La “cara B” de los Presupuestos: ERC aprobará las cuentas de Colau como moneda de cambio

Maragall rectifica solo una semana después de oponerse. «Barcelona, Cataluña y España necesitan empezar el año con presupuestos», justifica la alcaldesa

El líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Ernest Maragall, acompañado por sus compañeros, Elisenda Alamany y Gerad Gómez del Moral
El líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Ernest Maragall, acompañado por sus compañeros, Elisenda Alamany y Gerad Gómez del Moral FOTO: Andreu Dalmau EFE

El pacto “in extremis” del Govern de Pere Aragonès con los Comunes para los presupuestos de la Generalitat esconde un intercambio de favores, una “cara B” que beneficia directamente a la alcaldesa Ada Colau y su gobierno municipal integrado también por el PSC: Esquerra facilitará la aprobación de las cuentas del Ayuntamiento de Barcelona para 2022. Un cambio de postura radical en menos de una semana, después de que los republicanos votaran en contra de su tramitación inicial el pasado miércoles y dejaran a la ex activista en manos de la plataforma de Manuel Valls, ahora liderada por Eva Parera.

La sucesión encadenada de eventos ha evidenciado desde el primer minuto el citado intercambio de favores: fue el propio líder del grupo municipal de ERC, Ernest Maragall, quien ha anunciado una rueda de prensa para escenificar públicamente la rectificación de su partido: “Esquerra de Barcelona no puede quedar al margen de la situación generada por los presupuestos de la Generalitat”, ha señalado en el Parlament. Eso sí, el republicano no ha aclarado si su grupo se abstendrá o votará a favor de las cuentas del gobierno municipal en un pleno que se celebrará a finales de diciembre.

Sea como fuere, lo cierto es que los republicanos ceden a la exigencia de los Comunes de intercambiar apoyos en Barcelona y Cataluña, aunque Maragall se ha mostrado crítico porque no comparte las cuentas del Ayuntamiento. “La política del mercadeo no es la nuestra”, ha señalado el líder de Esquerra en Barcelona. “Asumimos la contradicción e incoherencia entre lo que votamos la semana pasada (en contra) y lo que votaremos (a favor), lo hacemos responsablemente”, ha añadido intentando explicar y justificar la decisión.

Y es que el partido morado llevaba semanas reclamando un pacto global a tres bandas: avanzar en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con ERC, atar los de la Generalitat y los del Ayuntamiento de la capital catalana. «Barcelona, Cataluña y España necesitan empezar el año con presupuestos», ha admitido la propia Colau, quien ha rechazado hablar de “intercambio”, se ha limitado a hacerlo en términos de «beneficios» y ha calificado a ERC, eso sí, de «socio preferente».

Y es que la maniobra entre el Govern y los Comunes en la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona también entraña varias consecuencias a largo plazo con la vista puesta en las municipales de 2023: ERC libra a Colau de volver a depender de los herederos de Manuel Valls, una circunstancia objeto de fuertes críticas por parte del propio independentismo, y pasa a ser su aliado para las cuentas de la pospandemia.

Y aquí entra en juego el segundo factor a tener en cuenta en esta lucha a largo plazo: Maragall, principal líder de la oposición y dirigente que ganó las elecciones 2019 pese a no lograr mayoría para gobernar, pierde “de facto” gran parte de la capacidad para hacer oposición y postularse como alternativa al facilitar las cuentas de su máximo rival.

Además, el apoyo Esquerra a los presupuestos municipales de Barcelona –con un sí o una abstención– abre otra brecha con JxCat: los posconvergentes, liderados en el Consistorio por una dirigente tan de peso como Elsa Artadi, se oponen radicalmente a las políticas de Ada Colau y su plan pasaba por desgastar a la alcaldesa en el Ayuntamiento para ganar terreno con la vista puesta en los comicios de dentro de dos años.

“JxCat será la garantía de que el modelo de Ada Colau no se traslade a toda Cataluña”, ha avisado el diputado Joan Canadell en el Parlament marcando perfil propio, dejando clara la postura del partido de Puigdemont en contra de los Comunes y lanzando ya la precampaña para las municipales.