue el inicio del distanciamiento entre Torra y Mitjà.

Fue precisamente en abril cuando más clara se vio una por entonces creciente influencia de Mitjà sobre Torra. Se notó especialmente en las constantes críticas de la Generalitat, sobre todo por parte del president y del conseller de Interior, Miquel Buch, sobre cualquier decisión o medida del Gobierno. No se recuerdan puntos de concordia y de acuerdo entre ambos ejecutivos en esas semanas. Llegó a pedir incluso la dimisión en bloque del Comité Técnico de Gestión del Coronavirus, presidido por el doctor Fernando Simón.

Otro hecho importante fue su investigación sobre el principio activo de la hidroxicloriquina para prevenir el contagio de la enfermedad, y que se descubrió que estaba mal enfocado, sin producir los positivos efectos deseados. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), dependiente del Ministerio de Sanidad, alertó de que el uso de la hidroxicloroquina puede producir trastornos neuropsiquiátricos, incluso puede inducir al suicidio. Incluso la OMS ha rechazado que esta investigación produzca efectos positivos.

Las críticas a Mitjà se intensificaron e incluso otro experto en epidemias, el jefe del servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, Antoni Trilla, salió en su defensa. Valoró el ensayo clínico que Mitjà coordinó con el equipo de su mentor, el jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol, Bonaventura Clotet.

Antes de estos episodios polémicos relacionados con la pandemia, Mitjà consiguió hitos como ser elegido Catalán del Año en 2017, el premio Fundación Princesa de Girona, y prestigiosas victorias, como que su trabajo consiguió una decisiva reducción de la mortalidad causada por el virus pian en Papúa Nueva Guinea.