
Opinión
Pedro Sánchez y los catalanes
Para él en Cataluña la única manera de sentirse constitucionalista es haciendo el seguidismo del PSC

Este es un artículo delicado, fruto de mis reflexiones personales, pero basado en conversaciones con diferentes personas. Antes de seguir, no puedo por menos que explicar que en contra de lo que según que gente puede creer, que mis relaciones con el Partido Socialista históricamente y especialmente en Madrid, proviene de causas que de una u otra manera interesaban a la opinión pública, defendí a héroes en la lucha antiterrorista, estuve en el juicio del 11-M, incluso fui abogado de un alto cargo del PSOE. Eso hizo que personas con las que no comulgaba, ni comulgo ideológicamente, me tuvieran en consideración; con algunos de ellos aprovechando mi estancia en Madrid, he tenido ocasión de hablar de tiempos pasados y también de la actualidad.
Pedro Sánchez, como a otra mucha gente, me ha parecido siempre alguien a quien solo le interesa el poder al precio que sea, como me explicaban, de haber pactado con Ciudadanos habría sido un perfecto socialdemócrata moderado, como pactó con Podemos se hizo de izquierda radical, lo que según me dicen coincide más con su ideología personal, siempre supeditada a tener el poder.
Me llamó la atención cuando a raíz de una estupidez tal como cerrar un club náutico para poner una valla en sus instalaciones y dejarlo con aspecto carcelario sin proyecto alguno, alguien me dijo que sí que es cierto que quieren cerrar todos los clubs de este tipo y que sin duda Pedro Sánchez está al tanto de ello, y más siendo la ministra la señora Aagesen. Pedro Sánchez cree que la ecología vende, que los clubs de vela del mediterráneo son inútiles y para pijos, y no está dispuesto a hacer concesiones; todos los demás, como él lo cree así, lo aceptan y obedecen.
No sé si esto es exactamente así, pero desde luego me dieron unas razones que me lleva a pensarlo. Nada más hacerse con la secretaria general del PSOE personas de ámbitos muy diferentes, me dijeron lo mismo de él, llegará a Presidente del Gobierno porque es muy listo y ambicioso, pero en lo que a ti (es decir a mi) te preocupa no cederá, porque Pedro es muy español, es un madrileño muy madrileño y muy de la meseta.
Evidentemente la inmensa mayoría de los madrileños son gente abierta y por decirlo de alguna manera no mesetarios, pero si esto es cierto explicaría por qué el centro de todo su odio es la Comunidad de Madrid, y su Presidenta Isabel Diaz Ayuso con la que no puede.
Explicaría también lo que podríamos llamar un cierto complejo con los catalanes y quizás también con los vascos, los necesita o por lo menos a ciertos catalanes para gobernar, pero no entiende lo que es Cataluña. Para él en Cataluña la única manera de sentirse constitucionalista es haciendo el seguidismo del PSC; una entidad que defienda el bilingüismo le resulta igual de extraño que alguien a quien le dé por practicar vela.
Quizás esté equivocado en mi planteamiento, pero les aseguro que lo escrito está meditado y hablado, porque si no resulta incomprensible que se pueda ser tan cínico como para que se opongan a que se cumplan las sentencias sobre el castellano en las escuelas o hacer algo tan descabellado como cerrar clubs de vela, cuando aún no sabe que hacer ni que va a pasar en ese terreno y con los edificios.
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