Cataluña

Fiestas de Gràcia: la última gesta del Quijote en Barcelona

El jurado también ha reconocido a la calle de Tordera, con el segundo premio de honor, y a Progrés, con el tercero

La calle VErdi ha vuelto a ganar el concurso con su reinterpretación del Quijote
La calle VErdi ha vuelto a ganar el concurso con su reinterpretación del Quijote FOTO: Quique García EFE

Pese a la creciente turistificación del barrio, todo barcelonés que se encuentre en la ciudad en pleno agosto tiene una cita ineludible con el barrio de Gràcia y sus fiestas. Durante una semana, las calles del barrio se tiñen de color en una festividad que lucha por conservar su esencia local en un mundo cada vez más globalizado y con un público cada vez más ajeno a la propia celebración. Esta tarde tocaba fallar el premio a la calle mejor engalanada. Al final, el pueblo ha hablado. Mientras el gobierno municipal de Ada Colau se ha negado por activa y por pasiva a dedicarle una estatua al Quijote, pese al emocionado relato que Cervantes hace de la capital catalana en la segunda parte de su archiconocida obra, las fiestas de Gràcia le han rendido el homenaje merecido.

Así las cosas, Verdi, y sus habituales superproducciones, volvieron a proclamarse ganadores del concurso de calles engalanadas de la Fiesta Mayor de Gràcia 2022. Verdi se ha llevado 298,5 puntos con su «Quijote». En segundo lugar, la calle de Tordera con el montaje «Paseo de China», ha merecido 291,5 puntos del jurado. El tercer premio ha sido por la calle del Progrés, que ha recibido 282 puntos por su decoración «Progrés Park».

Los ganadores se dieron a conocer en un acto que se hizo este miércoles por la tarde en la plaza de la Vila. De la misma manera que ya ocurrió durante el pregón, el concejal de Gràcia, Eloi Badia, fue abucheado durante su parlamento. Badia señaló que todos los participantes se merecían ganar por la dedicación y el esfuerzo que hacen en adornar las calles. Aparte de reconocer las calles mejor engalanadas, también se dieron los premios de honor a los mejores balcones y ventanas y también a las portaladas y comercios. «Cerca del mar», en la calle de Francisco Giner ha sido reconocido con el primer premio en portaladas y comercios y en cuanto a los balcones, el primer premio de honor se lo ha llevado la residencia de ancianos de la calle de Sant Lluís .

La ceremonia de entrega ha reconocido otros aspectos de los adornos de las calles en categorías especiales como la reutilización (la Perla), la mejor iluminación (Tordera), el detalle artístico (Berga), techo y laterales (Joan Blanques Baix de Tot i plaza de la Villa de Gracia), entrada y salida (Mozart) y otras menciones especiales.

El domingo pasado tuvo lugar el pregón en la sede consistorial del distrito de la mano de la expresidenta de la Fundación Festa Mayor de Gracia Carla Carbonell. La gran ausente fue la alcaldesa Ada Colau, justo un año después de ser abucheada e incluso de romper a llorar por los gritos en su contra en el discurso que entonces pronunció Jordi Cuixart (Òmnium). Sí se escucharon sonoros silbidos contra el concejal de Gràcia, Eloi Badia (BComú), y el presidente del Consell del Districte, Ferran Mascarell (Junts).

Historia de las fiestas

El origen de la celebración de estas fiestas populares data en el año 1817. La población comenzó celebrando el patronazgo agrícola el día 15 de mayo, ya que Gràcia era un pequeño pueblo dedicado a la agricultura. Con la llegada del desarrollo industrial y como consecuencia de esto, la llegada de artesanos, obreros y pequeños comerciantes provocó que el pueblo creciese significativamente.

Debido a este crecimiento, Gràcia cambió su festividad a las fechas que se conocen a día de hoy, incluyendo juegos, concursos y bailes. En 1997 estas fiestas patronales fueron declaradas de interés nacional.

Una de las actividades más apreciadas de estas fiestas es el concurso de calles adornadas. Cualquier persona interesada puede recorrer estas 23 calles que forman parte del concurso y dejarse sorprender por las distintas temáticas a la que se acoge cada una de ellas. Y es que cuando se trata de concursar, la gente echa su imaginación a volar, por lo que si te adentras en estas calles, puedes encontrarte tanto en el puente de Brooklyn, en Nueva York, como en la época vikinga.