El plan de la CUP: atrincheramiento de Torra en la Generalitat y confrontación con el Estado

Los anticapitalistas, que exigen previamente haber acordado la fecha de las elecciones con JxCat y Esquerra, piden desobedecer al Tribunal Supremo ante la inhabilitación del president

La CUP ha perdido peso e influencia política en Cataluña desde que pasó a hacer oposición al Govern. Si bien, ahora que pueden volver a agitarse las aguas del “procés”, trata de recuperar la iniciativa. Las citas judiciales del presidente de la Generalitat, Quim Torra, -17 y 23 de septiembre- que pueden desembocar en una inhabilitación -previsiblemente en octubre- abocan a un horizonte político convulso y la CUP parece dispuesta a aprovechar ese clima para plantear un desafío al Estado: propone la desobediencia y atrincheramiento de Torra en el Palau de la Generalitat y alienta la confrontación con el Estado. Antes de que se dé ese escenario, de manera “indispensable”, reclama acordar una fecha para las elecciones con JxCat y Esquerra.

Desde el Parlament, el líder de la CUP, Carles Riera, ha planteado la “vía Venturós”, en alusión a Montse Venturós, la alcaldesa de Berga (Barcelona) de su partido que también fue inhabilitada por desobediencia, pero se mantuvo en el desempeño de sus funciones. En este sentido, según ha explicado, el objetivo es que el president continúe ejerciendo sus funciones excepto para actos administrativos -es decir, firmar documentos- para “no incurrir en un problema de funcionamiento operativo que pueda impedir la actuación” de la Generalitat en la prestación de servicios a los ciudadanos.

En paralelo, ha reclamado una “confrontación cívica y democrática” con el Estado. En este sentido, apela de nuevo a la sociedad civil independentista, que habrá que ver hasta qué punto está dispuesta a movilizarse tras meses de letargo -el viernes, con la Diada, tiene una prueba de fuego-: por un lado, por la pandemia y sus derivadas económicas y sociales, que centrarán las preocupaciones de los ciudadanos; por otro lado, por la progresiva desafección entre las bases hacia los partidos por la falta de avances en el “procés”.

La CUP, asimismo, reclama acordar la fecha de las elecciones con JxCat y Esquerra porque considera que la legislatura, independientemente de la inhabilitación de Torra, está agotada. Esquerra también viene pidiendo desde hace tiempo consensuar con JxCat cómo encarar el desenlace de la legislatura, pero tampoco ha sido atendido por el partido de Puigdemont.

El planteamiento de la CUP ha recibido una inmediata respuesta por parte de Catalunya en Comú-Podem, que ha reprochado que Cataluña no está para “simbolismos”. “Debe haber un Govern que gobierne, que no esté roto ni pensando en sus batallas electorales y piense en la gente”, ha dicho el diputado David Cid. “Es el momento de las elecciones”, ha agregado, recordando que ya era la propuesta de Torra, que el 29 de enero, en una declaración institucional desde el Palau de la Generalitat dio por agotada la legislatura y que convocaría elecciones.

El diputado de Ciudadanos, Nacho Martín Blanco, ha pedido que el Govern dé “prioridad” a las cuestiones que interesan en la ciudadanía y aparque su desafío a la Justicia, en alusión a la posibilidad de desobedecer la resolución del Tribunal Supremo. En este sentido, ha dicho que el “dramatismo” de la actual situación de pandemia exige “responsabilidad, seguridad y rigor por parte de los gobernantes”.