Sociedad

Los osos voladores de la Unión Soviética

Hay un rumor sobre la Unión Soviética y la caza de osos que nunca ha llegado a confirmarse, al menos hasta que la ciencia ha entrado en el campo de juego aportando las primeras pruebas.

Oso de los cárpatos (Ursus arctos)
Oso de los cárpatos (Ursus arctos)Creative Commons

Algunas preguntas parecen no tener importancia, pero esconden respuestas realmente increíbles. Por ejemplo: ¿por qué no todos los osos búlgaros son iguales? La pregunta no parece gran cosa e incluso podríamos pasarla por alto, pero estaríamos perdiendo una historia de aviones, complejos y la inmarcesible Unión Soviética.

Transportémonos a un bosque búlgaro. Paseando por él escuchas un gruñido, levantas la vista y ahí está, un oso oculto entre la frondosidad del bosque. Sin embargo, algo falla. Llevas días recorriendo las montañas y no habías visto nada parecido. Todos los osos que has visto hasta ahora eran de un tamaño relativamente pequeño. Todos ellos osos pardos (Ursus arctos), igual que el que estás viendo ahora, solo que con una diferencia: este es enorme.

Se trata de un oso bastante corpulento, pero todavía lo es más si lo comparamos con sus compañeros búlgaros. Podríamos pensar que se trata de una excepción, pero nada de eso. Nuestro gran oso no está solo. Otros de su misma envergadura recorren esos montes y, aunque son pocos, llevan años sobreviviendo. Lo más extraño es que no hay casos intermedios, parece tratarse de dos poblaciones distintas de osos pardos que no se mezclan entre sí. Entre los grandes y los pequeños no hay una gama de medianos, se trata de un misterioso todo o nada. ¿Cómo puede ser?

Un largo viaje

Parece una pregunta sencilla, pero a los biólogos les ha llevado su tiempo responderla. Solo había una cosa que tuvieran clara hasta ahora: esos osos eran extranjeros. No sabían de donde, pero sospechaban que podía tratarse de otra subespecie que hubiera venido de alguna otra parte, pero ¿de dónde? La respuesta llegó en 2013, con la publicación en Nature de un artículo donde se analizaba genéticamente a estos osos.

Los científicos habían hecho en concreto un análisis de microsatélites, que viene a ser comparar cuántas veces se repiten determinadas secuencias de ADN en el genoma de dos individuos o poblaciones. Es mucho más eficiente que secuenciar todo el ADN de un individuo con lo que pueden hacerse muchas más mediciones, mejorando la potencia estadística del estudio. Cuanto más parentesco exista más parecido será el número de repeticiones. Pues bien, aplicando esto los científicos descubrieron que, nuestros gigantes búlgaros, no estaban tan emparentados con sus compañeros de país como con los osos de los Cárpatos que vivían en Rumanía. Es más, no es que se parecieran, es que eran prácticamente idénticos.

Es posible que nunca hayas viajado de Bulgaria a los Cárpatos rumanos en coche, de hecho, es lo más probable y como yo tampoco lo he hecho he tenido que buscar de qué distancia estamos hablando para hacerme una idea del periplo que debieron hacer aquellos osos. Separando a los osos rumanos y a los búlgaros se encuentran más de 300 kilómetros. Más o menos la distancia entre Zaragoza y Madrid y sin montañas que les pudieran servir de refugio. A los biólogos no les terminaba de convencer esta idea ¿qué podría haber hecho que estos osos se aventuraran 300 kilómetros campo a través cuando los Cárpatos son el paraíso de los osos?

Distribución geográfica de las muestras y genotipos de varios osos. A: Mapa del sureste de Europa. B: Detalle de Rumanía y Bulgaria indicando en azul los osos genéticamente rumanos y en verde los bielorrusos. C: Detalle de Bielorrusia indicando con estrellas blancas los puntos de cría y, supuestamente, de entrega de los osos. (Mapa del artículo: Molecular evidence for historic long-distance translocations of brown bears in the Balkan region)
Distribución geográfica de las muestras y genotipos de varios osos. A: Mapa del sureste de Europa. B: Detalle de Rumanía y Bulgaria indicando en azul los osos genéticamente rumanos y en verde los bielorrusos. C: Detalle de Bielorrusia indicando con estrellas blancas los puntos de cría y, supuestamente, de entrega de los osos. (Mapa del artículo: Molecular evidence for historic long-distance translocations of brown bears in the Balkan region)Creative Commons

El paraíso de los osos

Los Cárpatos tienen fama de ser tierra de osos. Allí hay alimento suficiente como para mantener a una población de osos pardos más que respetable, pero eso no es todo. Uno de los principales motivos de que haya tantos osos en los Cárpatos se debe que, en la Unión Soviética, las autoridades se encargaban de asegurar su protección y su sustento, a veces incluso fomentaban su cría en cautividad para luego liberar a los cachorros. Todo ello suena maravilloso, hasta que nos hacemos la pregunta clave ¿por qué? Estos cuidados no eran “gratis”, por mucho que a Ceaușescu le gustaran los osos había algo que le gustaba más y era cazarlos. En general la caza de osos estaba bastante de moda en la Unión Soviética de 1960 a 1980. Cuanto más grandes fueran los osos, mejor.

Podríamos pensar que los osos rumanos huyeron de la caza hacia Bulgaria, pero eso habría sido ir de mal a peor, porque la afición cinegética era compartida, pero los cuidados eran mucho menores. Los científicos estaban algo perdidos hasta que, finalmente, dieron con la clave, y no era biológica, era política.

Complejo de oso

Para entender lo que pasó hemos de seguir hablando sobre la Unión Soviética, porque, como hemos dicho, en Bulgaria también estaba de moda la caza de osos. Aunque por supuesto, solo estaba de moda entre los ricos y de hecho era símbolo de estatus, como en su momento lo fue esquiar. El problema es que, como hemos visto, los osos búlgaros no son tan esplendorosos como los rumanos y por lo tanto la experiencia de matarlos no era tan “épica”. Todor Zhivkov era el presidente de Bulgaria por aquel entonces y como no podía ser de otro modo, era un gran aficionado a la caza de osos. En este contexto surgió una habladuría, un mito del que no existe ningún documento que lo avale pero que ha cobrado fuerza con los años: los osos “voladores”.

Según se cuenta, Todor envidiaba los grandes osos de los Cárpatos y le pidió ayuda a su camarada de cacerías, Nicolae Ceaușescu, el Secretario General del Partido Comunista de Rumanía. Aparentemente Ceaușescu respondió a la petición y con gran generosidad envió unos cuantos osos hasta Bulgaria. Pero no en camión o en tren, porque si uno quiere exportar osos para que sean cazados por altos cargos del la Unión Soviética, o lo hace bien o no lo hace. Los osos cruzaron esos 300 kilómetros en aviones. Supuestamente fueron muchos aviones, muchos osos “voladores” de los que no se dejó ninguna constancia en los registros, pero que permitieron a Todor dar rienda suelta a su pasión por matar animales y presumir de los grandes osos que albergaban sus tierras.

Todo esto ha sido un rumor, algo de lo que no existían pruebas hasta ahora. No son una factura, una dedicatoria ni un avión abandonado lleno de esqueletos de osos rumanos, es una prueba científica. De repente todo encaja porque, si es cierto que existieron esos viajes en avión se entiende completamente que haya grandes osos rumanos en los bosques búlgaros. Esto resuelve incluso el misterio de por qué estas poblaciones no se cruzan. A pesar de ser de la misma especie, han evolucionado de forma aislada y cuando se han reencontrado gracias a la Unión Soviética sus cuerpos y costumbres habían seguido caminos suficientemente distintos como para no atraerse demasiado unos a otros. Podrían reproducirse, pero simplemente prefieren a “los suyos”.

Esto es lo que nos cuenta la ciencia. No se trata solo de fórmulas, cálculos y teoría, sino de todas las historias que nos ayuda a descubrir. Si no fuera por la genética los osos “voladores” soviéticos seguirían relegados al mundo de las habladurías. Y, es verdad, todavía no hay pruebas suficientes como para afirmar tajantemente que hubo una exportación masiva de osos, pero estamos muchos más cerca de descubrirlo.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • No sabemos si se llegaron a enviar dichos osos de Rumania a Bulgaria, y menos si se realizó a través de aviones. En cualquier caso, es una hipótesis posible que explica la mayoría de las características de la población de osos búlgara.
  • Algunas fuentes hablan de búlgaros que decían haber visto osos voladores. Sin embargo, los osos se transportaban en el interior de los aviones, por lo que no está clara la validez de estas afirmaciones. De hecho, hay sospechas de que podría ser una mala traducción y que se estuviera refiriendo a un famoso modelo de avión soviético llamado por la OTAN “Bear” (oso en inglés), pero tampoco parece una explicación convincente.

REFERENCIAS: