Dos marcadores cardíacos permiten predecir complicaciones en pacientes con covid con un simple análisis

Desde el inicio de la pandemia por coronavirus, se ha visto como el virus puede afectar de forma significativa a otros órganos del paciente más allá del pulmón.

Es un dato que algunas personas diagnosticadas de coronavirus han sufrido daños cardíacos y ahora, un estudio elaborado por médicos del Servicio de Cardiología del Hospital del Mar e investigadores del Instituto del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y del CIBERESP pone de relieve que esos daños cardíacos pueden ser útiles para pronosticar una peor evolución de la infección.

La investigación parte de los datos analizados de 651 pacientes que ingresaron por coronavirus en el Hospital del Mar del 27 de febrero al 7 de abril a los que se les pudo llevar a cabo un análisis de dos indicadores en sangre de daño cardíaco, concretamente la proteína troponina T y el péptido natriurético cerebral (NT-proBNP) en el momento del ingreso. Y esos datos confirman que aquellos que llegaban al centro médico con niveles altos de estos dos marcadores evidenciaban una peor evolución de la infección; «necesitaban más oxígeno, más tratamiento y morían más que aquellos pacientes en cuyas muestras de sangre no se identificaban dicho marcadores de daño cardíaco», explica la doctora Beatriz Vaquerizo, jefa del Servicio de Cardiología del Hospital del Mar y autora de la investigación junto con el doctor Jaume Marrugat, director del Programa de Epidemiología Cardiovascular de la CIBERCV.

Así pues, un 34,6% de los pacientes ingresados presentaban niveles altos de troponina -T y un 36,2% de NT-proBNP. Estos datos reflejan que los marcadores ya estaban elevados en el momento del ingreso, lo que sugiere la existencia de un daño cardíaco precoz en la tercera parte de los pacientes COVID-19 ingresados. Pero es más, El porcentaje de mortalidad y necesidad de ventilación mecánica entre los pacientes con niveles elevados de los marcadores fue en ambos casos del 80%, en constraste con el 15,9% de los pacientes en los que no se identificaron esos niveles.

Es decir que quienes en el momento del ingreso ya evidenciaban daños cardíacos por la COVID-19 tenían una peor evolución de la enfermedad, mientras que aquellos pacientes que pudieron ser trasladados a sus domicilios para seguir desde allí su recuperación o cuyos síntomas eran menos severos no presentaban daños cardíacos en el momento del ingreso.

Por todo ello, de la investigación se desprende que «los marcadores de daño cardíaco tienen capacidad para identificar a aquellos pacientes que tendrán una peor evolución de la COVID-19», tal y como apunta la doctora Vaquerizo, de manera que, esta información «nos permite estratificar a los pacientes de cara a una segunda ola de contagios». «Se podrá optimizar de forma precoz la estrategia terapéutica», señala la investigadora, para a continuación indicar que «la hipótesis más probable para explicar el daño que la COVID-19 causa a nivel cardíaco es que en nuestro organismo se genera una inflamación como reacción al virus el virus que afectaría al corazón de algunos pacientes».