Jordi Pujol, según los archivos de la CIA

La agencia estadounidense guarda algunos informes donde aparece el político catalán

El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol
El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol

Con cierta regularidad, la CIA desclasifica algunos de sus informes secretos. Muchos de ellos sirven para saber cómo nos ven desde Estados Unidos, qué temas son los que han interesado en lo relativo a la política internacional. Por eso, no deja de ser interesante saber qué información tiene sobre algunos de nuestros políticos. Con motivo del 90 aniversario del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, este diario ha buceado en los documentos que esta agencia sobre el político. Todos ellos, al menos los que se han hecho públicos hasta la fecha, demuestran que en la CIA ha habido un relativo interés en su figura.

Uno de ellos, desclasificado el 1 de junio de 2010, fue realizado el 18 de julio de 1995 y es una recopilación de acontecimientos internacionales que han tenido lugar en el mundo en los últimos días. El nombre del informador está censurado, como ocurre en la mayoría de reportes de la CIA. En uno de sus apartados, bajo el sello de “secreto”, se habla de “la lenta desintegración de la coalición de gobierno”. En él se apunta que el socio del entonces presidente del Gobierno Felipe González -a quien se califica como primer ministro- “decidió ayer retirar su apoyo general a los socialistas, pero dijo que no tiene la intención de derrocar al gobierno mientras que Madrid presida la UE”, un hecho que se extendía hasta finales de ese año. “El líder de la coalición Jordi Pujol está ahora pidiendo que haga una convocatoria anticipada de elecciones para la primera mitad del próximo año”, dice el documento. Igualmente se informa que es probable que Convergència i Unió den apoyo a los próximos presupuestos, aunque seguramente González buscaría otros apoyos. Como curiosidad, la CIA trabajaba con la hipótesis de que el entonces líder socialista no se volviera a presentar en las elecciones de 1986, apostando como Javier Solana como posible candidato. González, sin embargo, sí se presentó aunque perdió ante el PP de José María Aznar.

Existe en los documentos de la agencia un curioso informe sobre la política española de los años 80 presentado el 1 de mayo de 1983. Lleva por título “España: autonomía regional y estabilidad política”. No sabemos, como siempre, el nombre del autor de estos papeles, pero sí que fueron redactados en las oficinas de la CIA en Europa. Es un estado de la cuestión a nivel autonómico, con una especial atención a la situación en Cataluña. En este sentido se señala que el primer escalón que tuvo delante el gobierno de Suárez, tras la muerte de Franco y la dimisión de Arias Navarro, fue “la presión vasca y catalana” que de manera “inmediata e individual” recibió atención. En el informe hay un apartado centrado en CiU, en el que se recuerda que Pujol en la Generalitat ha adaptado políticas socioeconómicas “cautelosas y conservadoras”, además de tratar de distanciarse de la etiqueta de “derechas”.

Una de las primeras apariciones que hemos podido localizar en los archivos de la CIA es de 1979, en un extenso expediente sobre la situación en Europa occidental. Curiosamente los agentes de esta organización se limitaron, como apuntan en esas hojas, a bucear en lo que en esos días publicaba la revista “Cambio 16”. En él se hablaba del llamado “Pacte del Progrés” que benefició en las elecciones municipales a socialistas y comunistas, con la ayuda de los convergentes. Uno de los entrevistados para ese reportaje fue Josep Maria Cullell, en su momento delfín de Pujol y luego caído en desgracia por un caso de tráfico de influencias. En 1979, Cullell recordaba que la futura gobernabilidad de Cataluña, “como ha dicho Pujol recientemente en una conferencia en Esade, depende del PSC y de CDC. Por eso hemos trabajado todos juntos en hacer este pacto”.

La CIA también se interesó, según lo localizado en sus archivos, en la llamada “operación Roca” y que tenía como objetivo colocar a Miquel Roca en la Moncloa en las elecciones generales de 1986 bajo las siglas del Partido Reformista Democrático (PRD). Fue estrepitoso fracaso. Todo ello tenía el apoyo de Pujol. Es interesante leer como los estadounidenses analizaron una formación que “en un principio era vista de manera escéptica por otros miembros de CiU, como el propio líder Pujol”. La agencia sostenía que Roca lo podía tener difícil, entre otros aspectos, por su “identidad catalana” por culpa, entre otros puntos, por “los cargos del gobierno de González” contra Pujol por “mala conducta criminal” en el caso Banca Catalana.