El verdadero significado de “Noosfera”: El nuevo podcast de ciencia de La Razón

Así ha sido bautizado el nuevo podcast de ciencia de La Razón y aquí explicamos qué significa.

La Tierra cambia. Sabemos que el viento, el mar y el choque entre los continentes modifica la superficie de nuestro planeta. Se trata de la atmosfera, la hidrosfera y la geosfera actuando juntas. Estos son los procesos que típicamente estudiamos en el instituto, pero en ellos suele faltar la acción de la vida. La biosfera es el conjunto de seres vivos o ecosistemas donde se desarrolla la vida, y esta, también deja su huella en nuestro planeta. Analizando las rocas sedimentarias del fondo de los océanos podemos saber cuándo y en qué grado tuvo lugar una extinción masiva, por ejemplo, midiendo la cantidad de carbono 14, un tipo de carbono infrecuente, pero ligeramente más presente en los seres vivos. Así pues, la vida, la biosfera, altera la química de la geosfera.

Incluso si queremos ser más burdos podemos hablar de las minas de carbón, restos de los árboles del periodo carbonífero (hace más de 300 millones de años) cuyos troncos eran demasiado leñosos para las bacterias de la época, impidiendo que se descompusieran hasta que se transformaron en carbón. El petróleo y el gas natural, son reservas que alteran la geología de nuestro planeta, pero cuyo origen se encuentra en los seres vivos. Así pues, parece bastante evidente que la biosfera altera la geosfera, pero durante algún tiempo se contempló una tercera esfera que modificaba a su vez a las dos anteriores: la noosfera.

El Antropoceno

El concepto de “noosfera” nace en los años 30 y aunque no todos los autores lo usan con el mismo propósito, la definición que nos interesa a nosotros es la de Vladimir Vernadsky, un eminente geoquímico de la Unión Soviética y el fundador de la Academia de Ciencias Ucraniana. Para Vernadsky la inteligencia humana también causaba un impacto en la geosfera. En tanto que somos seres vivos somos parte de la biosfera, pero nuestras acciones y sus consecuencias distan mucho de las de otros organismos, hacía falta un nuevo término para referirse al conjunto de acciones y procesos desarrollados por el intelecto humano, y noosfera era perfecto, significando algo así como “esfera del raciocinio”.

Ahora sabemos que la acción humana está aumentando las temperaturas del globo, esto significa un calentamiento de los océanos haciendo que en ellos se diluyan más gases de la atmósfera, como el C02, que contribuye a acidificarlos, disolviendo las corazas calcáreas de algunos animales, como los corales. Al morir estos, se altera la estructura de los arrecifes y con ella la erosión que producen las corrientes marinas en el fondo oceánico. Es la noosfera, actuando sobre la biosfera, actuando a su vez sobre la geosfera.

La lluvia ácida agravada por la emisión de gases de dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre erosiona los silicatos de algunas rocas, edificios y estatuas dándoles formas extrañas. La desaparición de los glaciares por el aumento de temperaturas detiene su acción erosiva sobre terreno y la fusión de los casquetes polares cambia la blanca nieve por superficies oscuras que retienen más el calor aumentando de nuevo la temperatura. La minería ha extraído metales que antes solo estaban en las profundidades y el uso que le dábamos a los combustibles enriquecidos con plomo ha depositado en la superficie más cantidad de este metal pesado de la que ha habido nunca.

Las pruebas nucleares han contaminado la superficie de la corteza terrestre con materiales radiactivos y, aunque esto no supone un peligro per se, dentro de miles de años se seguirá pudiendo detectar esa capa de rocas más radiactiva que sus circundantes, como si estuviera subrayando nuestra época. Incluso siendo burdos, hemos creado con nuestras acciones minerales nuevos, como las trinititas, producidas por el impacto de la prueba nuclear Trinity, una versión de las tectitas que generan los meteoritos al chocar contra el suelo y fundir los silicatos de la arena o la roca, convirtiéndolos en vidrio.

Algunos expertos, incluso, hablan de nuestro tiempo como el Antropoceno, poniendo fin a la época geológica del Holoceno que es como oficialmente se sigue llamando a el momento geológico que estamos viviendo. Una época que, huyendo de antropocentrismos absurdos, está marcada para bien y para mal por nuestra mano.

El conocimiento como un todo

Y esa es parte de la gracia del término, no solo que describe una realidad de nuestra ecosfera, sino que difumina la frontera entre las ciencias para hablar del conocimiento, de cómo la geología, la biología, la química, la física, la tecnología e incluso la psicología actúan unas sobre otras modelando nuestro planeta y el mundo en el que vivimos. Es casi un canto a la belleza del conocimiento por el conocimiento.

Pues bien, esto es precisamente lo que espera conseguir Noosfera, el podcast de ciencia de la Razón. Porque la radio no ha muerto, y a través de su formato online, el podcast, está cobrando más fuerza que nunca. Cada episodio dará voz a una persona experta en un campo distinto de la ciencia para profundizar en él y conocer sus entresijos, con calma y de forma cercana. Hablaremos de campos tan apasionantes y poco conocidos por el público como la relatividad numérica, la nanofotónica o la biología del desarrollo, pero también incidiremos en la situación laboral de quienes hacen la ciencia y en su faceta más humana. Cada programa buscará normalizar la imagen de quienes investigan en ciencia mientras hablamos de su trabajo, de aquello que realmente les apasiona.

Un programa de una hora a tres voces, a medio camino entre la tertulia y la entrevista para poder hablar sobre todo lo que aquí no da tiempo. Un podcast creado para vosotros, para la noosfera terrestre.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Al sonar tan rimbombante, algunas personas han deformado el término para darle significados más espirituales o pseudocientíficos, hablando de inteligencias conectadas por telepatía y otra serie de patochadas que, ni representan el término, ni cuentan con evidencia científica. No obstante, es injusto permitir que la falta de rigor se apropie de un término tan bonito e interesante como es “noosfera”.

REFERENCAIS (MLA):